insurgente
  • Inicio
  • Estado Español
  • Insurgencias
  • Internacional
  • Artículos
  • Convocatorias
  • Editoriales
  • Publicaciones
  • Referencias y Referentes
  • Inicio
  • Estado Español
  • Insurgencias
  • Internacional
  • Artículos
  • Convocatorias
  • Editoriales
  • Publicaciones
  • Referencias y Referentes
No Result
View All Result
No Result
View All Result
Home Artículos

MARXLENIN VALDÉS. Cada cubano debe saber tirar y tirar bien

A mí dame un fusil en lo que tú reclamas abstracciones. Cada cubano debe saber tirar y tirar bien. Apuntemos mejor a qué le tiramos para dar en el blanco y no gastar las balas donde no es.

in Artículos
MARXLENIN VALDÉS. Cada cubano debe saber tirar y tirar bien

Con algunas publicaciones de determinados medios y mediadores que trabajan para estos me sucede que no termino de entender, en el fondo, qué es lo que nos quieren decir. Primero eran los cambios estructurales, después las reformas y ahora que hay que dialogar con el imperialismo estadounidense.

La tendencia común al plantear estos tres reclamos no es argumentarlos, ni llenarlos de contenidos para que no sean solo una mención sin substancia. Su uso abstracto suele desenlazar en un señalamiento al gobierno cubano. Por ejemplo, insisto que sería interesante y de utilidad para el debate saber: ¿cuáles son, en concreto, esos cambios estructurales/reformas/temas para el diálogo que esperan hoy quienes tanto lo repiten? Y, sobre todo, ¿qué significa que «cedamos» en una negociación con Estados Unidos? ¿Somos nosotros los que tenemos que ceder? ¿Qué cosas?

Generalmente (para no ser absoluta) la mención de estos tres, automáticamente, llega con otro prejuicio: «el gobierno padece inmovilismo crónico». Lo curioso del tema (y me sigo concentrando en lo común entre los 3 puntos) es que desde 1959, el cambio estructural más grande y contundente de todos los cambios estructurales realizados hasta la fecha, Cuba no ha dejado de moverse, de cambiar, de transitar.

¿O alguien piensa que somos los mismos que en los 60? O, que nuestra sociedad es igual a la de los 70, los 80, los 90, los 2000… Ni siquiera el gobierno fue el mismo durante cada una de esas décadas, aun cuando algunos dirigentes se mantuvieron en sus puestos.

¿Nos convertimos en lo que somos hoy por no movernos, por no cambiar, por no hacer cambios estructurales, por no aplicar reformas, por no (intentar) dialogar con el enemigo histórico de Cuba (no solo de la Revolución)?

¿O, precisamente, llegamos hasta aquí haciéndolos? ¿De verdad alguien puede mirar a la historia reciente de estos 67 años y decir que no hemos realizado cambio alguno de forma consciente y que nos caracteriza el inmovilismo? ¿Realmente consideran que todo lo hemos hecho mal?

Me vienen a la mente primero los que me han tocado vivir como partícipe, pero la lista de ejemplos es grandísima. Cuando se desintegró la URSS y nos quedamos sin combustible —entre otras cosas vitales— las transformaciones fueron amplias y diversas. ¿Cómo se le podrían llamar a las medidas que se tomaron entonces? ¿Reformas, cambios estructurales, una revolución dentro de la Revolución…?

La despenalización del USD; la posterior creación del CUC para corregir la dolarización de la economía; la construcción de ciclovías para darle espacio seguro a las cientos de miles de bicicletas que se importaron como una alternativa y que movieron la estructura «transportística» nacional… ¿De dónde salió y cómo le llamarán ellos a la «revolución energética» liderada por Fidel? ¿Cómo interpretarán las conversaciones con Carter (uno de los tantos intentos desde la diplomacia por acercar a ambos gobiernos —aunque yo no había nacido, debo aclararlo, pero sí cuando regresó al país en los 2000–). Y más cercano en el recuerdo, las conversaciones con Obama y cuánto «cedimos» (para usar el término del momento) en el proceso.

Por ejemplo, desde el 2011 a la fecha no hemos dejado de cambiar como resultado de «reformas» económicas que no han parado. Hemos cambiado como país y también como ciudadanos. ¿Ha sido resultado del inmovilismo como algunos afirman? ¿Acaso toda la apertura a una proliferación de las relaciones monetario mercantiles (capitalistas) y a la privatización en gran medida del comercio interior del país no cuentan como un cambio estructural importante? ¿No era eso lo que algunos ciudadanos fuera del gobierno querían y pujaron?

Esos cambios que sí se han operado nos rodean, nos impactan, nos cambian a nosotros mismos y al país que soñamos.

Tal parece, a falta de razones, que muchos de los que exigen en Facebook cambios estructurales, o reformas, o diálogo a secas, lo que realmente quieren es otra cosa, pero no lo dicen. Tiene que haber alguna razón por la cual no sean explícitos en ese sentido, ¿no?

Entonces, ¿a qué le llaman inmovilismo si los ejemplos de cambios son muchos, y a qué diálogo si tradicionalmente hemos estado dispuestos a hacerlo —y se ha hecho siempre que ha sido mediante el respeto a nuestra dignidad—? ¿Qué intentan decirnos trayendo estos términos al escenario de agresión exacerbada contra Cuba, donde cualquier movimiento que hagamos estará «determinado» por la actual violencia imperial?

