MAITÉ CAMPILLO. «¡Si salgo llego, si llego entro, si entro triunfo!»

A finales de 1956 era un desconocido. Dos años más tarde, un mito. En ese tiempo cada cual fue creando su propia imagen de Camilo. Los rumores atravesaban la isla en ráfagas. De boca en boca. No eran muchos los que le habían visto, y cuando las familias, apiñadas en la cocina, escuchaban por onda corta los mensajes radiales de Che a Camilo, el júbilo hacía olvidar por un instante el peligro de aquellas emisiones vibrando entre las cacerolas, y alguien decía, como para que le oyeran: “esto se está acabando”. Y cada quien se iba a la cama para soñar con los combates dirigidos por un hombre que era como obra del pensamiento.

 

Hubo un tiempo…

En que el fotógrafo y prisionero Brasse recordó haber fotografiado a Czeslawa: “Era muy joven y estaba tan aterrorizada”. La niña no entendía por qué estaba allí y no podía entender lo que se le decía. Así que esta mujer Kapo (una supervisora de prisiones) tomó un palo y le pegó en la cara. Esta mujer alemana acababa de sacar su ira sobre la niña. Una niña tan hermosa, tan inocente. Lloró pero no pudo hacer nada. Antes de tomar la fotografía, la niña se secó las lágrimas y la sangre del corte en el labio. Tenía 14 años, fue asesinada el 12 de marzo de 1943. Los nazis le inyectaron fenol directo al corazón. Estas cosas pasaban en Alemania con mucha frecuencia, tan frecuente, que en pocos años, los nazis exterminaron a casi media Europa, sobre todo en la parte de la Unión Soviética. Pero no solo los nazis alemanes -que eran millones- asesinaban seres humanos, en la España de Franco, los fascistas hacían lo mismo durante los años de Guerra Mundial, y muchos más que traspasaron la muerte del dictador. La culpa, de la niña Czeslawa, es que era hija de comunistas polacos. La culpa de muchas niñas y niños que el fascismo español rapó, torturó, violó, y por supuesto asesinó, era de sus padres, por ser como los de Czeslawa comunistas, anarquistas, o simplemente republicanos, o por el hecho de haber huido antes de ser fusilados. Hubo un tiempo sí, un tiempo tétrico en que pareciera que todo era gris que el color de las cosas de la naturaleza estaban prohibidos, pero nunca lograron sucumbir la razón, había espacios donde se compartía el olor y color de la vida, espacios liberados y espacios por liberar: partisanos, maquis, guerrilleros, militantes por la libertad que eran la luz de los pueblos, la gran mayoría de ellos dieron su vida combatiendo dentro y fuera de las fronteras por liberarnos del nazi-fascismo; terminada la II Guerra Mundial, miles de ellos intentan derrotarle dentro del Estado español a través del valle de Arán. Pero ni la dirección del PCE (desmontando las guerrillas después de haber ordenado la retirada del Valle de Arán), mucho menos el PSOE que apenas tenía influencia sobre la resistencia estaban por la labor. El yanqui mandó parar, los gabachos obedecieron (y se perdió una oportunidad histórica irrepetible).

Como dijera el dramaturgo uruguayo Carlos Maggi (el de yo no escribo teatro para que la realidad se repita en el escenario): “Una serie incontable de pequeños golpes pueden transformar un pedazo de piedra en bruto en un canto rodado”. Tiempo henchido de actos de conciencia como en la revolución nicaragüense (cuando escribe el comandante I.L. “Estoy elevando morterazos con odio para el enemigo y suspiros llenos de ternura para vos… y recordándote hago el otro disparo. Nicolás grita ahí mismo ¡les estamos quebrando el culo, compa! ”) de lucha por la libertad que provocó en los primeros años de la década de los 70, que el régimen fascista se revolviera en el fango de su mierda, ante el auge de las huelgas que se sucedían por todo el Estado. El empuje del FRAP, y la fuerza de ETA, que llega ajusticiar al presidente Carrero Blanco, logran desde diferentes posiciones políticas tambalear sus cimientos, pero faltan una parte de las voces históricas (cada vez más lejos de ello) controladas en gran parte por el carrillismo que no estaba por la labor, porque el verdadero PCE había sucumbido tras la muerte de José Díaz, usurpando la dirección el quinta columnista -como su padre- Santiago Carrillo -hijo de Wenceslao de mismo apellido que entregara Madrid a las tropas fascistas de Franco (perdiéndose otra incalculable oportunidad histórica).

