MAITÉ CAMPILLO: “Olga” la estrella roja

He luchado por lo justo, por lo bueno y por lo mejor del mundo. Quiero que me entiendan bien: prepararme para la muerte no significa que me rinda, sino saber hacerle frente cuando llegue.

 

 

Siento que alguien nos vigila, demasiado silencio, hasta los pájaros de la palma han desaparecido, el gato se esfumó de la casa… Tic Tac… Tic Tac… ¡Algo está pasando Carlos! Tranquila Olga, acá estamos seguros, es casi imposible que den con nuestro paradero. No se Carlos, de la ventana entra un frío extraño, un oxígeno castrense que oprime, el aire que respiramos es desagradablemente viscoso, presiento movimientos extraños, una sustancia nociva como a cuartel militar; tenemos que largarnos. Olga, ésta es la casa más segura de todo Brasil; estás sensible quizá agotada por tantos cambios; despreocúpate, descansa. Lo se… pero presiento un silencio frío, un cerco descabellado sobre nosotros, cientos de camaradas detenidos, torturados. Soy tu compañera Carlos, pero no olvides que también soy tu guardaespaldas. Tic Tac… Tic Tac… El reloj de la casa sigue vivo, lo que se mueve, lo que suena, lo que intimida, lo que se siente; tiempo imparable, implacable sobre ellos, sobre el Frente guerrillero, sobre el Partido. Tic Tac… Tic Tac… Olga no logra el descanso, sigue presintiendo una sensación rara en el ambiente cada vez más denso, plomizo. Transpira chorreones de gotas de agua salada, se la ve preocupada. Carlos Prestes está sentado sobre una pequeña mesa repasando unas notas. Olga junto a la ventana de la habitación mira fijamente el espacio que sus ojos abarcan, el cielo, la calle… Esa calle no es la misma de días atrás, es lo que intuye, lo que respira y sufre. Se concentra como gata en el tejado o ventana a observar cada uno de los movimientos. Los monstruos anti-persona parecen como muñecos de guiñol, van pasando computados, dirigidos paso a paso; lento pero vienen… Tic Tac… Tic Tac… Vuelve a la ventana entre cortinas, se restriega las manos frías e inquietas como ordenando que se tranquilicen. Observa que el tendero no vendía, el barrendero no barría, el chico de los periódicos ahora es alguien más mayor con pinta de boxeador, el de los helados pasa cada cinco minutos por delante de la casa su carrito. Tic Tac… Tic Tac… Olga sudaba, sudaba… No aguanta más, mira a Carlos, y le dice resuelta: ¡SALGAMOS DE AQUÍ, RÁPIDO, ALGUIEN NOS HA TRAICIONADO! Carlos la mira detenidamente, reacciona… Tic Tac… Tic Tac… No les dio tiempo. Entra a saco un pelotón de pistoleros, en segundos tienen a Carlos Prestes encañonado ¡Olga intuye el peligro la orden era fusilarlo al momento! Instintivamente se interpone entre los fusiles del pelotón y el cuerpo de Carlos, el pelotón militar queda como paralizado ¡Sorpresa!… ¿Quién es aquella extraña mujer joven y bella que arriesga su vida defendiendo la de Carlos Prestes?

 

Olga sabía que podían fusilarlos en ese momento. Pero era la única baza que le quedaba: una mujer protegiendo el cuerpo del dirigente comunista Luis Carlos Prestes ante el intento de asesinarlo por policías y militares de la dictadura. Olga sigue a su lado. Y un grito sonó como eco disparado en la calle cuando los llevaban detenidos ¡Carlos Prestes está siendo detenido! ¡Carlos Prestes está vivo! Vivo, vivo vivo…!!! Pero el tiempo ya no es su tiempo, es el del opresor, en sus manos está su destino; utilizado, torturado, humillado… va desgarrándoles uno a uno. El reloj sigue sonando Tic Tac… Tic Tac… Silencio. 10, 9, 8, 7, 6… La casa está vacía, una gat@ se acerca, maúlla… ‘¡Y el vagón gira y gira, hacia el futuro, hacia el comunismo!’

