PACO AZANZA TELLETXIKI. Palabras de 1896 contra la epidemia liquidacionista que hoy nos invade

No cabe duda de que vivimos momentos de expresiones huecas. Pronunciadas con tono grandilocuente por “representantes” de la “izquierda”, en realidad denotan engaño y rendición ante la clase dominante, que no es otra que la capitalista en su fase más avanzada: el imperialismo.

Así, es muy frecuente escuchar estupideces semejantes: “Ahora no es el momento”, “Mejor esto que nada”, “No es lo que queremos pero es lo menos malo”, “Cerremos la puerta a la derecha” (aliándose, para ello, con partidos de derechas), “Estamos en nuevos tiempos”, “Nueva política”, “Nueva estrategia”, “Gobierno del cambio”, Ayuntamiento del cambio”…

Pero aquí no cambia nada, únicamente las chaquetas de ciertos vendedores de peines para calvos. El caso es que, ante tamaño amasijo de expresiones vacías, el capitalismo más puro y duro es el sistema que sigue sometiendo a la clase obrera, cada día que pasa de manera más humillante.

Unos son lo que siempre han sido: reaccionarios. Otros han cedido en sus pretensiones iniciales y, asumiendo el cómodo posibilismo, se han abrazado a la socialdemocracia; eso sí, intentando parecer revolucionarios, obviamente sin conseguirlo.

La complacencia con el enemigo nunca ha sido el camino. Ser sumiso a sus reglas de juego y asumirlas como propias tampoco. Sus instituciones no son lugares donde se pueda hacer cambios reales y de manera efectiva. Existen demasiados ejemplos para que sigamos perdiendo el tiempo pensando e intentando lo contrario.

El capitalismo, que no fue diseñado para que todo el mundo viva bien, sino para que unos pocos vivan como reyes a costa del trabajo y sufrimiento de casi todos, no liga con la democracia; el socialismo sí, sin ésta no puede existir (esto no es una suposición mía, sino una constatación histórica). Es por eso que anunciar a bombo y platillo un “cambio” sin haber destruido el sistema capitalista que lo impide sólo puede ser de necios o de canallas.

Para tratar de abrir los ojos a los primeros y denunciar a los segundos, recurro a una frase que hoy tienen plena vigencia. Se trata de unas palabras que fueron escritas el 14 de julio de 1896. Su autor es el general del Ejército Libertador Antonio Maceo, que luchó por la independencia de Cuba y muchas más cosas contra los españoles. Mediante una carta, éste expresó al coronel Federico Pérez Carbó:

“La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide: mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos”.

Así que, señores y señoras del “cambio”, no nos vengan con cuentos, váyanse al carajo y dejen de engañar a la gente.

 

http://baragua.wordpress.com

 

(Foto: Plaza de la Revolución Antonio Maceo de Santiago de Cuba, Paco Azanza Telletxiki, 2010)

 

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5 comentarios

  1. PartisanaIlustrada

    Mi mayor objeción a este artículo viene del uso abusivo y acrítico de la palabra socialismo.

    Creo que deberíamos hacer un balance de lo que ese término significa y de los momentos en los que su uso reiterado y acrítico se convierte en un abuso.

    Creo además que por no hacer ese balance crítico la situación actual de crisis (casi letal) de lo que sea eso que se quiera llamar con el nombre de socialismo es más que lamentable.

    En muchas ocasiones se cree que nada más con invocar el socialismo éste ya funciona como si fuera el fármaco de Fierabrás que cura todo de golpe y porrazo. Y, obviamente, no es así. Y luego sucede lo que sucede. Y las más de las veces termina por desilusionar a multitudes inocentes que se lo habían creído.

    Si alguna superioridad teórica supuso el marxismo frente a otras corrientes de izquierdas fue el enseñar a pulir bien los conceptos. Y obviamente no siempre se hizo correctamente. De ahí el marasmo que muchos tienen a la hora de saber simplemente qué se pueda entender por marxismo. Y no es nada fácil saberlo, dicho sea de antemano.

