MARILYS SUÁREZ MORENO. Vilma, inmortalizada en la memoria

Este 7 de abril, Vilma Lucila Espín Guillois, la admirada y querida  Presidenta eterna de la Federación de Mujeres Cubanas, cumpliría 89 años. Nacida este día de 1930 en Santiago de Cuba, la recordamos como una revolucionaria tenaz e incansable luchadora por  la emancipación de la mujer. Una heroína de la Patria.

Recordarla en sus natales es evocar a una de las mujeres más simbólicas y aguerridas de nuestra historia contemporánea. Una mujer que por sus relevantes valores recibió múltiples condecoraciones, títulos y merecimientos, entre los que destaca el titulo honorífico de Heroína de la República de Cuba.

La recuerdo como una mujer natural, sacrificada y modesta que supo devolver sonrisas y prodigar querencias al paso suave de su andar. A lo largo de mi vida periodística he podido entrevistar  a muchísimas federadas, tanto dirigentes como en la base y en todas ellas afloró siempre un halago, una frase de respeto,  una anécdota especial hacia la mujer que tuvo en la infancia el centro de sus desvelos. Recuerdos lindos y permanentes de cuantos la trataron y conocieron o no, pero la sintieron suya a través, quizás, de su bienhechora presencia.

Por razones de trabajo la vi y compartí con ella en múltiples eventos de la FMC en sus días de  entrega incesante a la organización y a la Revolución toda. La distinguía en una conferencia de prensa o un acto convocado por la Federación y que ella presidía con sentido de compromiso y pasión por la tarea a asumir.

No en pocas ocasiones me la topé en algún pasillo de la casona de 13 y Paseo, en el Vedado, sede de la Dirección Nacional de la FMC; o en sus jardines, compartiendo un aniversario por el 23 de agosto o un Día Internacional de la Mujer. La vi, igualmente, encabezar con certera dirección y sabias reflexiones, congresos, plenarias, reuniones del Comité Nacional, recorridos… Ni una sola vez Vilma ignoró mi presencia o la de cualquier otra colega, en un evento.

Solícita y cortés, intercambiaba conmigo algunas palabras con esa voz suya tan dulce y cadenciosa; me preguntaba por mi hijo, mi familia, el trabajo de la Revista. Luego, proseguía su camino, preocupada por algún asunto pendiente, atenta al llamado de alguien. Nunca pasó de largo ni se despreocupó de los demás; es que a ella, nada humano le era ajeno.

Federadas de la comunidad fundadoras de la FMC, trabajadoras de algún contingente femenino, mujeres de pueblo, sintieron hacia ella una honda admiración y sentido cariño. Como me dijo una de esas tantas mujeres: “A Vilma se le quería solo con escucharla hablar con esa voz tan dulce y que tanto convencía de cuáles serían las tareas de las federadas”.

Promotora de los  cambios más revolucionarios en el ámbito de los derechos femeninos y de la niñez, su presencia nunca  fue nominal, sino que se entregaba en cuerpo y alma a tareas y responsabilidades, atenta a cada detalle, como cuando se fueron a crear los Círculos Infantiles en 1961 y ella lo mismo se interesaba por cómo iban a quedar estructuradas esas instituciones, hasta por el mobiliario que tendría cada círculo y qué usarían los niños, acorde a sus edades.

La Federación de Mujeres Cubanas tuvo el orgullo de saberla artífice de su constitución. Desde la Federación, y con la colaboración de otras instituciones y organismos, impulsó el estudio de los problemas de las mujeres, con vista a lograr su plena participación en la vida socio económica del país y su promoción a puestos claves de dirección, caracterizándose, además, por su continuo batallar a favor de la igualdad de género y por su sensibilidad y sentido de la justicia

Mucho más pudiéramos hablar de la heroína de la  clandestinidad  y destacada guerrillera del Ejército Rebelde, de la luchadora clandestina que sustituyó a Frank País al frente del Movimiento 26 de Julio en Oriente, de su batalla por  educar y entregar  a las jóvenes campesinas y a las antiguas domésticas una vida digna. También clamó en los más diversos escenarios internacionales por la igualdad de la mujer y los derechos del niño. No hay conquista de la mujer cubana o de la niñez que no lleve su sello, su participación y defensa.

Hace pocos días, culminó el X Congreso de la FMC. Vilma no estuvo presente físicamente, lo sabemos.  Pero de alguna manera, su espíritu batallador revivió entre las delegadas e invitadas al magno evento femenino.  Fue como si estuviera allí, atenta a la lectura del Informe Central, en las comisiones de trabajo, en la plenaria o en los actos colaterales que se hicieron. Me da por pensar que estaba contenta y orgullosa de su tropa femenina, tan aguerrida como ella lo fue siempre.

Esa es la Vilma símbolo y ejemplo que parece revivir en el amanecer cubano, en la obra de cada federada, porque no se fue, como los héroes, quedó inmortalizada en la memoria de su pueblo.

 

(Mujeres / En la imagen, Vilma Espín)

 

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