PABLO HASEL. ¿Por qué nos ganan los capitalistas? (La cuestión venezolana lo recuerda)

Lenin y otros grandes revolucionarios, repetían algo tan importante como básico que a menudo se olvida: hay que aprender del enemigo. Sobre todo cuando nos gana como es el caso. Es más, cuando lleva tantos y tantos años venciendo. En Venezuela el imperialismo aún no ha vencido, pero la burguesía española, que es la que nos toca más cerca, está volcándose con la oposición fascista para que venzan, recordándonos porqué nos ganan aquí aunque no sea un análisis cómodo para quienes prefieren no hacer autocrítica y resignarse a la eterna derrota. Tienen claras unas premisas para imponer su tiranía y en torno a estas se unen, no es una unión abstracta sin principios como propone la izquierda domesticada, que encima habla de unión mientras desprecia a revolucionarios consecuentes. No rebajan estos puntos:

-La solidaridad con sus presos como Leopoldo López, Antonio Ledezma y tantos golpistas más. La burguesía española y sus medios, despliegan amplias campañas para liberarlos y dar a conocer sus casos, manipulados, por supuesto. Tampoco falta la abundante ayuda económica, el asilo político que dan a sus familiares y otros golpistas sicarios del imperialismo, etc. Sin embargo y lamentablemente, vemos como aquí la mayoría de quienes se dicen antifascistas no se solidarizan con las presas y presos políticos antifascistas e incluso los ningunean o insultan, haciendo un enorme favor al régimen que los encarcela, tortura y extermina. La burguesía cuida de los suyos y se une para luchar por su libertad, lección para quienes presumiendo de solidaridad olvidan a quienes han peleado por nuestros derechos y libertades. Otro de los motivos por los que nos ganan. Además, nosotros no necesitamos inventar como lo hacen la mujer de L. López y sus secuaces, basta ceñirnos a la cruda realidad que sufren aquí los presos revolucionarios a mil km de sus familias, en aislamiento, negándoles la asistencia médica, etc. También en Venezuela la derecha hace unas campañas por la libertad de sus mercenarios, que ya quisiéramos aquí por la libertad de quienes sí la merecen.

-No reconocer legitimidad a quienes perjudiquen, aunque sea mínimamente, sus intereses. En Venezuela no se ha expropiado a la burguesía y siguen explotando manteniendo desigualdades abismales, la clase obrera no ha tomado los medios de producción, no es un Estado socialista, pero desde la llegada de Chávez se realizaron unas reformas que beneficiaron a las clases populares y la oligarquía no aceptó ni siquiera esas pequeñas mejoras para los más necesitados. Los ricos necesitan un gobierno títere de Estados Unidos y de la UE para amasar aún más fortunas y no tener que ceder ni limosna, por eso no reconocen legitimidad al gobierno de Maduro que perjudica su avaricia insaciable. Sin embargo aquí hasta personajes supuestamente comunistas como Cao de Benós (eso daría para otro artículo), han dicho que el gobierno español es legítimo porque ha sido votado, aunque sólo sea por un 20% de los posibles votantes. No es legítimo por su enorme carencia de apoyo popular, pero sobre todo porque es enemigo de los intereses de la inmensa mayoría, porque su poder nace del golpe de Estado del 36 sin que hubiera una posterior ruptura con el fascismo en la farsa de la “transición”, por sus agresiones imperialistas, etc.

Mientras en Venezuela la derecha llama terrible dictadura al gobierno, aquí Unidos Podemos y derivados, llaman democracia al Estado español lavando la cara al régimen criminal. De sus políticos como Iglesias o Garzón no se puede esperar más, pues cobran (y muy bien) por ser buenos corderitos que no pongan en peligro los privilegios de los explotadores, pero sus votantes no suelen estar en las mismas condiciones y con su discurso otorgan legitimidad a la legalidad que nos oprime, como otros partidos revisionistas. Pero la burguesía jamás otorgará legitimidad a quienes no sirvamos a sus sucios intereses, por eso legitiman los intentos de golpe de Estado en Venezuela, las invasiones imperialistas, etc. Si aquí la revolución queda lejana es, entre otras cosas, por quienes siguen condenando las luchas que se salen de la legalidad que legitiman llamándola democracia. Así le quitan gravedad a la opresión del Estado y por lo tanto, la necesidad de una revolución.