    Por eso conviene hacer buena e intensa pedagogía. Para que, al menos, cuando alguien reniegue de haber sido compañer@ de viaje que no se confunda ni confunda a l@s demás.

    El socialismo no siempre es de izquierdas. Basta sólo ver los cursos de que a ello le dedicó el sociólogo francés Emilio DURKHEIM. Y ya se sabe que significaban las siglas del partido nazi alemán: NSDAP, Partido Nazional Socialista Obrero Alemán.

    Hugo CHÁVEZ se inventó, siguiendo al sociólogo alemán Heinz DIETERICH, lo del socialismo del siglo XXI: una denominación cronológica tan insípida como inoperante, dicho sea de paso y viendo los catastróficos resultados de su ejecutoria latinoamericana. Lo del siglo XXI era una simplona forma de querer diferenciarse de lo que hubo en el siglo XX; pero, en este último siglo hubo una gran variedad de socialismos políticos triunfantes en diversas partes del mundo: el soviético, el maoísta, el socialdemócrata, el terrorista, el psoeCIAlista, etc y etc. Y cada uno de ellos habría que analizarlo con lupa, con un potente microscopio en un riguroso y serio laboratorio. Pues ha habido socialismo como el psoeCIAlista que han sido herramientas del imperialismo yanqui para tumbar otros socialismos como el soviético y que han servido para esconder las miserias del criminal pornocapitalismo tanatocrático de manera electoralista y corrupta desviándolo hacia un psicologismo cosumista bastardo muy bien manipulado por las agencias mediáticas del criminal sistema pornocapitalista.

    Por las vanas esperanzas que ha generado este soCIAlismo à la europea bien podríamos pensando en eliminar de nuestras propuestas políticas hasta el incluir esa misma palabra viendo que la derrota está servida en los próximos tiempos si la seguimos usando como se hace en la actualidad.

  2. El artículo me parece excelente y conciso, respondiendo al dicho del clásico español » Lo bueno si breve, dos veces bueno».
    Creo que para los que lean el fondo del mensaje la palabra socialismo tiene aquí su justo significado. Siempre los términos del lenguaje, es obvio, tienen varias acepciones o varios matices, hay que fijarse en el contexto donde se inscriben.

  3. Sopalajo de Arrierez

    Respondo al usuario «PartisanaIlustrada» :

    – El Capitalismo es el sistema socioeconómico (forma de organizar el mundo) en el cual manda (el poder lo ejerce, los privilegios los tiene, la riqueza la tiene, las decisiones las toma… etc) el capital (el que tiene las pelas, vamos).

    – El Socialismo es el sistema socioeconómico (forma de organizar el mundo) en el cual manda (el poder lo ejerce, los privilegios los tiene, la riqueza la tiene, las decisiones las toma… etc) la sociedad.

    – El Comunismo es el sistema socioeconómico (forma de organizar el mundo) en el cual manda (el poder lo ejerce, los privilegios los tiene, la riqueza la tiene, las decisiones las toma… etc)la comunidad. Mas o menos lo mismo que el Socialismo.

    Cuando queramos saber si una persona o grupo de personas o sistema organizativo es Socialista, basta con mirar a ver cuánto pinta (cuánto mandan, cuántos privilegios tienen, cuánta riqueza tienen… etc) cada uno de sus miembros individuales. O sea, cuánto de repartido está el poder (y la riqueza y los privilegios).

    En lugar de tener siempre presente esta base primaria, lo que me suelo encontrar es todo tipo de vueltas y acrobacias retóricas en las que uno termina por no saber qué porras será el Socialismo ni el Comunismo ni el Capitalismo ni nada de nada.

  4. BenengeliQUIJANO

    El socialismo es una gran coartada para mentir, engañar y asesinar en nombre de un mito: el del proletsriado revolucionario que como Dios nunca ha existido.

  5. Excelente artículo. Y suscribo lo de ‘lo bueno si breve…’ a que hace referencia un esclarecedor comentario. Por cierto la referencia a Durkheim, uno de los padres de la sociología (conservadora, positivista…) no parece muy acertada.

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