RANDY ALONSO FALCÓN. Mentirosos contumaces

La mentira ha sido siempre arma del imperio desde su surgimiento. Con mentiras armaron la primera guerra imperial; con mentiras fabricaron en este siglo la Guerra de Irak. Nixon fue un mentiroso empedernido; Trump un mentiroso contumaz.

Pero los actuales tiempos imperiales tienen a dos personajes de altos quilates en el ejercicio de la mentira.

John Bolton fue uno de los creadores de las mentiras que sustentaron la invasión de Iraq, durante la administración W. Bush. Esa guerra la ha costado miles de millones al erario público norteamericano. Ni Bolton ni sus compinches de entonces han sido juzgados por sus costosas mentiras.

Bolton fue también el Pinocho de las supuestas armas biológicas que Cuba producía. Un perfecto pretexto para el “Iraq ahora, Cuba después” que clamaban algunos en Miami y Washington por aquellos tiempos. Sus inventos recibieron la contundente respuesta de Fidel, el descrédito de Jimmy Carter, y el desmentido de no pocos en el planeta. Bolton no dijo después ni pio sobre su soberana componenda.

Marco Rubio ha tratado de inventarse hasta su propia biografía. Su rabieta anticubana lo llevó a presentar a su familia como “exiliados” que salieron de Cuba “huyendo de la dictadura de Castro”. La historia verdadera es que sus padres salieron de Cuba hacia Estados Unidos en 1956, en plena dictadura de Batista. Primero el diario St Petersburg Times e inmediatamente importantes periódicos como The Washington Post y The New York Times lo acusaron entonces de mentir; pero el mentiroso no naufragó en la falsedad. Así que el bitonguito nació en suelo estadounidense, y allí fue inscrito, por lo que de cubanito, sólo el origen.De pensamiento, ni hablar…

Junto a Mike Pompeo, entonces Director de la CIA,  Rubio fue el urdidor de las “mentiras sónicas” contra Cuba, que fueron el detonante para la ofensiva imperial contra nuestra patria en los últimos años. De ataques sónicos a hornos de microondas, de sonidos persistentes a conmociones cerebrales, una tras otra nacieron teorías de agresión contra los agentes de la CIA que oficiaban como diplomáticos en Cuba. Los científicos han dejado en ridículo al conspirador Senador de la Florida mostrando que los “agudos sonidos” que supuestamente causaron el espanto de los funcionarios estadounidenses era el chirrido de traviesos grillos comunes en Cuba.

Pero la mentira está enquistada en las venas y el cerebro de esta gente. No importa el ridículo si la mentira sirve a sus propósitos aviesos de imposición y dominio. Para ellos, la mejor forma de salir de una mentira es inventarse otra.

En su frenética ofensiva contra Venezuela, Bolton y Rubio han usado la bravuconería y la mentira como formas preferidas de actuación. Así difunden descaradamente que Cuba tiene más de 20 mil efectivos militares en Venezuela, sin mostrar una prueba siquiera de tan masivo despliegue.

Ahora, el diario The New York Times -semanas después de que Telesur, Cubadebate y otros medios lo mostraran con pelos y señales-, ha publicado un trabajo con diversas pruebas de que fueron los acompañantes de la llamada caravana humanitaria lo que le dieron candela a uno de los camiones en la  frontera del lado colombiano, y que en ello nada tenía que ver la Guardia Nacional Bolivariana, como durante varios días adujeron personajes como Bolton, Rubio, Guaidó, Duque y los medios al servicio de la agresión contra Venezuela.

Es todo un mea culpa del Times, que también difundió entonces la mentira útil a los intereses antivenezolanos.

Pero lo que me llamó la atención del trabajo periodístico fue la escandalosa confirmación de la mentira imperial a todo vapor: en toda la llamada “ayuda humanitaria” no había ni rastro de los publicitados medicamentos que supuestamente se enviaban a los miles de necesitados de atención médica en Venezuela que “corrían riesgo de morir”. Cinismo y perversión infinita. Sus principales adalidad, quiénes si no, eran Bolton y Rubio.

Así lo describe The New York Times:

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), principal proveedor de la ayuda que estaba en el puente para ser cruzada desde Cúcuta, no tenía medicamentos listados entre los objetos que anunció como donación. Un funcionario de alto nivel que estaba en el puente ese día de febrero le dijo a The New York Times que el envío quemado contenía suministros como guantes y tapabocas, pero no medicamentos. Videos revisados por el Times muestran que algunas cajas tienen kits de cuidado e higiene, que, según lo que los estadounidenses identificaron en sus listas, tenían suministros como jabón y pasta dental.

Aun así, persiste la acusación de que Maduro quemó medicinas.

“Maduro ha mentido sobre la crisis humanitaria en Venezuela; contrata a criminales para quemar comida y medicamentos destinados para el pueblo venezolano”, escribió John Bolton, asesor de seguridad nacional de Donald Trump, en un tuit publicado el 2 de marzo.

Después de ser contactados por el Times acerca de estas afirmaciones, funcionarios estadounidenses emitieron un comunicado más cauto sobre cómo habría iniciado el incendio.

“Relatos de testigos presenciales indican que el fuego empezó cuando las fuerzas de Maduro bloquearon con violencia la entrada de la asistencia humanitaria”, dice el comunicado. No especifica si esas fuerzas de Maduro iniciaron las llamas.

Funcionarios estadounidenses también hicieron notar que, sin importar las circunstancias, consideran responsable a Maduro porque bloqueó el paso de la ayuda humanitaria, castigando a los venezolanos necesitados.

“Maduro es responsable, por crear las condiciones de violencia”, indicó Garrett Marquis, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. “Sus matones negaron la entrada de toneladas de alimentos y medicinas mientras miles de voluntarios valientes buscaban resguardar y entregar la ayuda a familias venezolanas”.
[…]

“Cada uno de los camiones incendiados por Maduro llevaba veinte toneladas de comida y medicinas”, escribió en Twitter el senador republicano por Florida Marco Rubio, al repetir una afirmación de una televisora colombiana que estaba en el puente. “Esto es un crimen y si la ley internacional significa algo entonces él debe pagar un alto precio por esto”.

Cuando el Times buscó a su oficina para conseguir declaraciones, un vocero de Rubio no hizo mención de responsabilidades por el incendio del camión e indicó en un comunicado que “Maduro tiene la responsabilidad plena por la destrucción de la ayuda humanitaria”.

¿Puede la comunidad internacional creerle algo a estos personajes? ¿Hasta cuándo los Pinochos en la política estadounidense? ¿Cuál será la nueva mentira?

 

(Cubadebate)

 

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