Todas las sociedades se están moviendo todo el tiempo. Transitan. Eso del inmovilismo no existe. El punto neurálgico está en aquello que marca la dirección hacia la que se muevan y en la correlación de fuerzas que la empujan hacia un lado u otro. La famosa lucha de clases como motor impulsor no es solo una consigna comunista.

Mis estudiantes de marxismo son testigos de las veces que les he puesto como ejercicio académico (y ciudadano) para ilustrar como lo entendió Marx, que le realicemos «la crítica al Estado cubano». En filosofía hacerle la crítica a algo no es motivo de escándalo, porque no es acepción peyorativa como usualmente se emplea en el lenguaje cotidiano. La crítica implica una reflexión integral sobre las condiciones y estructuras a partir de las cuales el sujeto, o el objeto de análisis, existe de un modo particular y no de otro. No hay misterio ni susto alguno ahí una vez que te apropias de la crítica filosófica.

Por eso no sospecho sobre opinar o pensar que faltan más —u otras— reformas, o cambios estructurales, o diálogo, o si hay inmovilismo o no, sino sobre los portadores de lo anterior (medios y mensajeros) que no logran salirse de la doxa. Sería muy útil para todos si sus planteamientos fueran críticos —en sentido marxiano—.

Es decir, históricamente determinados: insertados en un sistema de relaciones sociales específico que tiene una historia que lo estructura tal cual existe hoy. Relacionales: que impliquen otros conceptos sin los cuales no se pueden comprender realmente la reforma, los cambios, los diálogos, etc. Integrales: que los piensen insertados dentro del sistema, de la totalidad, y no por partes divorciadas. Concretos: que no son pura mención abstracta, sino llenos de determinaciones lógicas. Dialécticos: que se tomen con todas sus contradicciones, sus pros y contras, sus conflictos, etc. Y, propositivos: que no solo se enuncian, sino que se acompañan de propuestas reales y coherentes al tipo de transformación que necesitamos.

En Cuba, por las condiciones que nos impuso el imperialismo yanqui desde el principio del triunfo (de agresiones directas, terrorismo de Estado, amenazas, sanciones unilaterales, bloqueo —que no es lo mismo que embargo—, etc.) las transformaciones pensadas —ya sean llamadas reformas o cambios estructurales, aunque tampoco es lo mismo— no siempre han podido realizarse como hemos querido y diseñado. Todo el tiempo hemos tenido que decidirlos, planificarlos, ejecutarlos y modificarlos en el proceso en condiciones muy hostiles y anormales.

A esto hay que sumarle que a partir del 3 de enero del 2026 toda reflexión tiene que pasar por la actual violencia estructural que el nuevo reparto del mundo implica. ¿Serán conscientes de que con las bombas cayéndonos —vaticinio naranja mediante— o, lo que en tal escenario parece más benévolo: un bloqueo total para que no nos lleguen recursos, todo ese reclamo pierde sentido? ¿Prestarán atención a que el binomio fascistoide Trump-Rubio no entiende de diálogo, ni de diplomacia, ni de derecho internacional, ni de respeto a la soberanía ajena? Que su plan para Cuba es uno: «arrasarnos» a la imagen y semejanza de Gaza.

¿Quién ha visto que un matón entiende de palabras? ¿O que el abusador se detiene cuando su víctima agacha la cabeza? ¿Se derrotó al del bigotico negro, último gran referente mundial de lo que está pasando ahora, por la vía del diálogo y de «ceder»?

Yo creo que hay algunos medios y mediadores queriendo llevarse el relato y la conversación social por donde no deberíamos. Los servicios enemigos son nuestros primeros «seguidores», andan a la caza de todo lo que se opine por aquí y de por dónde se mueven los consensos. No es tiempo para mediaciones confusas, ni ingenuidades.

Y ya que hablamos de consensos y de «democracia», un principio de la Revolución refrendado en la Constitución que la mayoría abrumadora votó, es que bajo coerción o amenazas no se negocia.

Si alguien no se ha dado cuenta aún de que el mundo cambió después del secuestro de Maduro, y se les olvidó tan rápido la pérdida de 32 vidas cubanas cuyas familias van a estar llorando siempre su ausencia, es tiempo de recordárselo.

Por lógica, los antiguos reclamos de tiempos de «paz» no deberían ser los mismos en tiempos de guerra frontal. No tenemos mártires a priori, nuestros muertos son el resultado de un imperialismo brutal y desatado que no ha cejado en su empeño de doblegarnos. Ahora dice que nos llegó el momento definitivo.

Por eso, a mí dame un fusil en lo que tú reclamas abstracciones.

Cada cubano debe saber tirar y tirar bien. Apuntemos mejor a qué le tiramos para dar en el blanco y no gastar las balas donde no es.

(Tomado de su muro de Facebook)

ShareTweetShare

Nuestro Boletín

  • Inicio
  • Estado Español
  • Insurgencias
  • Internacional
  • Artículos
  • Convocatorias
  • Editoriales
  • Publicaciones
  • Referencias y Referentes

No Result
View All Result
  • Inicio
  • Estado Español
  • Insurgencias
  • Internacional
  • Artículos
  • Convocatorias
  • Editoriales
  • Publicaciones
  • Referencias y Referentes