Años después. La lluvia golpea su cara entre un barrizal junto a una barraca para presas destinadas a ser eliminadas, gaseadas y posteriormente incineradas en hornos preparados para la exterminación humana. Tiqui Taca… Tiqui Taca… arrastran sus pasos entre la noche oscura de la muerte. Intentan la fuga. Olga sabe que va a morir, la cuenta atrás se ha iniciado. Días, quizá horas, y todo habrá terminado. Olga es valiente. Se anima y anima a sus compañeras, intuye, confía en que los nazis van a perder la guerra; segura de que los soviéticos terminarán venciendo al monstruo. 5, 4, 3, 2… Me despido del sol, también de la lluvia que golpea mi rostro purificando mis lágrimas. Me despido de Carlos, mi amado, mi compañero, mi camarada, tan valiente y tan lejos. Me despido de ti, mi hijita, a la que nunca volveré a ver, crecer, reír, volar como una linda mariposa. Me despido de mi tiempo, de mi tierno y bondadoso padre, de todos los camaradas que luchan en el mundo, de la Unión Soviética que tanto ayudó en mi formación revolucionaria, de Brasil, país del camarada que más he querido, de él, de mi hijita. 1, 0… Nunca más el cielo, nunca más el sol, nunca más la lluvia. Tic Tac… Tic Tac… Sobre la ventana la gat@ observa, maúlla… ‘¡Y el vagón gira y gira, hacia el futuro, hacia el comunismo!’

 

Memoria histórica… estrellas de cinco puntas

Hay mujeres que es difícil olvidar (también hombres). Entre ellas indudablemente está la alemana de apellido latino Olga Benário, asesinada en un campo de gas por los nazis, después de pasar varios años por las más crueles torturas en comisarías, calabozos y campos de trabajos forzados “para peligrosas comunistas”. No sólo fueron judíos por su religión los asesinados; de hecho tanto el padre de Olga como ella misma lo fueron por sus ideas en defensa de la clase trabajadora. No olvidar, es importante, que en los primeros años del nazismo los judíos capitalistas apoyaron incondicionalmente a Hitler. Por el contrario la mayoría de los asesinados fueron trabajadores, trabajadores de religión judía y más allá, pues lo primero que hizo el régimen nazi fue detener y acabar con todo comunista, antifascista, judío o no. Durante la década de los 30 el KPD (PC alemán) era un referente internacional. La organización mas organizada y revolucionaría del país y uno de los más numerosos de Europa. Para el fascismo a galope y socialdemocracia europea amparada en las reminiscencias feudales, lo importante era frenar el avance revolucionario de las ideas bolcheviques en el continente. Y, eso fue lo que tiempo después hicieron uniéndose todos: cerrar filas contra el avance revolucionario de la República, en el Estado español. Y los nazis ya en el poder, no hacían remilgos, fusilaban por igual a unos como a otros, como le pasó al propio padre de Olga (socialdemócrata) asesinado en un campo de internamiento.

 

 