-El tercer punto y el más importante, que va ligado a los anteriores, es el del apoyo a todos los métodos de lucha. La burguesía, en el Estado español y en cualquier parte del planeta, no ha renunciado jamás ni renunciará al uso de la violencia para saquear a la clase trabajadora. Ni el capitalista más estúpido dirá que no necesitan a su brazo armado, la policía y el ejército, para reprimir manifestaciones, detener y encarcelar a revolucionarias o proteger su impunidad. Sin tener claro eso, no podrían oprimirnos y lo saben. Necesitan el uso sistemático del terror y su posición respecto al terrorismo golpista en Venezuela, lo vuelve a poner de manifiesto. No han dudado un solo momento en apoyar a quienes han disparado y quemado a chavistas, los han dejado como héroes de la «resistencia». ¿Cómo no van a hacerlo cuando han bombardeado escuelas y hospitales en tantos países para saquear sus recursos? La oligarquía y sus esbirros siempre han defendido sus privilegios con uñas y dientes, aquí tampoco toleraron al Frente Popular que empezó a conquistar importantes mejoras para la clase obrera y dieron un golpe de Estado armados. No tienen ningún complejo a la hora de legitimar el uso de la violencia por su parte, aunque sea para imponer algo injusto para la mayoría, a diferencia de nosotros.

Principalmente nos ganan por eso, asumen la máxima que dijo Mao y que la cruda realidad señala: «el poder nace del fusil». De ahí que Lenin precisara que «democracia es un fusil en el hombro de cada obrero», pero recordarlo nos lleva a los tribunales que precisamente no renuncian a los fusiles. Muchos estudiantes pijos se juegan la vida en Venezuela con guerrilla urbana frente a la policía, aquí raro es el estudiante obrero que se organiza en asambleas estudiantiles de escasa o nula combatividad. Que hasta los pijos venezolanos sean más combativos, resalta lo de que hay que aprender del enemigo. Pero los medios pueden dejar como una heroicidad su uso de la violencia allí para acabar con un gobierno mucho más democrático que el de aquí, que no desahucia masivamente y que garantiza el acceso a la Universidad mucho más que este Estado, por ejemplo. Nosotros por mucho menos como criticar a la monarquía, somos condenados a prisión, no digamos si defendemos la autodefensa armada… Allí no se condena a nadie por criticar a Maduro ni por aplaudir la quema de policías que no defienden a un régimen tan enemigo de la clase obrera como este.

Sin embargo aquí, casi toda la izquierda, comprada, cobarde crónica o acomplejada, condena hasta que se rompan los cristales de los bancos que desahucian familias y que han sido rescatados con miles de millones de dinero público. Volviendo al primer punto y al segundo: piden la libertad de todos sus presos sin hacer distinciones de si han practicado la violencia o no, porque como no otorgan legitimidad al enemigo que combaten, la dan a todos los métodos para debilitarlo. Aquí la mayoría de la izquierda necesita el permiso de los medios capitalistas para actuar: si estos no aplauden la acción, no la hacen o la condenan si la hacen otros. Este es el nivel: esperan que los voceros de quienes niegan derechos, hablen bien de ellos. Total, se refieren igual que estos medios a la autodefensa revolucionaria, llamándola terrorismo. Por el contrario, los medios burgueses jamás llamarán terrorismo a los cócteles molotov que lanzan en Venezuela a la policía, a los asesinatos de la policía española en el Tarajal y tantos lugares más o a los balazos de goma y porrazos de los antidisturbios que han provocado mutilaciones y serias heridas.

