MÁXIMO RELTI. Ejercito español: «El alzamiento fue un día importante de la historia de nuestra patria»

Hace casi un siglo – exactamente 80 años -, tuvo lugar  el principio de una de las guerras civiles más cruentas de la historia de Europa. Sin embargo, en el país donde se produjo ese trágico acontecimiento, muchas de las cosas sucedidas entonces – los recuerdos, las cunetas, los miedos, las filias y las fobias –permanecen aún congeladas. Diríase que políticamente, en España, en muchos aspectos el tiempo se detuvo aquel 18 de julio de 1936.

 

 

 

Viene esto a cuento de una orden militar de la Agrupación de Apoyo Logístico número 61, del Ejército español, emitida hace tan sólo unos días, en la que  textualmente se expresaba que  el “alzamiento” fue “un día importante en la historia de nuestra patria que merece ser recordado».

 

 

 

Tal consideración por parte de una Agrupación militar española en activo no es  un hecho baladí. Tiene una doble significación. Por una parte, porque ninguno de los jefes u oficiales que pudieron autorizar esa peculiar «orden»  estuvo vinculado cronológicamente con aquellos acontecimientos. Posiblemente, incluso, los militares responsables de esta insólita «conmemoración» ni siquiera formaban parte todavía de las filas del Ejército cuando murió el dictador. Los autores de la abracadabrante «orden» no se encontraban, pues, atrapados por ningún tipo de sentimientos afectivos con la fecha que conmemoraban.

 

 

En segundo lugar, porque pone de manifiesto hasta qué punto las sucesivas generaciones de militares que han pasado por el Ejército español a lo largo de80 años han sido educadas con el mismo espíritu que sirvió para que una parte del mismo se sublevara  y acabara con lo que fue la primera tentativa seria que se daba en la historia contemporánea española de que este país tratata de sintonizar con las realidades  del siglo XX.

 

 

¿Qué es lo que hace posible que transcurrido casi un siglo muchas de las facetas de la historia de España parezcan petrificadas como si de estatuas de sal se tratara?

 

 

 

La dictadura de Franco supuso una brutal ruptura con una línea histórica de luchas  sociales de más de un siglo, cuya materialización se produjo con el establecimiento de la II República. Durante el corto período de tiempo  que duró esa experiencia  – apenas cinco años – se produjo una auténtica eclosión de fuerzas sociales y culturales que habían estado contenidas  durante dos siglos. La irrupción violenta del levantamiento militar del 18 de julio  pudo contener aquel proceso liberador solo  a costa del  alto precio de un millón de muertos.

 

 

 

No obstante, el curso de los 40 años siguientes sirvió para que las nuevas generaciones nacidas después de la Guerra Civil fueran paulatinamente  recuperando la memoria de la línea histórica rota en 1936. Ese proceso de recuperacion de los vinculos historicos con nuestro inmediato pasado habia alcanzado un considerable desarrollo en sectores de las generaciones  que vo habian vivido la guerra civil en el momento que muere el dictador. De hecho, que se hubiera producido contra viento y marea tal «rememorización», hacía temblar tanto a las clases sociales que habian usufructuado «la victoria», como a los miembros del aparato burocrático que se construyó para garantizarla.

 

 

 

Pero en el año 1978  se cortó nuevamente el hilo umbilical que estaba permitiendo  a las generaciones más jóvenes conectar  con las luchas y las conquistas del pasado. La amputacion corrió a cargo de lo que llamaron entonces«el espíritu de la  Transicion».  En esta última ocasión, el pretexto que con el que se argumento para realizar la nueva mutilación de la  memoria de nuestro pasado consistía en la piadosa necesidad de que nos «reconciliaramos»justamente con aquellos que habían acabado, a sangre y fuego, con nuestros nexos con un siglo de intensas luchas sociales. Habia que olvidarlo todo. Nada debia quedar en pie en nuestra memoria si deseábamos un futuro de paz y progreso. Y, efectivamente, como en 1936 nada quedó en pie, salvo el poder de las clases e instituciones  hegemónicas que lo habian estado ejerciendo durante los dos siglos precedentes.

 

 

 

Pero ocurre, sin embargo, que en el curso de los  procesos históricos se pueden producir aceleraciones o desaceleraciones. Pero nunca atajos artificiales que se utilicen para saltar etapas en función de intereses políticos concretos y puntuales. La experiencia histórica ha mostrado, una y otra vez, que el devenir no admite ningun tipo de forceps que traten de forzar su natural evolución. De ahí que la foto fija del 18 de julio de 1936 continue siendo una referencia recurrentemente inevitable tanto en el recuerdo de los tirios como en el de los troyanos. La misma existencia de ambos sujetos historicos lo evidencia.

 

 

 

Paradójicamente ha sido el mismo comunicado de la   Agrupación de apoyo logístico del Ejército aludida,  el que ha venido a precisar lo que decimos  cuando expresa que ‘el alzamiento fue un día importante en la historia de nuestra patria que merece ser recordado» porque «los pueblos que olvidan su historia están irremisiblemente condenados a repetirla».

 

 

 

Miren ustedes por dónde, son los jefes u oficiales  de la Agrupacion militar citada los que, en contra de todos sus propósitos conmemorativos,  vienen a proporcionarnos una elocuente lección  de historia.

 

canarias-semanal.org

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Un comentario

  1. El comunicado militar está plagado de eufemismos y lugares comunes. El principal es ese de que si no conocemos nuestra historia estamos condenados a repetirla.

