Policías nacionales posan orgullosos en el Puerto de Barcelona junto al Piolín tras el trabajo realizado el domingo

No pareciera que la labor realizada fuera para sentirse orgullosos, pero ellos no piensan igual y se han fotografiado con la bandera de España horas después de cumplir las órdenes del gobierno.

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5 comentarios

  1. Criminales, asesinos cobardes contra el pueblo catalan

  2. Así posaban los gloriosos tercios en las provincias de los países bajos hasta que acabaron saliendo a la fuerza armada tras la insurrección contra el duque de alba. La historia se repetirá pero esos muchachotes orgullosos y con pocos estudios pero con mucho adoctrinamiento no saben nada de historia más que lo que les contaron sus padres franquistas

  3. Laura Delfargue

    La verdad es la verdad dígala Agamenón o su porquero; Agamenón decía ante ese aserto: cierto; pero el porquero decía algo mucho más valioso e inteligente: disiento, eso era lo que enseñaba el pobre Juan de Mairena de Antonio Machado a sus alumnos.

    ¿No sienten vergüenza propia ante el tratamiento que reciben y les es dado por un gobierno corrupto, mentiroso, cobarde y miserable que los debe de alojar en un Crucero de chiste porque los propios vecinos «hespañoles» (por seguir usando la misma nomenclatura con la que la monarquía escribió por vez primera el nombre de Hespaña) no les quieren alojar cerca de sus casas porque les consideran tropas de ocupación extranjera?

    ¿Qué necesidad había de reaccionar con esa inusitada violencia ante electores pacíficos que sólo querían mostrar su respaldo a un famélico y pobre ejercicio de sensatez democrática?

    Esa violencia represiva sí que es hija de un adoctrinamiento fascista cerril y miope. Y es cerril y miope porque qué deseos de pertenecer al mismo colectivo va a despertar en aquellas buenas gentes de paz que son golpeadas de manera tan contundente y miserable.

    La guerra incivil española lo que mostró fue esa misma caída de la careta de las glorias imperiales de los ejércitos españoles. La guerra del 36/39 lo puso delante de quienes quieran ver los hechos tal y como son.

    Antes se inculcaban valores de superioridad racial donde se veía a los indígenas de otros continentes colonizados por lar hordas militares occidentales como menores de edad, incapaces de autogobernarse por sí mismos. De ahí que necesitaran de labores pías como la evangelización católica en una moral verdadera y salvadora como era la cristiana.

    Pero con la guerra incivil española ese argumento de peso basado en la superioridad cultural, civilizatoria se cae por su propio peso. Pues a poco que se estudie aquel acontecimiento histórico se verá de qué lado estaba la crueldad, la violencia, la irracionalidad, la brutalidad.

    Y ahora con el Procès se vuelve a ver más de lo mismo. Unas fuerzas de Inseguridad estatal que atacan sin escrúpulos a manifestantes pacíficos que sólo desean que sus sueños políticos se puedan empezar a hacer realidad, pues no se entiende que un Parlamento como el catalán apruebe leyes, por ejemplo, de pobreza energética para que aquellas personas sin recursos económicos suficientes no se queden sin luz eléctrica, sin gas, sin agua, etcétera y que un desgobierno impopular y corruPPto las tumbe e impida su aplicación social.

    Y: ¿es eso tan difícil de entender por esos miembros que se fotografían en un barco infantil que es el único refugio que les queda para poder hacer sus labores represivas sin ningún respaldo popular del pueblo al que se inventan que quieren ayudar a salvar? Dejen en Paz al pueblo catalán. Y de paso empiecen a usar sus facultades (sensitivas, racionales) de un modo más acorde con ser seres humanos y no prótesis maquínicas de un Poder despótico y antidemocrático.

  4. Laura Delfargue

    Realmente esas gentes que desprecian con tanto ahínco a los catalanes (las generalizaciones son bastardas; pero se usan a mansalva; y hacen pobres intentos a aquellos que se pasan todo el día intentando limpiar su honorabilidad) ¿quieren de verdad que Cataluña siga siendo española?

    Cuando les oigo a hablar me pongo enferma. Desprecian a todo lo que les suena a Cataluña. Si yo fuera catalana, por supuesto que sería separatista o independentista. Entre otras muchas razones por higiene mental: no quiero pertenecer a una nación que desprecia a mi gente más cercana de esa manera como lo hacen a diario una gran parte del ganado popular fascista español.

    Por supuesto que hay otra España posible. Y en eso estamos. Una España que sea realmente democrática: donde los desiertos demográficos castellanos, manchegos, aragoneses no impongan sus lógicas oligárquicas y caciquiles al resto de la ciudadanía: ¿saben que más de 90 diputados españoles de 350 salen de una regiones que tienen menos población que la provincia de Barcelona? ¿Tiene algo que ver el kilometraje territorial con la democracia? ¿Por qué un diputado de Soria, Ávila y Teruel sale por una cantidad de votos irri*soria, por siete veces menos que un diputado en Madrid o Barcelona? Y, curiosamente, esas provincias desérticas son el granero electoral de las fuerzas más reaccionarias del entramado oligárquico hispánico…

  5. Vicente Sánchez

    Se aprende del derecho y del revés, así pues son buen ejemplo para que haya más ser independentistas… Habría que agradecérselo. Pero como decían en una película: «Tenés un Lauro de mierda»

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