¿Quién tiene razón ELA o LAB? 6 motivos de una situación de derrota

Con la que ha caído (y sigue cayendo) en Euskal Herria desde el inicio de la ofensiva capitalista autodenominada crisis parece mentira que los sindicatos vascos estén tan a la defensiva, tan inoperantes, tan faltos de unidad, de ideas y de logros. Cierto es que al principio (hace casi ya una década) se logró oponer cierta resistencia (huelgas generales entre otros cosas) pero todo se ha ido evaporando con los años en un resistencialismo que no consigue nada y que ya opera sobre innumerables derrotas materiales y retrocesos acontecidos, no evitados, donde a veces se consigue algún éxito inconexo con cualquier tipo de desarrollo socio-político-económico donde la falta de combatividad está enquistada.

En definitiva, que las operaciones del capital han ganado la partida, han asentado el nuevo ciclo de toma de plusvalía y la clase trabajadora vasca lo ha pagado (y lo sigue pagando). Y en un contexto donde los sindicatos tendrían que estar con las garras afiladas y los ojos inyectados en sangre en busca de su presa mediante una oposición feroz desestabilizadora de una realidad que en nada favorece los intereses de clase, ni de Euskal Herria ni las vidas de las personas cuando estas pueden continuar, no como las del medio centenar de trabajadores que en este año han caído en Euskal Herria como pajaritos de feria en ese eufemismo que se hace llamar accidente laboral.

Durante muchos años mucha gente por ejemplo se ha preguntado a ver dónde quedó la unidad sindical entre ELA y LAB. LAB culpa a ELA y ELA culpa a LAB y pese a que esa falta de unidad sea uno de los motivos de la situación de derrota no sería ni de lejos el único motivo. A continuación expondré cuáles son los motivos en mi opinión de tal repliegue acontencido en la clase trabajadora vasca y que también explica en parte esa falta de unidad.

 

 

Falta de autonomía sindical – Para Sortu es estratégico una alianza con las expresiones institucionales de la mediana y la pequeña burguesía aunque esto tenga costes sociales (y nacionales aunque nunca lo reconocerá). Sortu lleva una estrategia plenamente institucionalista en la que el PNV y Geroa Bai son aliados insustituibles en una supuesta vía a partir de un estatuto de autonomía. Al final es mantener ficticiamente la idea de que la estrategia fallida iniciada por el institucionalismo hace unos años es viable. Cuando hace ya demasiado tiempo hizo aguas y es por lo que parece que en Euskal Herria se da vueltas a la misma rotonda continuamente con la esperanza ya insana de que existen salidas consensuadas entre clase burguesa y clase trabajadora tanto en el ámbito nacional como en el social, siendo el PNV el interlocutor necesario. El caso es que no hay salida nacional ni social sin enfrentamiento y confrontación con la clase burguesa española y la subsidiaria vasca hasta desplazar a su bloque hegemónico con la unidad de fuerzas del pueblo trabajador vasco, velando primordialmente por sus intereses.

EH Bildu por tanto trata de ser bisagra entre intereses de clase contrapuestos que existen fuera y al interior de su ámbito, pero ocurre precisamente al revés, la bisagra lo es PNV con lo que ha arrastrado hegemónicamente al centro-izquierdismo soberanista volviéndole re-legitimimador del estatutismo. LAB está en grado de dependencia a Sortu al que toma como centro neurálgico. Es Sortu el que decide la estrategia política global de LAB. Por lo que le produce a LAB una incompatibilidad con una estrategia eficaz contra el bloque capitalista, una agenda soberanista escorada hacia la izquierda y la clase trabajadora, pero también para una unidad de acción con ELA.

No es extraño que hace una semana, aunque Gara y Berria no lo mencionaron que Joseba Egibar se dirigió a EH-Bildu para decirle que “hay que decir que sí, me mojo, aunque me critique ELA”. Para el PNV es estratégico seguir marcando el camino a EH Bildu con sus anzuelos mientras se va llenando la cesta. Y para Sortu dar por hecho que su estrategia está siendo negativa para la independencia y el socialismo supondría quebrar toda la estructura en la que se levantó el falso “nuevo tiempo” y como ya está la tierra quemada solo queda la huida hacia delante. Debido a todo ello “la nueva estrategia” es un fuerte inconveniente para la unidad de acción con ELA.

