Mientras los fascistas brasileños destruyen, el MST plantará en diez años 100 millones de árboles

Movimiento coloca la reforestación en el orden del día en lanzamiento de plan nacional para los próximos diez años

El adolescente Rayuan Feitosa Maia, de 14 años, vive en el asentamiento Gabriela Monteiro, en Brazlândia (Distrito Federal), hace cerca de tres años. Conviviendo diariamente con las maravillas del cerrado, cuenta que el escenario es un respiro para quien vive en la zona rural y trabaja en la agricultura.

“Es una sensación buena. Usted se siente libre, en su espacio y conectado con la naturaleza. Me hace muy bien”, cuenta el adolescente que ayuda a su familia en las plantaciones de maíz, frijol, yuca y hortalizas. “Todo orgánico. Nada de abono químico o veneno”, resalta, al contar con orgullo que aguarda el crecimiento de una agrofloresta recientemente plantada.

Al vislumbrar el futuro de las nuevas generaciones, Rayuan dice esperar que sea “un tiempo más saludable y con más naturaleza”, trayendo nuevas perspectivas para aquellos que aún no llegan al mundo.

La experiencia del joven está en consonancia con el plan nacional «Plantar Árboles, Producir Alimentos Saludables», del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), que prevé el plantío de más de 100 millones de nuevos árboles en los próximos diez años en Brasil. El lanzamiento del plan en el Distrito Federal (DF), el último sábado (14), es parte de una serie de eventos estaduales que ocurren desde el fin de noviembre.

“Creo que va a ser una cosa buena, que no solo nos va a influenciar a nosotros, sino a las futuras generaciones, como las personas que están con nosotros [hoy]. Haciendo esto, creo que vamos a inspirar a otras personas. Va a ser bueno en el futuro. Van a cambiar muchas cosas”, cree Rayuan.

 

Militantes del MST en acción de plantío de mudas, durante el lanzamiento del Plan «Plantar Árboles, Producir Alimentos Saludables», en el DF (Foto: Adonilton Souza)

 

La militante Bárbara Loureiro, de la coordinación estadual del MST-DF, explica que la idea es hacer un contrapunto al movimiento de desmantelamiento ambiental promovido por el gran capital, cuya actividad depredadora está íntimamente relacionada con la devastación de los bosques.

“La reforma agraria siempre fue un proyecto de enfrentamiento a la degradación del modelo de latifundio, que siempre dejó tierras degradadas a partir del monocultivo, pero también [de enfrentamiento] a los elementos coyunturales de intensificación de la crisis estructural del capital y de cómo ella ha avanzado en el sentido de la privatización de los bienes comunes”, señala, citando la preocupación por el aumento de la deforestación en el gobierno de Bolsonaro.

En octubre, por ejemplo, hubo un salto de 212% en la devastación de la Amazonía, principal foco del problema, de acuerdo con levantamiento del Instituto del Hombre y Medio Ambiente de la Amazonía (IMAZON).

El agrónomo Gabriel Brigueti, coordinador del Sector de Producción del Centro de Formación Gabriela Monteiro, cuenta que el Distrito Federal tiene ventajas que deben facilitar la implementación local del plan. Entre ellas, está la corta distancia de los asentamientos a la capital federal.

“Estar próximo a una ciudad muy grande hace que usted tenga más acceso a vías comerciales, principalmente porque va a tener más acceso a vivero de mudas, semillas. Además de eso, el DF es pequeño, entonces, usted consigue hacer una gestión mayor de personas. Usted logra, en un corto espacio, garantizar que una gran masa trabaje en determinada área”, explica, añadiendo que el MST tendrá la tarea de articular personas y grupos en torno al proyecto.

Según el movimiento, no hay una meta específica de reforestación para cada estado, pero el DF debe dar su contribución al país con plantíos de pequi, tamarindo, pitanga, jatobá, baru, entre otros cultivos típicos de la región del cerrado.

El objetivo es recuperar áreas que fueron devastadas, produciendo y comercializando los cultivos resultantes de la reforestación. Los cerca de 25 asentamientos y 15 campamentos del MST en la región del DF y del entorno deben involucrarse directamente en la ejecución del plan.

“Al mismo tiempo en que vamos a dialogar con la sociedad sobre el camino insustentable que la humanidad está tomando, nosotros también vamos a conseguir un retorno socioeconómico para las familias que estarán involucradas en este proceso de cultivo y comercialización”, explica el dirigente nacional del MST Marco Baratto.

 

(Edición: Julia Chequer | Traduccción: Pilar Troya / Brasil de Fato)

 

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