MARCELO COLUSSI. ¿Qué pasaría si el comandante de las FARC llega a la presidencia?

Rodrigo Londoño Echeverry, el comandante Timochenko, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) aspira a la presidencia de su país.

Es difícil predecir qué sucederá en las próximas elecciones presidenciales en mayo del 2018, pero de ganarlas Timochenko: ¿qué podría pasar?

Ante todo, dos consideraciones: 1) el más profundo respeto por la lucha de un movimiento revolucionario armado como las FARC, y 2) esto no es un caprichoso ejercicio de futurología.

Decimos esto para que quede claro que, en modo alguno, se está cuestionando la participación de una fuerza de izquierda, hasta hace poco alzada en armas, en una justa electoral dentro de los marcos de las democracias vigiladas y a cuentagotas que puede permitir el sistema capitalista. En todo caso, esa participación es una maniobra política, quizá útil en este momento (quizá, incluso: lo único posible en las actuales circunstancias), y de ningún modo podríamos enjuiciarla. La lucha política, por supuesto, admite muchas variantes.

Al mismo tiempo, como otra consideración indispensable para completar lo anterior: de ningún modo se está llamando a continuar la lucha revolucionaria por vía armada. Eso, lo vemos en forma descarnada, en este momento no tiene espacio político para crecer, distintamente a lo que ocurrió en el contexto latinoamericano cinco décadas atrás. Más aún: no tiene el más mínimo espacio siquiera para nacer. Insistamos: eso es válido en este momento puntual, ahora que estamos en el auge del neoliberalismo y la desmovilización del campo popular. ¿Cómo seguirá la lucha revolucionaria por un cambio social en el futuro?, no lo sabemos. Es probable que se rearmen guerrillas, ¿por qué no? Pero hoy por hoy, definitivamente no hay posibilidades. ¿Los hackers serán una opción? ¿La victoria electoral en poderes locales, como alcaldías? No está claro. Habrá que inventarlo.

¿Qué pasaría si Timochenko ganara las elecciones? El presente no pretende ser un análisis de la figura personal de este luchador colombiano; es, en todo caso, un ensayo de interpretación de una realidad compleja, donde el comandante de las FARC devenido político en los marcos de la actual institucionalidad tiene un espacio limitado, quizá muy limitado. Por lo pronto, el grueso de la prensa comercial lo criminaliza. El latiguillo del castro-comunismo y el “fracaso” del chavismo es el coro que le acompaña ya desde ahora.

Sobre lo que se quiere llamar la atención en este momento, justamente, es sobre ese espacio que tiene, quizá limitado. ¿Qué es posible modificar dentro de la institucionalidad capitalista? ¿Es posible modificar algo? ¿Vale la pena intentarlo? ¿Para qué entrar en la contienda electoral como un partido político más de la clase dominante?

Todas estas preguntas merecen largos y complejos desarrollos. Un pequeño texto como el actual no pretende agotarlas, por supuesto. Pero sí dejarlas indicadas, con la intención de retomarlas en un futuro, abriendo el debate.

¿Hasta dónde se puede cambiar algo sustancial dentro del sistema de partidos políticos burgueses? La experiencia muestra que hay límites infranqueables. La socialdemocracia (capitalismo con rostro humano, políticas keynesianas, regulaciones “humanistas” dentro de la lógica despiadada del mercado) ha logrado sociedades medianamente equilibradas, pero solo en muy contados países. De hecho, eso presupone una división internacional del trabajo donde la renta capitalista llega a unos pocos lugares que se pueden permitir esos “lujos”. ¿Por qué no resultan los planteos socialdemócratas en la mayoría de naciones del llamado Tercer Mundo? Porque la explotación y extracción de plusvalía no permite repartir con equidad el producto del trabajo social (la riqueza generada por el trabajo), pues esa diferencia es la condición de posibilidad de la insultante riqueza de la clase dominante. Si el pastel de riqueza da para todos, el sistema no permite su repartición equitativa, porque contiene en sí mismo esa negación insalvable: los ricos son ricos porque hay pobres, y punto.

