RAÚL ANTONIO CAPOTE. Roger Waters en el lado correcto

Roger Waters, ex-líder de Pink Floyd, respondió a quienes le invitaron a condenar a Maduro: «todos los que hablan por el pueblo venezolano, la mayoría de ellos son blancos, de clase media y residentes de la ciudad de Nueva York. Qué tienen que ver ustedes con Venezuela», les pregunta Waters y su actitud honesta tiene ecos reivindicativos, es como si se reviviera aquella era de guitarras deshechas contra el viento, es el grito que vuelve, el llamado que movilizó a los jóvenes de los 60 y 70, el que estremeció hasta los cimientos al sistema.
En 1967 los activistas Jerry Rubens y Abbie Hoffman crearon el Youth International Party (yip), acababa de nacer la palabra Yippie que designaba al hippie politizado. «Rehusamos pertenecer a una nación de imbéciles que permanecen sentados consumiendo drogas y escuchando discos mediocres».

Los principales líderes del movimiento propusieron crear focos territoriales para la nación Woodstock, uno de ellos en la ciudad de Berkeley. La construcción del Parque del Pueblo en el verano de 1969 fue un ejemplo del tipo de sociedad que se pretendía formar. Guarderías infantiles, propiedad colectiva, alfabetización, solidaridad, crecimiento espiritual mediante el desarrollo del arte, comedores colectivos, etc.

Blowin in the wind, de Bob Dylan, se convirtió en el himno del movimiento por los derechos civiles. Sus canciones rechazan la guerra, lo prejuicios sociales, su disco The time they are a changin (1964) lo consagró como uno de los representantes más destacados de la nueva ola de compositores de la canción protesta. Su mensaje pacifista conquistó a multitud de adeptos en todo el mundo.

Joan Báez dice que hay cosas que le chocan profundamente: el asesinato de los niños por la lluvia radiactiva o el asesinato de los espíritus por la segregación racial. «No puedo olvidar esto cuando canto».
«Oigo por todas partes el sonido de los pies que marchan, viejo, llegó el verano y es hora de luchar en las calles», canta Mick Jagger en Street Fighting Man.

1 El líder de la banda de rock dice en la letra de la canción que es un buen momento para hacer la revolución.

El rock auténtico se produce en los clubes y locales underground, su marcada rebeldía, su experimentación y riqueza expresiva nace en los tugurios, en los barrios, en contacto directo con sus seguidores. El rock fue el canto de rebelión de una generación.

Credence Clearwater Revival denuncia: «Algunos han nacido para ondear las banderas, oh ellas son rojas, blancas y azules. Y cuando la banda toca “saludo al jefe”, oh, ellos apuntan el cañón hacia ti, Dios. Yo no soy el hijo de ningún senador. No soy ningún afortunado».

Grand Funk Railroad llama al pueblo a poner fin a la guerra: «Hola a todos ustedes, por amor de Dios/ Vamos a juntarnos/ ¿Qué se necesita para que usted entienda el valor de un hombre? /», y en otro reclama: «Queremos un líder que luche por la gente».

En el año 1978 Rock Against Racism (RAR) organizó más de 300 conciertos contra el racismo. «Queremos música rebelde, música callejera, música que les quite el miedo que sienten los unos por los otros. Música de crisis. Música del ahora. Música que sabe quién es el verdadero enemigo. Rock contra el racismo. Ama la música, odia el racismo», pronunciaba David Whiggery en el primer editorial de la revista de RAR.

La banda británica de rock progresivo Pink Floyd lanzó en 1979 una propuesta musical de crítica social, The Wall (El Muro), en la que se señalan las condiciones que limitan el desarrollo de las personas sometidas a contextos sociales, escolares y familiares de represión.

Es una música de pueblo, crecida en las calles, en la protesta diaria y eso estaba perfectamente claro para el sistema amenazado, había que domesticar al rock, transformarlo en aliado, introducirlo en la corriente de la industria multinacional de la música.