Estatutismo – Joxe Elorrieta, muy acertada aunque tardíamente, dijo en su día que el estatuto ha muerto. Hoy por hoy LAB está por la vía estatutista intentando resucitarlo con la falsa creencia de que eso de alguna manera vaya a crear condiciones hacia la independencia (pese a que sea obvio que se han ido y se van perdiendo). LAB está blanqueando los acuerdos entre EH Bildu y el PNV pese a que sea falso que se haya pactado ningún referéndum de autodeterminación. Con el nuevo estatuto de autonomía lo único que está en juego para el PNV es la integración ya total de EH Bildu en el sistema y afianzar toda la estructura autonomista. Es decir, ganar la partida a la sombra de su antiguo enemigo del MLNV hoy dividido, disuelto en gran parte. No hay nadie en toda Euskal Herria y en su sano juicio, salvo portavoces de partidos cuando están en los micros por imperativo partidista y electoral, que se crea ninguna promesa estatutaria de soberanía. No solo por casi medio siglo de precedentes sino porque todo el mundo sabe en público o en privado que eso del derecho a decidir no tiene nada que ver con el derecho de autodeterminación. .El PNV no quiere la independencia ni está dispuesto a llevar a cabo ningún tipo de proceso soberanista, sería una auténtica pesadilla para sus intereses realizar un referéndum de autodeterminación que lleve a la ruptura con el estado español con todo lo que eso conlleva. Lo que quiere es una reforma estatutaria que blinde el concierto económico y la dependencia de la clase trabajadora vasca. Por lo tanto LAB trata de hacernos creer que el próximo estatuto si se aprueba traerá poco mas o menos que la liberación nacional y social. La cuestión es que ELA aunque tenga un discurso mejor que el de LAB en cuanto a la burguesía vasca y sus intereses tampoco ha especificado claramente si está por una reforma del estatuto o por un proceso de ruptura. LAB quiere que ELA se sume al proceso estatutista. Para un sindicalismo que necesita esta país todo sindicato debiera oponerse a las intenciones de la burguesía y dar cuerpo a un proceso soberanista real hecho por el pueblo y para el pueblo trabajador sin ninguna dependencia hacia las estructuras que niegan precisamente tal derecho o que tratan de asimilar al independentismo. La respuesta de ELA, que a veces habla de autogobierno y no de independencia no es lo suficientemente clara aún.

Keynesianismo reivindicativo – Ante la ausencia y no definición de una estrategia revolucionaria con objetivos políticos de ruptura sindical que transcienda hacia el socialismo como objetivo estratégico y debido a la imposible actualmente, dada la profundidad de la crisis del sistema capitalista que ha dado pasos irreversibles y de tierra quemada dentro de las coordenadas capitalistas, no hay margen para políticas keynesianas hoy en día, la tasa de ganancia lo impide. Lo cual produce que el sindicalismo se intente dedicar exclusivamente a parchear el sistema, cosa que ya no consigue y reducirse a la reivindicación. Reivindicar cosas por reivindicar pese a que estas sean imposibles de conseguir precisamente mediante el keynesianismo reivindicativo que convierte las reivindicaciones en palabras que se las lleva el viento hasta la siguiente movilización que ocurrirá exactamente lo mismo. El sindicalismo vasco no tiene alternativa, no la está buscando ni la está construyendo porque esa alternativa se llama socialismo, lo otro son diferentes modelos capitalistas o la búsqueda imposible del capitalismo amable.

Deriva institucionalista – El keynesianismo reivindicativo por su esencia solo puede tener un marco final de operaciones: las instituciones burguesas. De ahí que la estrategia sindical vasca no esté operativa para el poder obrero y popular, tan necesario como el contra-poder. De esta manera los sindicatos no acaban de creerse que el pueblo trabajador vasco sea el sujeto de su propia liberación y les coloca en dependencia a estructuras del capital sin labrarse un camino propio, lo que les lleva a remolque, los coloca en la “reivindicación” y “presión” permanente y les impide por sí mismos labrarse su propio camino.

El bomberismo apagafuegos – Ya lo decía eskorbuto, “creéis que todo tiene un limite, así estáis todos limitados”. La combatividad de la clase obrera y su juventud se asienta sobre unos pilares éticos. Sobre la ética revolucionaria. Y esa ética revolucionaria se ha visto menoscabada gradualmente en el tiempo. Hoy en día expresiones legítimas de contundencia que pueden ser requeridas en determinados momentos y así lo han hecho los sindicatos en el pasado con más éxito que derrota, son desprestigiadas incluso rechazadas activamente. Este límite moral judeo-cristiano que intenta imponer la burguesía local mientras gestiona parte del monopolio de la violencia sin complejos limita políticamente al sindicalismo no solo en ese apartado concreto sino en todos los frentes porque crea una cultura política acomplejada y temerosa. Es incompatible desarrollar en toda su extensión y profundidad una confrontación obrera con la existencia de secciones sindicales en la ertzaintza como ocurre en ELA o con los llamamientos a la “paz en las calles” de LAB. Este delimitador, pone a la defensiva y agazapa al movimiento popular y sindical (y al político) el haber aceptado la dinámica de destensionamiento propiciada por  la ética burguesa ya que distorsiona todos los ejes de análisis politico. Se podría entrar en valoraciones del porqué se ha dado esa dinámica y habría que analizar el contexto concreto y los bloqueos previos existentes pero eso no  cambiaría que ese proceso de amansamiento ideológico, pasivo en algunos casos, esté en marcha. De esto no se salva ni ELA ni LAB.