Hubo otro momento histórico, un tiempo ejemplar en que el FRAP, revindicó la guerra popular. Impulso aplastante, grito de lucha que iba cuajando entre la clase obrera, campesina y estudiante contra el fascismo operante que reducía el pueblo a la miseria absoluta. Se trataba de descomponerlo en mil pedazos, derrotarlo de todas las formas posibles en que pudiera participar con sus propios medios lo más consciente de la sociedad a través de huelgas, saltos, piquetes de combate y autodefensa ejerciendo la lucha popular y armada e implantar la justicia del pueblo acorralando al enemigo, reduciendo al máximo su libertad despótica a costa de la esclavitud de los pueblos sometidos, crímenes de estado e impunidad durante cuarenta y más años. Algo que no logra llevar a cabo y no indudablemente por su escasa capacidad lejos de ello, sino por el poco tiempo de que dispuso hasta su disolución donde el tiempo frustrado tocó colofón. No, no llevó a cabo tantas acciones armadas el FRAP, como el terrorismo desencadenado de estado le implicó aunque la situación así lo exigiese; era una dictadura insufrible, con sus mazmorras llenas de familias divididas por la represión indiscriminada, con detenidos aún de la llamada “guerra civil” como Juana Doña autora ‘Desde la noche y la niebla’, abandona el PCE, e incorpora al PCE(ml), como tantos otros luchadores y conmutados de muerte, con más de veinte años de cárcel. De hecho la mayoría eran sabotajes a entidades y estructuras del Estado, alguna oficina yanqui, empresas fuertes extranjeras, quema de buses, trenes en acertadas campañas contra el turismo mientras en “España”, se seguía asesinando y deteniendo, torturando sádicamente hasta la muerte caso Cipriano Martos, o camarada Acero entre cientos de compañeros detenidos y consejos de guerra sumarísimos (tiempo de muerte dentro y fuera de las mazmorras).

Las bajas ocasionadas como justicia popular -reivindicada no solo por el PCE(ml) también por el FRAP- iban dirigidas a las fuerzas armadas de la dictadura, fascismo puro y duro. Tampoco había una gran capacidad logística, organizativa, ni armamentista para lanzarse de lleno contra la represión a escala que se sufría, a diferencia de la organización armada ETA, que sí tenía más posibilidades, mayor preparación, medios humanos e infraestructura. Los resultados representaron un golpe bajo, duro, perdida de más que entrañables camaradas todos, no solo de los fusilados, tantos y tantos los asesinados-detenidos-torturados-tantos en las cárceles que por sí mismo tuvieron como “Edu” -autor de ‘Incomunicado’- que luchar mucho para no morir, no sucumbir, o volverse loco. Sí, ETA, a ese nivel, tuvo una respuesta a la dictadura más contundente, así lo entendió el pueblo vasco y se involucró, hoy es otra historia. La mujer dentro de dichos organismos asumió el mismo papel que el de cualquier otro camarada, aunque sí había una organización específica de mujeres: UPM (Unión Popular de Mujeres) encuadrada dentro del FRAP. Había mujeres en todos los organismos de dirección del Partido, Juventud y Frente. Destacaron en el frente de la mujer, valencianas, catalanas, navarricas explosivas y mañas sorprendentes en lucha, por supuesto también dieron ejemplos magníficas militantes de origen leonés algunas arriesgaron mucho contra la represión, la desafiaron como heroínas hay casos sorprendentes, varias de ellas conocí en el exterior, también en Euskadi y otros puntos del Estado; absorbidas en ese campo luchaban saboreando gustosas y sensibles el frente de lucha asignado por el Partido dentro de la UPM; además de sus grandes dotes para dicho organismo obtenían grandes resultados dentro del él (en cuanto a la estela que iban curtiendo tras ellas).

