Propiedad y publicidad: prensa libre… para Cuba (texto y vídeo)

 

Propiedad y publicidad: prensa libre… para Cuba

Los medios corporativos nos reiteran que en Cuba no hay libertad de prensa. Para ello, se acogen a un supuesto fuera de discusión: que dichos medios representan la verdadera “prensa libre”.

Noam Chomsky, en su libro “Los guardianes de la libertad”, detalló los filtros que hacen de las corporaciones mediáticas el instrumento de propaganda y generación de consenso al servicio del poder. No al servicio de la libertad de información.

Tres son los filtros principales. El primero es la propiedad: la inmensa mayoría de los medios está en manos de grandes capitales: fondos de inversión, bancos, constructoras, empresas eléctricas…

Información y opiniones contrarias a sus intereses e ideología son apartadas, censuradas. O reservadas a un espacio marginal.

El segundo filtro es el de las fuentes de información. La agenda internacional, por ejemplo, procede de un pequeño grupo de agencias de noticias, ubicadas en las potencias occidentales.

Resultado: nos llega una sola versión del acontecer mundial, la que sirve a los intereses geoestratégicos de los gobiernos de la OTAN.

El tercer filtro es la publicidad: los medios viven de grandes anunciantes que no admiten informaciones perjudiciales para sus proyectos, imagen e intereses.

Ahora que nos hablen de libertad de prensa… en Cuba.

 

(Un trabajo de Ivana Belén Ruiz y José Manzaneda, para Cubainformación TV. Edición: Ana Gil)

 

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Un comentario

  1. Partisana&Campesina

    Una de las peores herencias del psoeCIAlismo del señor X de los GAL fue la concesión de los espacios públicos de televisión a CADENAS (muy en consonancia con su concepción esclavista de los Amos de la desinformación) privadas de radiodifusión.

    Hasta el punto que en los telediarios de una de esas cadenas sus presentadores no tienen reparo en decir «estas son las noticias que les interesan conocer». Y después hay gente que se extraña de que las elecciones políticas no sirvan más que para generar impotencia política a escala social.