EDITORIAL. Ratio y miedo, Bielorrusia y Libia

La reivindicación de la familia educativa de una ratio capaz de garantizar una buena enseñanza viene de lejos. Es una evidencia que a menor número de alumnos y alumnas en un aula, mejor es el aprendizaje, pero las autoridades (unas y otras, otras y unas) nunca han querido tener presupuesto para afrontar esa realidad. Una prueba inequívoca de lo que realmente importa las ratios y la enseñanza toda. Es vergonzoso que haya tenido que venir una pandemia a descubrirle a los administradores del sistema que 30 niños en una clase (las hay con más) es un sinsentido, un atentado a la educación que obliga a los docentes a un esfuerzo enorme para paliar el desinterés de nuestras autoridades.

Una de las herramientas más eficaces del régimen es la propagación del miedo. Miedo a no poder pagar la hipoteca o el alquiler, miedo a que el emigrante quite el trabajo, miedo a no encontrar empleo, miedo a que se acabe el subsidio, miedo a que nos roben, miedo a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, miedo al futuro de los hijos, miedo a no poder pagar la luz, al dentista, el seguro. Por si fueran pocos, aparece el miedo al virus que nos convierten en más vulnerables y con limitaciones para reunirse, organizarse, cuestionar, revelarse y vencer miedos agrupándose.

El progresismo reformista nini tiene claro, cuando llega la hora de la verdad, de qué lado está. La persona elegida por la Unión Europea y su banca para protagonizar una suerte de oposición en Bielorrusia, una tal Tijanovskaya, tiene en su «exilio» lituano, una agenda completa de medios occidentales que la quieren entrevistar. El programa político de esa oposición disfrazada de «democrática» pasa por obedecer a quien paga: la UE, la OTAN y sectores que anhelan privatizaciones del poderoso sistema público de infraestructuras bielorrusas. Observar el mapa lo explica todo. La OTAN en maniobras con miles de soldados en Estonia, Letonia, Lituania; y Polonia y Ucrania con gobiernos de extrema derecha. Un cerco que sería perfecto si cayera Bielorrusia en manos de esos que la prensa reaccionaria y progre tanto alaban.

Cuánto nos hablaban de Libia en la época de Gadafi. Ahora, no. Libia ha desaparecido del mapa africano y de los medios occidentales pese a los miles de muertos que se acumulan desde el asesinato de Gadafi. Hace apenas una horas, en su capital Trípoli, estallaron una vez más protestas donde se exigía la dimisión del Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN) y eliminar los problemas del pago en banco, cortes de luz de hasta diez horas al día, etc. La realidad es que el país se ha partido en dos, a un lado el Gobierno de Acuerdo Nacional, que controla Trípoli y los territorios del oeste del país, y el Ejército Nacional Libio (ENL) al mando del mariscal Jalifa Haftar, que coopera con el Parlamento que sesiona en Tobruk, en el este del país. El GAN cuenta con el apoyo de Turquía y Catar, y el ENL, con el de Egipto y los Emiratos Árabes Unidos. El saqueo occidental no cesa detrás de estos peones. Las nuevas generaciones ven el mediterráneo e Italia como la única salida.

Lee y Comparte. Ayuda a que la contrainformación llegue a más personas.Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Share on Reddit
Reddit
Email this to someone
email

Comentar

A %d blogueros les gusta esto: