PACO AZANZA TELLETXIKI. “80 años después del bombardeo de Gernika”

El 26 de abril de 1937, la Legión Cóndor —aviación alemana que ayudó a las tropas franquistas a derrocar al legítimo Gobierno Republicano— bombardeó la ciudad de Gernika, acabando con la vida de no pocos de sus habitantes y reduciéndola a escombros. Hoy, 80 años después de aquel hecho tan horroroso, los herederos del franquismo —que nunca lo han condenado, hacen apología del mismo y no por ello han sido ilegalizados— “bombardean” despiadadamente a la mayoría de la población de todo el Estado.

En esta ocasión, los “bombardeos” los realizan con “bombas” más silenciosas —pero altamente destructivas—, amparados en una victoria conseguida con un escasísimo apoyo de la población electoral en las últimas elecciones. [1]

Las destructivas bombas, lanzadas desde sus “democráticos” bombarderos —a las instituciones burguesas me refiero—, se llaman: Reforma Laboral; drásticos recortes en sanidad, enseñanza y servicios sociales; privatizaciones a precios de ganga; rescates a Bancos que extorsionan a sus clientes; socialización de empresas deficitarias; Ley Mordaza… y la utilización masiva de bombas de racimo “marca corrupción” que no cesan de caer todos los días. Un notable y peligroso retroceso, sin duda, en las conquistas adquiridas por la clase obrera durante tantos años de lucha.

Si la unidad de los revolucionarios es imprescindible —y a día de hoy es una quimera—, urge también la pronta recuperación de la memoria. Muy acertadamente, el cubano Armando Hart Dávalos dijo que “hay que indagar en los orígenes; un olvido o desconocimiento significa un vacío en la memoria histórica, y un pueblo que pierde la memoria es como un pueblo sumido en las tinieblas”.

No se debe permitir que los herederos del franquismo y sus lacayos “pasen página”—que es lo que pretenden—, sin que ésta sea leída en voz alta y sin censura por el pueblo. Sólo recordando al fascismo de ayer se podrá enfrentar al de hoy y al de mañana con probabilidades de éxito. Una tarea posible pero harto complicada, porque hoy, todavía, Franco reside en la “democracia española”.

NOTA:

[1] Lo cierto es que, por más que se erija como “Presidente de todos los españoles”, Mariano Rajoy es Presidente del Gobierno español con un escasísimo apoyo de sus gobernados. Su partido —versión “democrática” del franquismo— sólo obtuvo 7.906.185 votos de un censo electoral de 36.500.000 de personas. Es decir, 28.593.815 optaron por otras opciones o, simplemente, por no participar en la “democrática” jornada. Dicho de otro modo, Rajoy consiguió el 33,03 % de los votos emitidos, no de la población electoral. Como se puede observar, una amplia mayoría se somete a los dictados de la minoría. ¡Y a eso llaman democracia!

Blog del autor: http://baragua.wordpress.com

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