El 6 de febrero de 1942. El “Plan Barbaroja” que estipula la destrucción inmediata de los ejércitos soviéticos ha fracasado. Hitler ‘el anti-hombre’, el fascista inveterado, antes de que en la palestra política dejara ver su auténtico perfil ‘anti-humano’ pérfido de auténtico terrorista, mucho antes de que ingresara en 1919 en el Partido nazi. Pequeño burgués acomplejado, demente, vago, ambicioso… con sus corruptelas de vanidoso enfermizo pasó a engrosar las filas -según Ernest Guenrí, de los l u m p e n p r o l e t a r i o s. Adquiría esa condición a la edad de 19 años, en 1908, en Viena. Año en que nació Olga Benário en Múnich, un 12 de febrero del mismo año. Asesinada por los nazis en Bernburg el 23 de abril del 1942. Olga Benário, joven revolucionaria inquieta, fresca en ideas, rebelde, insumisa, activista, soñadora… entra en escena. Después del Octubre de 1917, todo era posible o al menos ¡valía la pena intentarlo!, dijo Olga. Ilusionada en una Alemania llena de comunistas, intentó seguir su ejemplo, luchó hasta los últimos minutos de su vida; como lo intentaron miles, millones de antifascistas en el mundo que lucharon contra el nazismo. Luchó contra las posturas revisionistas que había asumido su padre, pese a estar muy unida a él, y a su labor caritativa como abogado que defendía casos de trabajador@s, la mayoría de las veces sin cobrar, pero que de alguna manera defendía el Estado, sistema capitalista. Como hoy lo defienden todos los socialdemócratas de la economía-Europa (made in USA) PSOE, Podemos, IU, Bildu, y demás seres de la araña lobo. Para sacudir el venenillo del sistema y espantar a sus súbditos nos queda el antídoto de la Tarantella, pero hay que volcarse en ella, y bailarla a buen ritmo.

 

 

Sus inquietudes políticas comienzan en plena adolescencia y a los 15 formaliza su militancia. A los 11 años se acerca a las juventudes comunistas con su entusiasmo, sus preguntas y con sus ganas de luchar. Y fue en 1923, en Münich, cuando ingresa en la Liga Juvenil Comunista de Alemania (KJVD). Pasa el tiempo y su compromiso es cada vez más firme. Se enamora y toma la decisión de independizarse de sus padres, marcha a Berlín con su camarada: Otto Braun, que vivía en la clandestinidad. Empieza a destacarse en medio de fuertes luchas callejeras originadas por las confrontaciones entre soldados nazis y piquetes revolucionarios, en el barrio de Kreuzberg. Olga es detenida junto a su compañero. Ambos lideraban el movimiento juvenil revolucionario, son acusados de “alta traición a la Patria”. La detención de Olga causa una gran convulsión. El hecho de que la joven hija del abogado Benário esté presa hace que con rapidez se tramite su libertad. Olga es liberada. En su contacto con el Partido, el KPD propone un plan para tomar la cárcel y rescatar a Otto Braun. Olga lleva la dirección del operativo irrumpiendo pistola en mano en Moabit, cárcel ubicada en un céntrico distrito berlinés. Logran la acción finalizando con la fuga de ambos a la Unión Soviética. Nos encontramos en el año 1928.

 

 

Elegida miembro de la directiva de la Juventud Comunista Internacional; cuando llega a la URSS es reconocida como tal entre los miembros de otros países del mundo. Se destaca como una gran oradora, por su entereza, capacidad y entusiasmo revolucionario. Olga se convierte en una oficial del Ejército Rojo. En esta etapa de su vida participa activamente ofreciendo mitines en los sindicatos por la unidad y la concientización en la lucha de los proletarios. Fue una militante de gran peso en la Unión Soviética. Se separa de Otto Braun en 1931. En los años que vivió en la URSS, llegó a casarse con un oficial ruso; muy poco duró esa unión. Centrada en la lucha fue asumiendo conciencia, experiencia y preparación militar. Olga recibe entrenamiento político-militar en la Escuela Lenin en Moscú, trabajando como instructora de la Sección Juvenil de la Internacional Comunista; llegó a ser muy apreciada por su valía y estimada por las juventudes de la dirección bolchevique. Dada su amplia y polivalente formación, es elegida para “acompañar” al dirigente revolucionario brasileño Luis Carlos Prestes, a su vuelta del exilio de la URSS.