Tiempo de combate no solo tenían claro como enfrentar situaciones específicas de la mujer, han sido admiradas por los que las han conocido y compartido tareas tanto hombres como mujeres dentro del Partido. La mayoría que conocí de los puntos geográficos mentados provenían del sector de la enseñanza, camaradas muchas de ellas “quemadas”, tuvieron que cruzar la frontera, ya con una preparación política indiscutible por encima de la media de la militancia interna, editaban una revista propia y mantenían contactos con los grupos de mujeres más combativos de Europa. De trece condenados a muerte (10 del FRAP y tres de ETA) Concha Tristán y María Jesús Dasca, fueron las mujeres del Frente condenadas el 18 de septiembre de 1975, por un tribunal militar. Mª Jesús Dasca Penelas pertenecía a la Unión Popular del Campo (UPC), organización de jornaleros y jornaleras integrada en el Frente. Era natural de Almenara, municipio de la provincia de Castellón, a orillas del Mediterráneo próximo a Puerto de Sagunto, donde se ubicaban los Altos Hornos, centro fabril combativo con gran tradición de lucha: “Me detuvieron el 25 de agosto, pasé nueve días en la Jefatura de Policía de Madrid. Fui detenida con cuarenta personas más y durante la detención estuve aislada siendo torturada por ‘Billy el Niño’ ”. En octubre del año 1972, la organización de Los Valles, comarca del entorno saguntino (vergel en naranjales), incendió un almacén propiedad de un cacique falangista; fueron detenidos y procesados por el Tribunal de Orden Público (TOP) nueve jóvenes jornaleros. ‘Xussa’, así la llamaban los más allegados, escapó a la caída y huyó a Madrid, tenía 17 años. Ya en Madrid continuó militando de forma clandestina, ocultando su identidad escapó a las masivas detenciones que como represalia a la manifestación del 1º de Mayo del 1973, desencadenaron las fuerzas represivas contra el FRAP. Detenida a finales de agosto de 1975, fue incluida en la causa 1/75 y juzgada en consejo de guerra sumarísimo; en el despropósito de acusaciones, conspiraciones y tramas aberrantes por absurdas que tejió el fiscal militar, la acusan de ser responsable del “Partido Comunista de España” (?), y de haber mantenido una entrevista con Concha Tristán, para ver quien daba la “orden” de atentar contra un teniente de la guardia civil (no tuvo otra acusación).

Concepción Tristán López, de Ciudad Real, donde estudió enfermería y, posteriormente a Madrid en 1974, para continuar sus estudios en medicina donde formó parte del grupo sanitario de militantes que atendían a los manifestantes heridos en los enfrentamientos del combativo ‘1º de mayo del 1973’. Milita en el Partido hasta su detención en septiembre de 1975, acusada de pertenecer al FRAP: “Ya en los pasillos de la Dirección General de Seguridad, uno de los que estaban allí esperando, se abalanzó sobre mi gritando ‘ya esta aquí la asesina’. Te vas a enterar de quiénes somos nosotros. No vas a salir viva… ninguna parte de mi cuerpo quedó libre de golpes. El que intentaba hacer de «padre» era Roberto Conesa, pero no lo conseguía, claro, pues entre palabras supuestamente amables, siempre estaban los tirones de pelo o los puñetazos en la cara. Un recuerdo de su enorme anillo se quedó grabado en mi cara para la posteridad, pues la fotografía mía que se difundió en la prensa, lleva su marca”. El tribunal militar la acusó de haber mantenido “reuniones” con Sánchez Bravo (uno de los fusilados el 27 de septiembre), para tratar el “atentado” a un teniente de la guardia civil (no tuvo otra acusación, fue condenada a muerte, tenía 21 años. Concha tuvo una niña a los pocos meses que se crió junto a ella en el departamento de madres del centro penitenciario: https://kaosenlared.net › las-mujeres-del-frap-2).

Tanto el PCE(ml) como el FRAP estaban involucrados en las reivindicaciones de la mujer trabajadora, la consigna: ¡acosar la dictadura desde todos los frentes!. Ambos organismos estaban comprometidos aunque evidentemente el Partido, su militancia, eran las que tenían una visión teórica y práctica mucho más profunda. El Partido tenía un porcentaje considerado de mujeres militando dentro de él, eso a mi me impresionó considerablemente, te enorgullecía ante organizaciones que presumían de feministas como el MCE (es un ejemplo). Es conocido el gran número de presas políticas del PCE(ml), JCE(ML) y FRAP, su lucha como mujer y presa en las cárceles donde hubo que hacer hasta huelgas de hambre por el simple hecho de querer ponerte un pantalón por entonces prohibido; en luchas donde la mujer -compañeras de mineros- destacó enormemente en Asturies; en la gran huelga de la construcción de León donde se encierran en la catedral y abasteciendo alimentos prolongando la huelga, lucha y conquistas; en ambas luchas mineras y construcción hubo varios familiares destacados en ella, “El Rubio” mi hermano, su compañera, mi madre y hermana entre otros; en la gran manifestación de Vigo -todas estas luchas entorno a 1976- donde la policía carga a bocajarro, de los trece heridos, siete son policías: unas tres mil personas, según la prensa unas dos mil mujeres (en todas estas luchas se estaba presente impulsando los frentes de masas entre ellos el de la mujer y como Partido).

