Otra jornada aciaga para los que siguen viéndolos como aliados, hoy los «socialistas» votaron sí al CETA

Lo impacientes por tocar poder de la forma que sea para «cambiar» las cosas desde dentro del sistema, y que por tanto están dispuestos a perdonar a la socialdemocracia todo, con tal de no variar su rumbo, están viviendo hoy una nueva jornada aciaga. Los que perdonaron el ingreso en la OTAN, el apoyo a los Borbones, los acuerdos de preferencia con el Vaticano para que Iglesia continuase con el poder de siempre, el terrorismo de Estado, las ETT, el apoyo al IBEX 35, el comienzo masivo de las privatizaciones, la modificación del artículo 135 de la Constitución para dar más poder a la Troika, la instauración de sindicatos que garantizaran la paz social…., etc, etc van a tener que sumar desde hoy la votación que los «socialistas» han hecho en el Parlamento europeo: el sí (junto a la derecha, faltaría más) del CETA con Canadá.


La actual fase de desarrollo del capitalismo requiere herramientas que ofrezcan una mayor expansión y rentabilidad a las multinacionales. Los falazmente denominados tratados de libre comercio como el TTIP o el CETA son, por ahora, la más avanzada fórmula para que los monopolios ejerzan su dictadura.    El imperialismo requiere de sus leyes y los tratados de libre comercio lo son.

El TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones. En inglés; Transatlantic Trade and Investment Partnership) es un acuerdo comercial que actualmente se encuentra en fase de negociación entre la Comisión Europea y EEUU.

El CETA (Acuerdo Comprehensivo Económico y de Comercio. En inglés; Comprehensive Economic and Trade Agreement) tiene prácticamente las mismas cláusulas que el TTIP y las negociaciones son entre la UE y Canadá.

El CETA se considera el hermano pequeño del TTIP, pero es igual de agresivo contra nuestros intereses o incluso más, porque las negociaciones ya han finalizado y sólo se está a la espera de su ratificación (hoy 15 de febrero).

La entrada en vigor del CETA supondrá un sondeo de lo que será finalmente el TTIP, permitiendo a las empresas estadounidenses utilizar sus filiales canadienses para tener acceso al mercado europeo. Consecuentemente, la respuesta organizada y contundente del movimiento obrero y popular debe ser la de acabar de inmediato con el CETA igual que lo hizo con la constitución europea.

Estos acuerdos comerciales pretenden una bajada generalizada de los estándares de protecciones laborales, ambientales, de seguridad alimentaria, de protección de la salud, social, industrial, y otros, imponiendo las legislaciones menos exigentes entre los bloques económicos que intervienen en cada acuerdo. Si hoy ya todas las leyes atacan a la clase trabajadora y los sectores populares, con lo que se proponen hacer estamos abocados   a una mayor pérdida de nuestros derechos y libertades.

Un ejemplo paradigmático de esta práctica dictatorial es la existencia de una cláusula reservada a la protección de los inversores, que podrán demandar a los estados cuando consideren que las legislaciones nacionales lesionen sus intereses.

Con absoluta claridad, el objetivo principal del TTIP y el CETA es privatizar los servicios públicos, cambiar o anular leyes que impidan el avance de los monopolios y recortar derechos sociales y salarios en beneficio de las grandes multinacionales. Todo lo que se argumente a su favor desde el poder, no son más que mentiras y más mentiras.

Sin duda, estos acuerdos son un ataque directo a la clase obrera dirigido a arrebatar derechos laborales y sociales, que aumentarán la explotación y el desempleo.

La burguesía vende este acuerdo como un rayo de luz sobre un cielo nublado, prometiendo empleo y estabilidad. Falso, pues sin mencionar la calidad de estos nuevos contratos, los estudios demuestran que su aplicación destruiría entre 500.000 y 1 millón de empleos de pequeñas y medianas empresas, frente a los más de 400.000 nuevos contratos que prometen las multinacionales, normalmente más precarias.

Este acuerdo, absolutamente lesivo con el medio ambiente, permitirá la comercialización de productos transgénicos como ocurre ya hoy en los EE.UU.

Las leyes de un consumo más saludable y con unos mínimos de respeto al medio ambiente de productos y explotaciones agro-ganaderas que han sido una conquista del movimiento obrero y popular mediante su lucha por la defensa del medio ambiente, desparecerán en poco tiempo a los dos lados del Atlántico.

Otra de las muchas cláusulas existentes en estos tratados es reforzar la creación de patentes, lo que hará que quienes las posean tendrán más ventajas frente a sus competidores. Por ejemplo en medicamentos, retardará la creación de genéricos y nos veremos obligados a pagar precios desorbitados para obtenerlos.

 

pcpe.es

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