PAÍSES RICOS dejan sin suministros médicos a países pobres para combatir coronavirus

Los suministros médicos para atender la pandemia del coronavirus están siendo acaparados por los países más ricos, como Estados Unidos y la Unión Europea, dejando desprovistos a las naciones más pobres, según publica la Radio Pública Nacional de Estados Unidos (NPR, por sus siglas en inglés).

El gobierno de Donald Trump está acusado de piratería moderna por secuestrar envíos de máscaras y suministros cruciales adicionales destinados a otros países, incluidos aliados de EE.UU. La Casa Blanca también ha utilizado su influencia sobre firmas privadas a fin de que prioricen a Estados Unidos sobre otras partes del mundo, según denuncia el portal POLITICO.

Días atrás, Trump anunció que iba a invocar la Ley de Producción de Defensa para restringir las exportaciones estadounidenses de suministros médicos clave, dejando a muchos países más pobres luchando por obtener suministros médicos básicos como mascarillas, respiradores y medicamentos. Estos países, muchos de ellos en América Latina, África y Asia, ya de por sí están en posición frágil ante la pandemia.

Los laboratorios públicos y privados de decenas de países ven frustrados sus intentos de adquirir kits de pruebas de detección del COVID-19 debido a que la demanda mundial está en superando por muchísimo la oferta. Además, el aumento del precio en todos los suministros, desde kits de prueba hasta máscaras, ha tensado los presupuestos nacionales y la capacidad de endeudamiento de los países más pobres, según The New York Times.

Una balanza inclinada

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha alertado en los primeros meses del año que se notó un aumento importante en la cantidad de países que han acudido al organismo, pidiendo desesperadamente insumos médicos.

UNICEF está tratando de conseguir 240 millones de mascarillas y tapabocas para repartir en unos 100 países, pero la tarea se ha vuelto particularmente titánica: hasta ahora solo han obtenido 28 millones -menos del 12% de su objetivo-, de acuerdo a la publicación de The New York Times.

“Hay una guerra entre bastidores, y estamos más preocupados porque los países más pobres se queden atrás”, dijo al Times la doctora Catharina Boehme, directora ejecutiva de la Fundación para Nuevos Diagnósticos Innovadores, que colabora con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Si bien la mayoría de los países pobres han reportado muchos menos casos por millón de habitantes que países como Estados Unidos, España, Italia o Alemania, expertos temen que la pandemia se traslade a los primeros, dejándolos en posiciones vulnerables y causando cientos de miles de muertes, según NPR.

También es importante considerar que, debido a que los kits de diagnóstico están acaparados en los países ricos, es altamente probable que haya un subdiagnóstico en las naciones pobres, lo que podría derivar en contagios comunitarios fuera de control.

Muchas partes de África, América Latina y Asia ya están en grave desventaja para manejar una epidemia. Un estudio reciente encontró que algunos países pobres solo tienen una cama de cuidados intensivos equipada por millón de habitantes. Esas áreas tienden a tener sistemas de salud frágiles y sin fondos que carecen del equipo necesario.

Thomas Tighe, el CEO de la organización sin fines de lucro de ayuda médica Direct Relief, declaró a NPR que puede “entender” ambos lados del conflicto. “Creo que la preocupación es obvia”, dijo. “¿Por qué alguien de EE.UU. enviaría algo a algún lugar que no sea dentro de EE.UU., dado que este es nuestro hogar? Pero creo que también es cierto que los países que tienen muy poco para empezar están viendo esta ola de casos de COVID-19″, añadió.

En Brasil, el doctor Amilcar Tanuri, director de laboratorios públicos de la Universidad Federal de Río de Janeiro, dice que la mitad de laboratorios por los que él vela están “sin poder hacer nada” debido a que los reactivos químicos de los kits de detección están siendo enviados a los países ricos.

“Si no tienes pruebas confiables, estás trabajando a ciegas”, dijo. “Ahora está el comienzo de la curva epidémica, por lo que me preocupa mucho que el sistema de salud pública se vea abrumado muy rápido”.

Los científicos en Sudáfrica están horrorizados. “Tenemos capacidad de realizar pruebas a gran escala, pero nos ha sorprendido el hecho de que los materiales de prueba, o sea los reactivos, no han llegado”, aseveró el doctor Francois Venter, experto de enfermedades infecciosas del gobierno sudafricano. “No somos ricos, no tenemos tantos respiradores, no tenemos muchos médicos, nuestro sistema de salud está en una posición precaria frente al coronavirus”, concluyó.

lr21/newyorktimes
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