Aquí la mayoría de la izquierda a lo sumo critica la violencia del Estado, pero niega la legitimidad de la autodefensa ante esta, perpetuando así la impunidad de los verdaderos violentos y legitimando la represión ante quienes oponen resistencia. Por eso precisamente la pasean por los platós de las principales cadenas de TV para que tengan a sus votantes tranquilitos. Los mismos medios que apoyan la quema de chavistas en Venezuela, les dan voz constantemente. ¿No es evidente la conclusión? Volvemos a lo mismo: porque no ponen en riesgo sus privilegios. En el momento en el que nuestro discurso y nuestros hechos sí los ponen, cambia mucho la cosa. La burguesía sí tiene claro que no tiene que respetar a quienes luchamos contra su dictadura del capital.

En resumen: la burguesía pelea por la libertad de sus presos, niega la legitimidad de todo gobierno que perjudique sus intereses y por lo tanto, promueve derribarlos por la fuerza, como la violencia con la que aplastan las luchas que tampoco les convienen. Lo hacen porque tienen conciencia de la clase a la que pertenecen y se unen bajo esas premisas para imponerse. Sin embargo aquí, por citar un ejemplo, cada año 700 trabajadores son asesinados por ser obligados a trabajar sin seguridad y pocos denunciamos esos crímenes sin pelos en la lengua. Si en la clase trabajadora hubiera la misma conciencia de clase que tiene la burguesía, estarían perdidos porque somos la inmensa mayoría. Pero aún queda mucho trabajo por hacer, la burguesía también ha conseguido, por tener claro todo lo citado anteriormente sumado a la guerra sucia de su manipulación constante, que apenas haya conciencia de clase obrera y que se interiorice que tienen legitimidad, derecho al monopolio de la fuerza, privilegios respetables y un largo etc. Podemos aprender del enemigo o seguir caminando en círculos mientras recibimos hostias por todos los lados y ellos duermen tranquilos sabiendo que si algún radical les interrumpe el plácido sueño que dan la impunidad y los lujos, la mayoría de la izquierda lo condenará y si es encarcelado, no pelearán por su libertad. Mientras con una sonrisa y un caluroso abrazo, Manuela Carmena recibe a los familiares del golpista asesino de antifascistas, Leopoldo López, pidiendo su libertad. ¿Y aún te preguntas por qué estamos como estamos y nos ganan, en serio?

 

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5 comentarios

  1. Estoy de acuerdo con el noventa por ciento de tu documento que presentas. España tiene mucha historia, desde siglos ha sido gobernada por el capitalismo y para cambiar este sistema tiene que ser con una unión completa de todos aquellos partidos que dicen ser de izquierdas, pues, sin ninguna duda, somos más. Desde el año 1982 cuando se hizo con los mandos un señor -o lo que sea- con vestimenta de pana del pueblo español, dejó de ser el de los años treinta. Se formaron más de veinte partidos de izquierdas, los mismos que por ignorancia no se ponían nunca unidos en contra del capitalismo. España tubo una oportunidad con el liderazgo de Julio Iglesias, pero lo destruyo el pueblo por su mala información recibida. incluso con algunos miembros de IU. Creo sinceramente que en estos tiempos de tanta incertidumbre, hay que tener la suficiente capacidad para estar dentro de un sentido de entendimiento de todo aquel que se presente con intenciones de cambiar este régimen y por tanto, divulgar con amplitud lo mejor para España. Poner en duda las intenciones de ciertos Partidos Políticos sin ser «adivino» es sin duda lo mejor que el capitalismo puede recibir.

  2. Laura Delfargue

    ¡¡¡Ángel!!! parece que has hecho una especie de misterio de la Santísima Trinidad (un 3 en 1) y por querer referirte a Julio Anguita has citado a otro Iglesias…

  3. Laura Delfargue

    El análisis de Pablo HASEL sólo tiene una gran pega, a saber: no existe LA izquierda. Es una ilusión bastante vana el creer que existe algo así como una única izquierda.

    Salvo en la pantomima de 1789 donde las diversas secciones de la burguesía francesa se inventaron eso de unos a un lado y otros a otro, nunca ha existido realmente una izquierda como tal.