El destacado músico norteamericano Jimi Hendrix, en entrevista realizada por Tommy Randen durante su gira por Suecia dijo: «En Estados Unidos tienes que decidir de qué lado estás; o eres rebelde o eres Frank Sinatra».

2

Alex Constantine, en el libro Covert Waron Rock, plantea que «los sectores de la inteligencia respondieron a los movimientos antibelicistas y por los derechos civiles llevando a cabo un programa de asesinatos encubiertos».

3

Se trataba de asesinar sin dejar huellas, simulando accidentes, enfermedades o adicciones, utilizando enfermos mentales o personas que bajo el efecto de las drogas eran compulsados a cometer la acción.
«El proyecto dio inicio con un memorándum sin fecha ni firma donde se habla de asesinatos por causas naturales, de manera que los cadáveres podían ser examinados sin determinarse la verdadera causa de la muerte, aunque fueran sometidos a autopsias y exámenes toxicológicos».

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Brian Jones, uno de los líderes fundadores de los Rolling Stones, fue hallado muerto en su piscina a causa de un supuesto ataque de asma mientras nadaba.
Janis Joplin fue encontrada muerta por una sobredosis de heroína, en una habitación del Landmark Motor Hotel. Su muerte sigue siendo cuestionada, por ejemplo, nunca se encontraron las jeringas que debió utilizar para inyectarse la droga.
Jim Morrison, líder de la banda The Doors, falleció de un ataque cardíaco, nunca se le practicó una autopsia a su cuerpo y existen serias dudas sobre las causas y condiciones de su muerte.

La lista es larga, ¿casualidad? El que no entró en el circuito de la moda y bajó la cabeza, fue condenado al ostracismo o murió de forma misteriosa, otros aupados por el sistema alcanzaron la cumbre de la fama, se adaptaron y sobrevivieron, unos pocos permanecieron auténticos y rebeldes hasta hoy.

En 1971 la policía y la Guardia Nacional convocadas por Ronald Reagan, gobernador de California, reprimieron por la fuerza a los estudiantes de Berkeley. El Parque del Pueblo fue arrasado y sobre él se construyó un parqueo de autos de varios pisos, en un intento por borrar del imaginario el símbolo.
Con propósitos similares se creó la woodstockmanía, ropa a lo Woodstock, discos de música, estilo de vida comercializado, libros, revistas, álbumes y moda. La woodstockmanía fue un gran negocio. Se vendieron miles de discos, el rock entró en el circuito, se domesticó, se hizo comercial. El cabello largo, los jeans, las sandalias, se han convertido en moda (se fabrican jeans intencionadamente ajados y rotos); vestirse como los hippies tiene mucho swing.

La propaganda acentuó el lado negativo de la contracultura, vendió la imagen de la drogadicción, de la sicodelia, del alcoholismo, desvirtuando la esencia de la lucha antibélica, de la lucha contra la discriminación racial, contra la intolerancia del sistema. Todo quedó perfectamente enmarcado en sexo, droga y rocanrol, con lo que se lograba el consenso necesario.

La cia fue la encargada de la gran operación de represión y de guerra cultural que destruyó el movimiento Yippie y la contracultura. Según Bill Grahan: «La proyección cultural del rock ha sido reducida a un bello sueño utópico. La pretendida contracultura ha sido recuperada y se ha integrado a la industria del tiempo libre».
Roger Waters sabe de qué lado está, su voz lleva luz, los sietemesinos de este mundo le han declarado la guerra. Estamos contigo Roger.

1
Del álbum Beggars Banquet, 1968.
2
Tony Brown, Hendrix: The Final Days, London: Rogan House, 1997, p. 43.
John Holstrom, ¿Who Killed Jimi? Lions Gate Media Works,http://lionsgate.com/Music/hendrix/I_ Dont_Live_Today.html.
3
Walker Bennet. Covert Waron Rock. En http: // www. Gather.com
4
Ídem.

 

(Diario Granma)

 

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