Si se trata de repartir equitativamente esa riqueza logrando una auténtica justicia social, el sistema capitalista no lo puede permitir, aunque quisiera (¡y no quiere!). Lo más a que puede aspirar es a un esquema donde el Estado juega un papel regulador, facilitando políticas sociales que beneficien medianamente a las mayorías. Pero de allí no puede pasar. Entonces, el juego de los partidos políticos de la derecha no puede ir más allá de una relativa regulación de la renta generada por la clase trabajadora. Igualar realmente las condiciones de vida confiriendo poder a los trabajadores, está absolutamente imposibilitado. ¡Eso es el socialismo!

Dicho de otro modo: los partidos políticos burgueses están para administrar el sistema, no para cambiarlo. Las FARC, como cualquier grupo revolucionario que se alzó en armas, intentaron cambiar el sistema, ¡no administrarlo con prolijidad y mesurada corrección!, no con saco y corbata y “bien portados” según la lógica dominante. Si Timochenko llegara a ser presidente: ¿podría cambiar estructuras de base? O… ¿tendrá que ponerse el saco y la corbata?

La historia demuestra -lamentablemente con mucha sangre y dolor de por medio- que esos cambios reales vía urnas no son posibles. Toda vez que una administración surgida de una elección popular en los marcos del capitalismo quiso ir más allá de lo que el sistema permite (Salvador Allende en Chile, Jacobo Árbenz en Guatemala, la Revolución Bolivariana en Venezuela), fue duramente golpeada. En todo caso, el sistema se permite cambios cosméticos, no más- ¿Podría Rodrigo Londoño (Timochenko) cambiar eso?

Las izquierdas armadas reconvertidas en partidos políticos no pudieron pasar de las tibias socialdemocracias, cuando detentaron algún poder, sea la presidencia o la oposición parlamentaria; el mandato inexorable del mercado (y el continuo hostigamiento de la derecha) no lo permiten. Ejemplos al respecto hay muchos: el Farabundo Martí en El Salvador, el Frente Sandinista en Nicaragua, los Tupamaros de saco y corbata en Uruguay, la URNG en Guatemala.

Estas reflexiones no son, de ningún modo, un ataque contra las FARC ni contra la candidatura presidencial de su comandante. En todo caso, pretenden abrir una pregunta sobre los caminos que hoy puede recorrer un verdadero proceso de transformación social. Si la vía armada hoy por hoy se agotó y la institucionalidad burguesa no ofrece salidas: ¿por dónde ir?

 

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4 comentarios

  1. Erwin Sanchez

    Excelente articulo. La experiencia en Venezuela con el proyecto Chavista, es otro ejemplo evidente de la impasibilidad de transformar el sistema vía electoral. Creo tiene que ver mucho con los principios y valores del ser humano. Quien se dice luchador social, revolucionario o comunista, al llegar al poder, al parecer sucumbe ante los beneficios del capitalismo o tal vez nunca los tuvo. Lo único que le queda es el asistencialismo como método de enajenación y mantenerse en su nueva clase dominante. Queda seguir ensayando con el Marxismo en la mano.

  2. EL ACUERDO DE PAZ ENTRE LAS FARC Y SANTOS, un primer comentario al respecto lo marca la claudicación que nación como fuerza revolucionaria, no quiero mencionar, con respeto que ese nacimiento revolucionario es por en la época la política marcaba eso, el camino revolucionario, ya existía la mayor revolución de 1917 en RUSIA, después la revolución cultural de MAO EN CHINA, la revolución cubana comandada por FIDEL CASTRO, VIETMAN CON HO CHI MING, ARGELIA, y otras mas, no era la época que decía eso, era que los pueblos tomaron las armas para defenderse del capitalismo que ellos sin tiene sus cuerpos represores y había que combatirlos en todos los sectores y frentes para que los pueblos sean libres, debían ser libres, el hombre debía ser libre, eso era el planteamiento principal en la creación de la lucha con MARULANDA a la cabeza. Pasaron los años, y continuaban con esa política, MUERTO el líder, paso a encabezar la dirección de las FARC dirigentes mas proclives a las negociaciones con el gobierno de SANTOS, quien en el gobierno de URIBE negocio y los traiciono.
    AHORA negociaron esta paz, una paz que aun a ciencia cierta no se si le sirve a las FARC, si se que han claudicado en la lucha por la liberación del pueblo de COLOMBIA, ellos las FARC pasaron a organizar un partido para participar en las elecciones burguesas, y estoy convencido que el partido actuara como tal en el sistema capitalista buscando el voto burgues, y las clases dominantes estarán contentas con el arreglo.
    Para terminar con la opinion las FARC se convirtieron de dia para otro en burgueses del sistema capitalista
    claudicando la lucha de liberación de COLOMBIA.-

  3. Fedepobremarx

    HAY que aprender las lecciones que nos da la historia.

    han sido los (la)drones los que han derrotado a las FARC. Ha sido nuestra puta colaboración con los sistemas informáticos del nemigo lo que ha hecho que tenga que venderse a lo más digno de Colombia en un falso plan de Paz. La Paz que han firmado en La Habana las fuerzas AMADAS revolucionarias de Colombia ha sido una rendición encubierta.

    Ya hacía tiempo que Fidel en Cuba había sacado sus lecciones de las luchas anticolonizadoras en Asia, África y América latina: la mayoría de esas luchas o terminaron en derrotas colosales o en el caso de pírricas victorias el socialismo sólo sirvió, en palabras de Eduardo Galeano, para ser la vía más rápida hacia el capitalismo.

    El electoralismo petrolero de Chávez también sirvió lo suyo para darle la puntilla a las FARC. De tal manera que la inmensa labor de estas fuerzas AMADAS del pueblo campesino colombiano se creyeron los cantos de sirena del electoralismo bolivariano y creyeron que dadas las pérdidas de sus sabios comandantes (Marulanda, Jojoy, Cano, Reyes, etcétera) a cuenta del google maps y los putos (la)drones lo mejor era ganarle a la oligarquía criminal colombiana enfrentándose en las urnas.

    Pero…

    …El imperio no duerme ni descansa. Y tiene demasiado súbditos que le bailan a su son. Desde los Acuerdos de Paz han asesinado ya a cientos de guerrilleros y líderes sociales. Y saben que si les dejan «gobernar» por un puñado de años todo el poder les será devuelto en sólo un puñado de años. Pues, por desgracia, la guerrillerada no está preparada para hacerse cargo de asuntos nacionales e internacionales. Y sus asesores ya están formando el nuevo «ejército» de corruptos para hacer fracasar la posible eventualidad de ceder un poco de poder parlamentario: insuficiente de todas las perspectivas para hacer frente a los enormes problemas que asolan a la sociedad colombiana. Una de las sociedades más violentas y desiguales del planeta.

  4. Fedepobremarx

    ¿Qué hacer? se preguntaba ya en 1902 el compañero Lenin.

    Y la respuesta más acertada a nuestro quehacer procede una vez más de estudiar las cosas como hizo aquel grupo de bolcheviques. Y, especialmente, Stalin. Hay que crear cuadros comunistas bien formados y preparados en las luchas sociales del porvenir. Hay que crear Universidades Comunistas, pero no para generar cabezas huecas ahítas de cultura burguesa (internet nos da la prueba del ocho de lo que sirve atesorar datos en nuestro puto cerebro), sino agentes subversivos que sepamos poner en marcha las ciencias y las tecnologías a favor de mayores libertades para el pueblo trabajador. persiguiendo el sueño comunista de la abolición del trabajo asalariado.

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