Las y los "lumbreras" del Consejo de Ministros en una de sus habituales reuniones

¿Qué credibilidad puede tener un gobierno que en medio del confinamiento permite la apertura de peluquerías?

Por supuesto que nos acordamos de que los peluqueros y las peluqueras también tienen que comer, como todas las personas. Pero si el confinamiento es tan imprescindible para atajar el coronavirus (y así lo cremos nosotra@s también), ¿acaso no se puede estar 15 días o más sin cortarse o arreglarse el pelo? En fin, esta es una “brillante” medida del gobierno “progresista”; los otros candidatos que ahora no gobiernan tampoco lo hubieran hecho mejor. ¡Qué cruz tenemos con todos ellos y ellas!

Para combatir el coronavirus el Gobierno ha decidido decretar el estado de alarma y obligar el confinamiento de los ciudadanos en su casa. Ahora bien hay algunas excepciones, los supermercados (por sus habituales aglomeraciones —más en estos días— estos son un foco de infección impresionantes; ¿acaso no se puede hacer la compra en las tiendas de los barrios y los pueblos de manera más civilizada y sosegada?) y las farmacias seguirán abiertos. También, cómo no, se podrá salir de casa para ir a trabajar (no vaya a ser que se derrumben las ganancias de los capitalistas y su repugnante sistema de opresión). Y miren ustedes por dónde, igualmente, se podrá ir a la tintorería y a la peluquería, ya que son negocios que quedarán abiertos durante este periodo.

El tema de las peluquerías ha llevado a numerosas críticas contra los gobernantes que han decidido la estupidez de que puedan abrirse.

Antes los señalamientos, el Gobierno ha recurrido al insulto de la inteligencia de las personas para defender su estúpida postura. Los “progresistas” gobernantes justifican que peluquerías y tintorerías sigan abiertas durante el estado de alarma porque, aseguran, mejorará la higiene de las personas de edad avanzada, por una parte, y que resulta imprescindible para lavar la ropa de los hospitales y otros centros de atención.

Como si la ropa de los hospitales fueran limpiadas en las tintorerías que existen en los pueblos y ciudades. Como si las personas mayores (y las jóvenes) estuvieran hechos unos cerdos si no acudieran de vez en cuando a las peluquerías a que les corten el pelo. ¡Qué tamaña estupidez! ¿Insinúan que nadie se asea en sus casas?

¿Qué credibilidad puede tener un gobierno que actúa de esa manera tan ilógica y que, curiosamente, tiene varios infectados de coronavirus entre sus miembros? ¿Poca o ninguna?

 

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