    Es imposible que socialistas del PSOE vayan juntos con los socialistas de la izquierda atberzale, aunque estos últimos se denominen como «Socialistas Patriotas» o «nacional socialistas» o «Sozialisteak Abertzleak».

    La izquierda está profundamente dividida en sectas: desde sectores liberales, demócratas, socialistas de distinta afiliación y tendencias, comunistas (sería un asunto aparte saber qué entienden por comunismo los que así se definen), anarquistas,…

    Mientras que la derecha, aunque aparentemente también está dividida (véase con el PNV en Euskadi, o el PdeCat en Cataluña, etcétera) sabe unirse en los momentos importantes: poca diferencia de clase existe realmente entre Republicanos y Demócratas en los Bastardos Hundidos de Norteamérica, pese al griterío mediático con respecto a las payasadas de un Trump. Y buena prueba de ello es el análisis de clase de Pablo Hasel.

  4. Laura Delfargue

    La izquierda (made in Spain) is different, que diría Fraga para atraer turismo.

    La dictadura fascista supo aprovechar las contradicciones mortales entre las diferentes izquierdas españolas. Y a las que sobrevivieron después de un plan de exterminio brutal de cuatro décadas se las supo domesticar.

    Y esa domesticación pasa por saber a ciencia cierta cómo se han creado esas izquierdas.

    La izquierda psoecialista realmente es una derecha política que con grandes fuentes de financiación imperialista ha sabido vender entre su electorado el «american way of life/death» como el único modo de vida «decente», «pacífico», «honrado», «eficaz»,… Es una izquierda realmente «liberal» que asume el gazpacho como la sopa boba cultural del populacho. Y ha sabido hacer un buen mejunje entre «religión popular tipo romería rociera», fútbol y show televisivos para entretener al personal.

    La izquierda «pecera» es una izquierda circense. Carece de principios. Se mueve en torno a sones y repiques de campanas de la actualidad mediática. Que está de moda la revolución rusa, pues esa izquierda se pinta de bolchevique. Que Trostsky cae y Stalin sube, pues se hace estalinista. Que Stalin muere y se denuncia su pasado, entonces se crea el «eurocomunismo» como una especie de salsa rosa socialdemocrática que sólo pretende hacer política profesional en Parlamentos y circos debidamente acotados y acondicionados: se olvida la lucha en los tajos, en los frentes de parados, etcétera.

    Las izquierdas «nacionalistas» son sectas de difícil entrada y peor salida. Se buscan las esencias «puras» del pueblo primitivo, se cree en las fantasías animadas de los «buenos salvajes» en plan Rousseau. De vez en cuando hay algún grupúsculo que hace apología de la lucha armada, pero suele terminar en un absoluto fracaso y en un aumento colosal de la represión. Y, por supuesto, hace que se consoliden las estructuras más fascistas del terrorismo de Estado.

    Y la izquierda que aglutina Podemos ha perdido su gran oportunidad. Porque Podemos ha nacido al calor de una putrefacta Universidad en crisis permanente y unos medios de incomunicación de masas que han sabido sacarle partido a un puñado de jóvenes simpatiquísimos y que querían cambiar las estructuras de clase del capitalismo imperialista a base de sonrisas. No están preparados para entender nada de los que se está jugando en Venezuela, pese a que algunos de ellos han sido «colaboradores» y hasta «asesores». Eso también dice mucho de la plana mayor del chavismo y su escasa formación teórica y política.

  5. Es fácil de entender la oligarquía maneja todos los hilos económicos comprando voluntades a cualquier precio, mientras aquí en España el partido llamado de izquierda lleva domesticado desde Felipe González, y ahora encima se quieren poner las medallas de que ellos son LA IZQUIERDA, cuando hace poco dieron el gobierno a Rajoy con su abstención, sin contar con que apoyaron cambiar el artículo 135 de esa constitución que para otras cosas no quieren con el objetivo de poner por delante de las prioridades económicas el pago a los acreedores de deuda privada por delante de los ciudadanos, ¿ESO LO HACE UN PARTIDO DE IZQUIERDAS?????

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