Hubo mujeres en todos los frentes a diferentes grados de responsabilidad, grandes cuadros, camaradas con gran madurez y formación; fueron muchas las que sorprendieron inolvidables. Logro conocer en algún encuentro a las que llamaré por nombre de guerra “Agustina”, “Monse”, “Bego”, “Arantxa”… las destaco como ejemplo impactante de coordinación, saber dirigir, hacerse querer y respetar, potencia humana como “Carmen” (pareja de médicos catalanes) pese a que se les tuvo dentro de un equipo reducido interno a su llegada del interior dentro del aparato de propaganda, les logro conocer sobre todo a ella, y no olvidar nunca por su entrega, empatía, riqueza intelectual y sensibilidad. Sinceramente he de decir, que nunca en otras organizaciones de la época vi mujeres como ellas, tanto en el campo del Partido como específico de la mujer. La JCE/ML, no se quedaba atrás en absoluto, mi militancia en ellas me hizo comprobar que eramos una mayoría muy combativa abnegada a la cabeza de las luchas juveniles. A los miembros del FRAP y PCE(ml) se les torturaba tanto a hombres como mujeres con saña y violencia patológica, actuaban como psicópatas. Hay varios casos que fueron terribles, el primero el del dirigente del PCE(ml) Ángel Campillo “Edu”, estuvo un mes de comisaria en comisaria torturado por todos los famosos miembros de la Brigada Político Social, al final lo dejaron casi muerto, al punto de la locura, catatónico en el hospital psiquiátrico; otro fue el caso del maravilloso camarada José Delgado Acero, medio muerto, cadavérico, le sueltan para que muera en casa; el del entrañable Cipriano Martos detenido por la Guardia Civil, “como no cantaba”, tras las palizas terminaron por meterle ácido por la boca y le reventaron por dentro (casi todos los militantes del Partido y del Frente que fueron detenidos, más que cientos, fueron torturados).

Hay multitud de testimonios y denuncias porque el silencio escuda y suele encubrir. Lo más consciente y dinámico de Euskadi, fueran o no de ETA, sufrió toda la furia de las fuerzas represivas de la dictadura y de las de Atutxa (PNV), de hecho algun@s murieron en comisarias, otros por protestas contra la contaminación que se masticaba en las dos márgenes de la ría de Bilbo. Una verdadera carnicería entre las dos caras de la represión, a la estatal, se suma la de la autonomía. La “democracia”, trajo no solo la monarquía fascista cómplice de los últimos crímenes de la dictadura, reforzó aún más la represión. Los cinco fusilados de 1975, además de fusilados, fueron brutalmente torturados. Había militantes de otros partidos que igualmente denunciaron torturas. Yo creo que fueron miles de personas las que pasaron por comisarias y cuartelillos, durante años, brutalmente torturadas. Era el modo de actuar de la policía franquista, los mismos que siguieron asesinando y torturando tras la muerte de Franco. Sí, indudablemente, hubo un tiempo… En que hasta el primer ministro de Suecia, Olof Palme, sale a la calle a hacer campaña contra la dictadura franquista y las penas de muerte impuestas a los guerrilleros antifascistas, implicando solidariamente a su pueblo; posteriormente fue acribillado a balazos en una acera de Estocolmo -tomada por las flores en su memoria en reacción por el estupor que causó su asesinato entre la ciudadanía y la participación de una empresa sueca en el tráfico ilegal de armas- muere cerca del cine que había ido aquella tarde (la “investigación oficial” nunca dio con los asesinos). No está de más recordar una de las mejores frases revolucionarias de Fidel` Si salgo, llego… Si llego, entro… Si entro, triunfo.

 

Maité Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)

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