El ex presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), se ha autoerigido últimamente en paladín de los derechos humanos (en realidad desde hace bastantes años, como comprobarán más adelante), lo que, para quienes conocen su trayectoria política, resulta tremendo sarcasmo.
Zapatero ha estado hace unos días (desconozco si todavía está) en Venezuela. Su visita fue para comprobar, in situ, la implementación de la amnistía aprobada recientemente por la Asamblea Nacional para presos encarcelados por su participación en actividades contrarrevolucionarias, muchas de ellas violentas, con el propósito de derrocar a gobiernos venezolanos desde hace más de veinte años. Zapatero también se acercó a Caracas para apoyar dicha amnistía.
El ex presidente del Gobierno español ha hecho el papel de facilitador, o mediador, en varias ocasiones entre la oposición y el Gobierno Bolivariano (anda por Miraflores como en su casa, igual que cuando Nicolás Maduro ejercía la presidencia, arrebatada por Estados Unidos con su violento secuestro el pasado 3 de enero).
Y esto, la verdad, llama bastante la atención, porque, cuando presidió el Gobierno español, Zapatero siempre fue hostil con la Revolución Bolivariana. Cabe recordar su defensa a José María Aznar, cuando en la Cumbre Iberoamericana en Chile (10 de noviembre de 2007) Hugo Chávez llamó fascista a éste, justo el día en que el Jefe del Estado español por aquel entonces, Juan Carlos de Borbón (elegido por Franco, nunca mediante las urnas), le gritó a Chávez: “¿Por qué no te callas?”.
En Venezuela aboga y apoya la amnistía, en cambio, en ese engendro que llamamos España, Zapatero fue extremadamente cruel para con los presos políticos. No es que nunca les concedió la amnistía, sino que además los mantuvo dispersos, con el consiguiente sufrimiento añadido para las personas encarceladas y, sobre todo, para sus familiares, que tuvieron que desplazarse durante muchísimos años cientos de kilómetros cada vez que los visitaban. No es casual que durante sus mandatos (entre 2004 y 2011) hubiese más presos políticos vascos en las cárceles españolas que en tiempos de Franco.
Zapatero nunca fue defensor real de los derechos humanos, y ahora tampoco. No me corresponde a mi pronunciarme acerca de la amnistía actual en Venezuela, pero seguro que a Zapatero no le está moviendo razones humanitarias para hacer lo que hace. Su trabajo de mediador no creo que sea gratis, ni en cuestiones monetarias ni políticas. Si los presos amnistiados hubiesen sido revolucionarios y no de extrema derecha, ¿hubiera realizado el mismo trabajo?
No está de más recordar cómo el actual presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (secretario general del PSOE, como entonces también lo fue Zapatero), reconoció al autoproclamado Juan Guaidó y recibió en la sede partidista de Ferraz a Leopoldo López, condenado por su responsabilidad en la muerte de más de cuarenta personas durante las guarimbas de 2014.
José Luis Rodríguez Zapatero fue igualmente hostil (más incluso, si cabe) para con la Revolución Cubana durante sus mandatos. Entre otras cosas, defendió la llamada Posición Común de la Unión Europea (UE) contra Cuba y nunca visitó la Isla, aun habiendo sido invitado en varias ocasiones, siendo presidente del Gobierno español; la visitó en febrero de 2015, cuando ya no ejercía dicho cargo.
En Venezuela vuelve a disfrazarse de paladín de los derechos humanos, pero ese traje es sólo eso, un disfraz, no la vestimenta de la reacción que realmente le corresponde. En 2010 escribí un texto sobre las injerencistas exigencias que Zapatero hizo al Gobierno cubano tras la muerte de un preso. Creo que el texto le retrata bastante bien al expresidente español; aquí pueden leerlo:
Les facilito, también, este vídeo con su intervención en la mencionada Cumbre Iberoamericana y el “¿por qué no te callas?” del heredero político de Franco y hoy rey emérito, Juan Carlos de Borbón:
(Baraguá / @maceobaraguá)