    Conviene pararse, aunque sea un poco, a pensar ese tópico.

    Desde cuándo LA historia se repite. Qué historia es LA que se repite. Qué se quiere decir con esa frase.
    También Marx leyendo a Hegel vino a decir algo parecido cuando escribió que la historia si se repite lo hace la primera vez como tragedia y la segunda como farsa (o comedia). Creo que la frase de Marx tiene mucha más enjundia que el tópico que insinúa que la Historia se repite sin aclarar qué es realmente lo que se repite: ¿los protagonistas? Nunca; ¿el argumento? acaso ¿la historia es una especie de novela literaria o ensayo teatral? si lo fuera, entonces podríamos decir que NUNCA tampoco se repite; ¿las estructuras?: cuáles: ¿las de explotación, las de cadenas de la esclavitud son del mismo grosor que las leyes que encadenan al potro de tortura del “trabajo asalariado”?

    Francisco Franco Bahamonde llegó a ser Director de la Academia Militar de Zaragoza. Nada más y nada menos que en tiempos de la gloriosa Segunda República española. Los primeros gobiernos republicanos reconocían y pagaban así a quien había dirigido las brutales carnicerías en Marruecos, donde sin piedad se cortaban cabezas de aquellos que luchaban por la Independencia con guerrilleros como Abdel Krim; contra ellos se usaron bombas incendiarias contra las aldeas donde había que “sacar de sus casas a las ratas campesinas” (como reflejaban las crónicas belicistas de diarios pacifistas como el ABC español), la guerra química también carbonizó a cuerpos humanos y contaminó tierras y fuentes hídricas. Incluso el aplastamiento de las revueltas asturianas de 1934 fueron aplastadas por él con métodos ya bien probados en las guerras coloniales africanas. Por eso lleva bastante razón el historiador y antropólogo Gustau NERÍN cuando escribe que la guerra civil española vino de ÁFRICA.

    Pero lo que no se suele contar casi nunca es que los matarifes que hicieron aquella carnicería tenían varios propósitos criminales muy bien expuestos por los mismísimos Generales fascistas como fueran Mola, Queipo de LLano y el mismísimo Franco: aniquilar, exterminar a todos aquellos elementos que para ellos representaban a la Antiespaña. El Generalísimo no tuvo pelos en la lengua cuando subrayó que si el costo de su Cruzada era la aniquilación de media España no tendría ningún problema de conciencia (¿moral?, ¿religiosa?, ¿política?: quizás lo que quería decir es que no tenía ninguna conSciencia).
    Para ellos el golpe de Estado serviría para limpiar, sanear, curar. Lo que no se esperaban era que sin apenas medios aquel golpe desencadenara una guerra civil que duraría casi tres años. Ni Francia, ni Italia, ni Alemania, ni Austria, ni Polonia, ni Chescoslovaquia, ni… presentaron una batalla tan larga al fascismo. España fue diferente. La historia del fascismo no se repitió. Los españoles supieron luchar contra un Ejército profesional de criminales y matarifes muy bien uniformados, preparados, alimentados. Esa es la grandeza de aquel pueblo español. Que en tan poco tiempo hubiera tanta gente dispuesta a luchar con armas ineficientes contra un enemigo muy bien pertrechado por la industria bélica italiana, alemana y estadounidense (sí, submarinos yanquis repostaban combustible a las tropas fascistas en Canarias, Galicia, el Cantábrico y las Baleares).

    Habría que preguntarse: Por qué se produjo aquel odio tan criminal contra las organizaciones obreras. Por qué se dio aquel odio tan brutal contra las luchas por la dignidad proletaria que llevaban a cabo desde liberales, socialdemócratas, socialistas, comunistas o anarquistas. Qué les daba a aquellos militares un Orden monárquico antiespañol (para más señas bourbónico de la cepa francesa de los Borbones) para que lucharan con tanto encarnizamiento contra las organizaciones republicanas: políticas, sindicales, académicas, científicas, culturales, estudiantiles,…

    Qué lectura de aquellos tiempos se hacen hoy en las Academias militares cuando todavía se enseña en ellas a combatir al “enemigo interno nacional” que se encarna en las luchas sindicales, vecinales en una forma tan diabólica como es el “judeomasonismo comunista internacional”.

    Sí puede que muchos de los actuales mandos militares del reino FrancoBourbónico no hubieran nacido en 1975, pero han mamado las doctrinas fascistas que implantara la dictadura desde la cuna a los púlpitos pasando por los órganos académicos para la deformación profesional de los militares. Por eso no es sólo una cuestión de sensibilidad sentimental sino de racionalidad política el transformar radicalmente (esto es: desde las raíces) tales instituciones criminales. Y el saber a ciencia cierta qué es lo que aprenden de aquellas historia y que desean que no vuelva a repetirse.

    Acaso, para ellos, nada ha cambiado y ven los mismos eternos problemas de siempre. Y por eso dicen que la historia se repite. Y aconsejan que no vayamos por las mismas sendas erráticas si no queremos sufrir de nuevo los mismos efectos…

    Es necesario saber enfrentarse a los hechos con las armas de la razón cargadas si no queremos padecer lo que se les vino encima a la población trabajadora española en el verano de 1936. Y el comunicado militar debiera ser analizado como lo que es: una advertencia amenazante de imprevisibles consecuencias.

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