PERÚ. Vargas Llosa no firmó contra la puesta en libertad de Fujimori por humanista, sino porque este le ridiculizó en las elecciones de 1990

Nadie vaya a pensar que desde este diario nos alegramos por la puesta en libertad del sanguinario ex presidente Alberto Fujimori, todo lo contrario. Lo que sucede es que, hace unos días, un grupo de 230 escritores firmaron un documento con el que expresan su rechazo al indulto otorgado por el actual presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski.

Hasta aquí todo bien. Pero resulta que entre los firmantes se encuentra el premio Nobel de Literatura de 2010, Mario Vargas Llosa. Puede que en el documento esté estampada la firma de algún que otro escritor indigno, lo desconozco, y seguro que muchos de ellos son todo lo contrario. Pero de lo que no tenemos ninguna duda es que la presencia del fascista Vargas Llosa en el documento inhabilita a éste, aunque tenga su razón y exprese verdades como puños.  

El motivo de esta afirmación es bien sencillo. En los años sesenta del siglo pasado Vargas Llosa llegó a defender a la Revolución Cubana. Pero pasó el tiempo y su ideología se fue derechizando a pasos agigantados. Con el dinero que le sale hasta por las orejas, hoy en día es un fascista en toda regla y como tal se comporta. Defensor a ultranza de los gobernantes más dañinos para el grueso de la humanidad y sus políticas que provocan muerte y sufrimiento en todo el mundo, llama poderosamente la atención la inclusión de su firma en el citado documento. ¿Quién ha permitido tamaña inmoralidad? Vargas Llosa no tiene en su haber personal los asesinatos que Fujimori lleva en sus espaldas. Pero, insistimos, alienta y apoya políticas que, sabe, provocan muerte y sufrimiento por doquier.

Entonces, si el móvil humanista queda descartado, ¿a qué se debe el «generoso» comportamiento “ de Vargas Llosa? La respuesta también es muy sencilla.

En 1990, el escritor peruano y español se presentó a las elecciones presidenciales de Perú con la coalición Frente Democrático. Su rival más directo fue nada más y nada menos que el ahora indultado Alberto Fujimori.

Pues bien, este le derrotó de tal manera al escritor que su derrota se convirtió en una absoluta humillación para el señor Don Mario; hoy todavía no la ha superado.

Fujimori y Vargas Llosa se enfrentaron en la segunda vuelta. El ahora injustamente indultado sacó el 62,4 de los votos emitidos (4.478.897). El escritor recibió el 37,6 (2.708.291); una contundente derrota, sin duda.

A Vargas Llosa le importa un comino que Fujimori haya sido un corrupto y cometido crímenes de lesa humanidad —él vive rodeado de gente semejante sin que le importe un carajo—. Soberbio y cínico, como es, lo que realmente le importa es que quien le derrotó de manera tan humillante esté en la calle y no pudriéndose en la cárcel.

 

Este es el texto completo firmado por los escritores (que el lector y la lectora de esta nota decida si la firma de Vargas Llosa es oportuna o justo lo contrario)

Los firmantes de esta carta, ciudadanas y ciudadanos peruanos que trabajamos en el ámbito de la literatura y las letras, protestamos por la conducta ilegal e irresponsable del presidente Pedro Pablo Kuczynski quien, la noche del 24 de diciembre, aprovechando la celebración de las fiestas navideñas, indultó y otorgó el derecho de gracia a un criminal de lesa humanidad como el ex presidente Alberto Fujimori.

Fujimori fue condenado por violación de derechos humanos y corrupción. Fue responsable de un golpe de Estado así como del desmantelamiento de nuestra institucionalidad. Su indulto demuestra el poco aprecio por la dignidad, la igualdad ante la ley, y el derecho a la memoria.

El gesto del presidente Kuczynski cubre de infamia y vergüenza a un país en el cual a nadie se le escapa que estas medidas, en beneficio del ex presidente, no son actos de compasión sino del más crudo y cínico cálculo político. No es un secreto para nadie que Fujimori no sufre de ninguna enfermedad degenerativa ni terminal y que, tanto el indulto como el derecho de gracia, son el resultado de un alevoso pacto de convivencia entre las fuerzas políticas interesadas en controlar los efectos de los casos de corrupción que los involucran, así como de perpetuar la injusticia y la impunidad.

Rechazamos el abuso del lenguaje de la reconciliación y el perdón que busca legitimar esta medida espuria, y colocar como violentos e intolerantes a quienes defienden la verdad y la memoria. Son especialmente inaceptables los llamados al olvido y las menciones a la pobreza, el progreso económico y el Bicentenario como fines que justifican medidas negacionistas. El intento de acallar vía decreto y chequera al ristre a las víctimas del ex dictador ahora libre —como si la dignidad y el dolor tuvieran un precio— quedarán como pruebas del pacto de impunidad que se ha establecido entre el gobierno y el fujimorismo desde el 24 de diciembre.

Por todo lo expresado, la permanencia de Pedro Pablo Kuczynski como Presidente de la República es incompatible con el Estado de Derecho y los valores democráticos, y por este motivo, apostamos por una reorientación de nuestra política como país hacia una que priorice a la persona como centro del desarrollo, el bienestar y la justicia social; y nos unimos a las protestas ciudadanas, así como a las misivas publicadas por otros colectivos y gremios.

 

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