RAÚL ANTONIO CAPOTE. Hugo Chávez: Te veo, siempre te veo, aunque no te puedan ver

Parece que fue ayer, pero han pasado siete años. Todos recordamos la noticia, un golpe que nos dejó un dolor que no se cura, que no logramos mitigar. La Habana, Cuba entera, se estremeció y lloró en tu despedida, en el hasta luego del amigo, del mejor amigo.

Buscaba una foto para la remembranza cuando encontré el video de una niña que recitaba un poema, una niña que cantaba, a Chávez, en el aniversario de tu siembra. Era tal su sentimiento, tan grande la palabra nacida de su corazón, que conmovió a todos.

«Te veo, siempre te veo, cómo no te pueden ver/ pero por ti respondo yo». Responden los que te quieren, tus soldados, los millones que liberaste del oprobio, los que luchan, resisten y construyen.

«Por ti respondo yo, que ya aprendí a responder/ respondo con las verdades, respondo con mi querer/ respondo con tu verdad que al fin logré entender/».

Responde tu pueblo que, inspirado en esa verdad llana y firme, libra una de las más grandes batallas de la historia americana.

«Tan rápido te nos fuiste, soldado patriota fiel/ ¿Mi Comandante, me escuchas?»./ Pregunta la niña, una niña venezolana, quizás una de tantas a las que diste la posibilidad de ser, una de las que estudió en las nuevas escuelas, a la que diste de regalo libros, lápices, aulas, una de aquellas computadoras Canaimitas, maestros y maestras.

Se me antoja pensar que algún maestro de mi tierra, que es tu tierra, le enseñó las primeras letras, que un médico de mi tierra curó sus padeceres, que un artista de mi tierra, que es tu tierra, alegró su alma.

«¿Mi Comandante, me escuchas?/ Te veo en las mañanas cuando empieza a amanecer/ te veo en las escuelas/ te veo en el cuartel/ te veo en las iglesias/ creyente soy de tu fe/ te veo en la calle larga de Sabaneta a pie/ Te veo, siempre te veo ¿Cómo no te pueden ver? / Te veo cuando cae lluvia y se me moja la piel/ te veo en la naturaleza que pide vivir también/ te veo haciendo deporte con el sudor en la sien/ te veo cuando bebe agua el sediento de tu sed/».

Una sed que se renueva, que no tiene fin, porque llegar a la aurora es como atravesar un desierto, es conquistar toda la justicia, sin más armas que el amor y la verdad, es sed que nunca se sacia. Siempre habrá lanzas que romper contra el gigante calzado con botas de siete leguas.

Siete años y ahí estás. Como dijo el Presidente Díaz- Canel, nos han tirado con todo, nos han tirado a matar, pero seguimos vivos y peleando, porque vas con nosotros también, cabalgando junto a nuestros soldados libertadores, renacidos de los rincones olvidados, en los llanos y las oscuras selvas, en las montañas y los ríos, venciendo a la muerte que nunca tendrás, porque la peor y única muerte real es el olvido, y  tú creces en la memoria.

«Te veo gigante en la vía láctea/ te veo en las batas blancas queriendo hacer el bien/».

«¿Mi Comandante, me escuchas? / ¿Dime si me escuchas, hombre?/ algunos no te quieren ver/ vendrán conmigo a cuestas Fabricio, Alí y el Che/  vendrá Simón Bolívar junto al general Ezequiel/ Guaicaipuro vendrá junto a José Gregorio también/ Martí vendrá acompañado de Fidel/ mamá Rosa traerá arañas con el sabor de la miel/ vendrán los pueblos libres sin cambiar de parecer/ si yo los veo a ustedes y ustedes a mí me ven/ véanme porque yo soy Chávez y Chávez es también usted/ porque Chávez somos todos combatiendo hasta vencer/ Viva Chávez, carajo/».

Hasta Siempre, Comandante. Hasta la victoria que llegará de tu mano y la de Fidel. Hasta la victoria, siempre.

Fuente: Poesía a Chávez. Aunque no te puedan ver, recitada por la niña, Alegría Marquina, tomado de multimedio vtv.

 

(Diario Granma / Foto: Estudios Revolución)

 

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