 

 

Clandestinamente Carlos Prestes vuelve a su tierra, para reorganizar la resistencia comunista contra la dictadura brasileña, y nadie mejor que Olga de acompañante, como guardaespaldas. Durante el largo viaje de vuelta a su tierra, Carlos y Olga se identifican de lleno políticamente. La complicidad entre ambos se agranda en todos los campos, y el aroma de la atracción físico-psíquica aflora entre ellos. Se enamoran. Y como una aureola fueron brotando para Olga los mejores años de su vida de 1934 al 36, y a la vez un destino (que no tardaría en llegar) tan negro como la bota del nazifascismo. Un destino que la llevaría a morir en una cámara de gas a los 34 años. Carlos Prestes fue aclamado presidente de la Alianza de Liberación Nacional (ELN), y comenzó a organizar en Río de Janeiro la conspiración comunista, siempre con Olga al lado trabajando por su seguridad, pero también manteniendo la red de contactos y apoyo logístico.

 

Noviembre de 1935. El movimiento fue suprimido y muchos de sus militantes detenidos. Se impone una clandestinidad férrea para ambos. En marzo de 1936 son detenidos en el suburbio carioca de Méier. En los dos años que vivió Olga en Brasil junto a Carlos, pese a la dura vida que impone ese tipo de militancia de absoluta clandestinidad, empezó a amar el país y a saborear la vida entre los camaradas que luchaban contra la dictadura ¡Unidos venceremos! ¡Lograremos llegar al final! El ardor de ambos era patente entre la militancia activa. Se estaban organizando para el golpe final contra el dictador Vargas. No estaban solos… ‘El grupo encargado de preparar el movimiento armado estaba compuesto de otras 20 personas de diversas nacionalidades, entre ellos belgas, alemanes, rusos y estadounidenses’ Y cuando aparentemente todo estaba preparado, organizado y dirigido por Prestes… UNA TRAICIÓN, dio al traste con la batalla final y el régimen incrementó la represión, y por supuesto, la carnicería sobre los guerrilleros afines a la revolución.

Y, sí, la historia de los pueblos lo confirma; siempre hay una camada de traidores agazapados, con sus estrategias jerárquicas y manipulaciones, para asomar en el momento histórico más crítico, acorralar e impedir el avance final incrementando detenciones, torturas y asesinatos. Carlos y Olga tuvieron que esconderse de forma urgente ampliando las medidas de seguridad. Y un mal día la policía política del dictador Vargas… paso a paso, que es a lo que dedican toda su vida aún después de jubilados, a través de la cadena de lacayos a su servicio dio con el escondite de ambos. La orden que tenían era, una vez descubierto Luis Carlos Prestes, acribillarle a balazos. Pese a la rigurosa seguridad establecida por Olga y los compañeros que quedan, logran ser detenidos, uniendo declaraciones, informes entre torturas y la red de soplones e infiltrados. En su papel como agente de una potencia extranjera y cerebro co-organizador de la “intentona comunista-1934” Olga es separada de Carlos, y enviada a la cárcel en marzo de 1936, siendo recluida en una celda (Casa de Detención) junto con otras diez políticas que la reciben como la indudable líder y heroína de la lucha antifascista en su país… Los militares y policías que encontraron a Prestes no se esperaban que hubiera una mujer junto a él, y cuando estaban a punto de asesinarle, Olga se puso delante de Carlos con los brazos abiertos cubriéndole el cuerpo. Esto desconcertó a los asesinos al mando del operativo. No sabían quien era aquella mujer… Olga sí sabia lo que lo que les esperaba. Ya en la calle, camino de los autos policiales, empezó a gritar que estaban deteniendo a Carlos Prestes. Esto cambió los planes de los militares, ya no podían asesinarlo impunemente. Para Carlos empezó un largo periodo de torturas, de calabozos y de cárcel, y para Olga el principio del fin. Con la ayuda de la embajada nazi descubrieron la verdadera identidad de ‘esa mujer’… que había salvado la vida de Prestes. Fue entregada por el régimen de Getúlio Vargas a los nazis. Convirtiendo a Olga en víctima de la brutalidad del nuevo orden nazi, Orden-Estado Germánica: estructura rígida-militar, legitimar la esclavitud, y disponer de los medios adecuados para la dominación física e ideológica.