Desradicalización y desconexión – Nos encontramos en una situación en la que si no se producen cambios radicales políticos y económicos por fuera de la lógica del capitalismo y del entramado burgués no hay espacio para la recuperación de derechos ni mucho menos para reclamar nuevos avances. El capitalismo es una dictadura de clase. Y el institucionalismo y el sindicalismo en realidad son sus herramientas permitidas porque precisamente son muy inoperativas para producir por si solas cambios radicales políticos y económicos por fuera de la lógica del capitalismo y del entramado burgués al que pertenecen y en el cual participan. Las limitaciones intrínsecas del sindicalismo, la fuerza ciega del capital y la represión encubierta o plenamente abierta, han dado como resultado que el sindicalismo haya entrado desde hace tiempo en una espiral descendente con picos ascendentes que se evaporan en la rutina del resistencialismo con escasas o pocas opciones de poder revertir la situación y uno tras otro se han ido perdiendo derechos y se han ido ganando retrocesos nuevos. Mientras que no haya una concepción global en el sindicalismo de la lucha de clases, con lo que esto supone (que el sindicalismo es solo una de las herramientas pero nada más) será imposible una unidad de esfuerzos con todas las capas de la clase trabajadora, con el movimiento popular o con el feminismo. Tanto los sindicatos como los partidos institucionales no pueden ser mas que agentes subsidiarios del verdadero bloque popular que sin delegaciones construya tanto la alternativa al capitalismo como el proyecto de independencia, revertir esto mediante el institucionalismo directo o en dependencia imposibilita las opciones de tal bloque.

Resumiendo

Veo muy difícil que LAB y ELA puedan llegar a acuerdos programáticos de unidad sindical profunda o político-social porque eso supondría a LAB salirse de la estrategia de Sortu. Y también supondría que ELA haga una apuesta política más nítida.Y aun en el caso de que esto ocurriera y se pudiera dar una unidad entre ELA y LAB tampoco existirían aún los ingredientes políticos por las propias limitaciones sindicales que existen inherentemente y por las auto-impulsadas por lo que para salir de la situación de derrota lo que hace falta en este país es un acuerdo entre la clase trabajadora vasca, entre los olvidados, los vencidos, las desprotegidas, las no personalidades y los nadie. Lo que hace falta en este país es pensar por ellas, por nosotras. Proclamar bien alto cuál es nuestra postura de justicia nacional y social. Que queremos la libertad de este pueblo para acabar con toda dominación y que este proyecto no sea simplemente “un nuevo estado en europa”, sino una luz para todo oprimido y oprimida del planeta. La lógica de los acontecimientos correrá entonces a nuestro favor acompañándonos. Pues la alianza del débil es la cosa más poderosa que existe. Es la que derriba esas barreras, que cuando se llegan a ellas da la fuerza para derribarlas. Es entonces, cuando el débil es fuerte, cuando llegan “los acuerdos”, en muchas ocasiones para evitar un “mal mayor”. Precisamente la mayor libertad del pueblo. La dependencia hacia el PNV no significa otra cosa más que el miedo a la independencia y a que la clase trabajadora vasca sea la clase nacional constituyente, que por pura matemática es la única que puede serlo.

Cómo estructurar a ese bloque político-social, cómo dar poder a esa clase trabajadora vasca, cómo llenar precisamente de contenido el independentismo solo puede responder a los intereses de la clase trabajadora vasca, pues la burguesía vasca vive cómoda actualmente y no necesita para nada la independencia, ya que las estructuras políticas que someten a Euskal Herria no les someten a ellos, les ayudan a tener esa comodidad y les ayudan a pisar a la clase trabajadora. Alimentar esa creación del bloque político-social debería ser una de las prioridades del sindicalismo vasco para empezar a crear instrumentos que verdaderamente pongan en marcha un proceso a la independencia y el socialismo con el ejercicio del derecho de autodeterminación. Una agenda soberanista vasca que actualmente no existe, y escorada fuertemente a la calle, a la construcción nacional y social, a deslegitimar a las estructuras que nos someten, a levantar el poder obrero y como principio y fin los y las de abajo. Eso es lo único que puede crear nuevas condiciones aunque el camino no va a ser nada sencillo porque es un camino de confrontación.

De todas maneras, sea como sea, hay que ir abriendo esas potencialidades secuestradas en todos los frentes. Y una forma de ir rompiendo las inercias está en manos del sindicalismo. Salvo CCOO y UGT, hay posibilidades de que el resto de sindicatos conformen una alianza, una nueva mayoría sindical vasca que no se circunscriba solo a ELA y LAB, sino todos los demás y en igualdad de condiciones, incluidos sindicatos libertarios. La autodeterminación en ese caso puede ser el punto de enganche. Por otro lado existe en este país un sindicato de estudiantes llamado Ikasle Abertzaleak que es tan sindicato de clase como cualquier otro sindicato, sino más, y que sería el viento joven, fresco y revolucionario que necesita la nueva unidad sindical vasca. Y a partir de ahí sin ningún complejo hacia la confrontación sindical total sin respiro contra la burguesía y los estados y a la construcción de nuevos paradigmas que tomen por base al pueblo trabajador vasco,  que junto a  otros agentes y sectores que deberan hacer lo propio, vayan conformando la maza que derrumbe el muro. Las condiciones objetivas ya están ahi para que el pueblo trabajador vasco las haga suyas.

 

(Borroka Garaia da)

 

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