«El medio es el mensaje» y OnCuba lo vuelve a hacer. Regresó con su binarismo traducido en «reformas o bombas». Me aburro. Luego recuerdo que estamos en el medio de una lucha de clases sin cuartel y el aburrimiento no se puede traducir en inercia, todo lo contrario.
Vuelvo a la carga. Es el día de Gramsci y la hegemonía está en disputa. Ellos lo saben.
El artículo/entrevista de la foto empieza reproduciendo el cliché otras veces utilizado: Una Venezuela incierta para Cuba. Ergo, nos quedamos sin futuro.
Ciertamente el panorama no puede ser más desolador, pero no solo —ni tanto— por la incertidumbre petrolera, sino porque el imperialismo estadounidense se ha desatado hacia su fase más irracional: el fascismo. Y eso es un peligro potencial para todo el mundo, no solo para Cuba.
¿O es que ya se olvidaron de cómo comenzó el juego del austriaco del bigotico negro? Los de siempre pensaron que lo tenían todo controlado hasta que la IIGM los despertó de la fantasía.
Con esta fórmula de la «noble preocupación» introducen el segundo párrafo del texto que es toda una «joyita». Cargado de estereotipos ahistóricos, desconoce —nada más y nada menos- los casi 15 años transcurridos entre el «desmerengamiento» de la URSS y la entrada considerable de ayuda venezolana. Antes de que Chávez llegara a la presidencia, en Cuba ya habíamos comenzado a levantar cabeza, económicamente hablando.
Curioso que en el párrafo referido solo hay dos condicionantes para una supuesta «crisis económica cubana de larga data»:
1) el bloqueo (no hay mérito alguno en su mención desde este medio. Ya hasta el emperador naranja lo reconoce)
2) «las erráticas políticas económicas del Gobierno». La misma división esquemática de antaño.
¿Y ya? ¿La desaparición del campo socialista no cuenta? Porque de ahí veníamos antes de que entrara Venezuela en la ecuación.
El mérito de este pueblo, conducido por Fidel, de sobreponerse a aquel desastre y de hacerlo con el bloqueo incluido… ¿también entra en eso de «políticas erráticas del Gobierno»? (Gobierno para ellos es con mayúscula y en abstracto)
¿O es que acaso no conviene recordar esta parte? La parte en la que fuimos capaces de salir adelante sin campo socialista, sin el petróleo venezolano, con las mismas amenazas de invasión yanqui de toda la vida, con el bloqueo en contra, en medio de la guerra económica gringa de siempre y «por medio de nuestros propios esfuerzos» (como diría Fidel). Eso por no ir un poco más hacia atrás y recordarles aquellos años, de real periodo especial (por bueno), en el que se vivió del/con el salario.
Por cierto, el título de la entrevista está también manipulado. Eso no fue lo que dijo, literalmente, el entrevistado. Debió haber sido una licencia que se tomaron los de «enciende-a-Cuba» sobre la verdad. Otra más. O será que como no lograron que el interlocutor fuera fiel a la política editorial (del medio), tuvieron que apelar a un titular sensacionalista.
Lo cierto es que los «compañeros» de OnCuba —tanto como los de LJC, a través de este y otros textos anteriores— siguen intentando construir un consenso alrededor del anexionismo (barato) como la única salida para este pueblo: reformas para que no nos bombardeen.
Vuelven estas famosas reformas a pasarnos por delante sin más determinaciones que su nombre. Detrás salen los gurús de la economía a adjudicarse quién lo dijo primero. Como si el neoliberalismo lo hubiera inventado alguno de ellos.
¿Será que alguien acabará de llenarlas de contenido para enterarnos de qué reformas hablan?
Con frecuencia se describe una crisis (término que ya de por sí implica que más de un factor está fallando), a la que le suman el prefijo «poli» (y la convierten en policrisis, concepto que no se creó para eso, por cierto), pero no son capaces de hallar más de una salida a ella. A crisis plural, monosolución.
¡Ay, qué monótonos son!
Recuerden que solo las revoluciones son subversivas; las reformas… no tanto.
(Tomado de su muro de Facebook)
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