Y aunque Olga intentó no ser extraditada a Alemania, la colaboración muy estrecha de los dos gobiernos nazifascistas hizo que la embarcaran con destino a su país de origen: AL INFIERNO. Transportada a Alemania en el carguero alemán «La Coruña», llega a ella un 18 de octubre de 1936. Recluida inmediatamente en Barnimstrasse, una prisión para mujeres. Pero los nazis se encontraron con una sorpresa. Olga estaba embarazada, el padre era el brasileño Luis Carlos Prestes. Rápidamente la noticia corrió como la pólvora. La Internacional Comunista difundió el hecho de la detención de Carlos y de la deportación de Olga embarazada. El barco que llevaba a Olga a Alemania, tuvo que hacer una parada en Francia y ahí se preparó un asalto al barco, para rescatarla de las garras nazis, pero la Gestapo, una vez más, a través de sus soplones estratégicos, se enteró de los planes y la encerró en un habitáculo que no pudieron encontrar los camaradas durante el registro.

… Antes de asesinarla la impusieron un calvario de torturas, trabajos forzados y humillaciones que no lograron doblegarla ‘¡Pero el vagón gira y gira, hacia el futuro, hacia el comunismo!’ Cantaba Olga camino hacia el terror. Esta muchacha tan alegre, vital, luchadora y preparada, iba a conocer en poco tiempo las entrañas del monstruo. Que estaba germinando en el centro de Europa en vías de expansión, asesinando por todo el continente, ambicionando en el mismo punto de mira sus dependientes colonias.

… Tras los primeros interrogatorios de la Gestapo descubrieron que contra Olga no tenían ningún proceso abierto. Que ésta muchacha era muy viva, inteligente, sabía encajar las preguntas y la tortura con total entereza; la suspicacia del borrego, la encarcela sin abrirle proceso para juicio. En su aislamiento carcelario, como presa peligrosa, le comunicaron que cuando naciera el bebé solo estaría con ella “el tiempo de lactancia”, después sería llevado a un centro de huérfanos “ya que no tenía familia en Alemania”

… ¡Y saltó la alarma en Olga! Pidió que buscaran a su padre, el abogado, que hacía años que no tenía noticias. Al cabo de un tiempo cuando ya había nacido Anita, su hija, le dijeron que su padre había sido asesinado en un campo de concentración. Olga la rebelde sufrió la noticia pero no se aminoró. Luchó para conseguir contacto con la familia de Carlos y al fin pudo conseguirlo en la madre; resultó que doña Leocádia, su suegra, era tan revolucionaria como su propio hijo. Revolvió Roma con Santiago vapuleando la distancia y conseguir la custodia de su nieta ¡Una hormiguita contra el régimen nazi! Olga se enteró mucho tiempo después, cuando le arrancaron de su pecho a su hijita, que Anita se encontraba en buenas manos, con su suegra;  primero en París, luego en México y finalmente en su tierra, Brasil.

 

NOTA

(Luis Carlos Prestes. Nace el 3 de enero de 1898. Años de lucha y victorias, de dolor y obstáculos, de la ciudad a dominar la selva pasando por el hambre, la sed, el paludismo… ¡lograremos llegar al final! Proeza guerrillera, a morir, a vencer) Había asombrado al concienciado mundo proletario, recorriendo con 1.500 guerrilleros -su columna, de 1924 a 1926, que Prestes estima en 36 mil kilómetros de la vasta geografía de Brasil. La que consiguió poner en jaque al gobierno de Artur da Silva Bernardes durante más de dos años. En 1927 termina la Gran Marcha. El desgaste de estos años en condiciones precarias le aconseja un cambio de estrategia. Ordena pues el repliegue y cruzan la frontera un 3 de febrero internándose en la Gaiba boliviana.

Reponen fuerzas tras un corto exilio boliviano y pasa unos años a Argentina (donde se acerca a las ideas comunistas), aprovecha la lectura para desarrollar sus criterios y unirse al Komintern, con sede regional en Buenos Aires. Dispuesto a conocer por si mismo la meca del proletariado mundial. Viaja con su madre y hermana, siendo recibido como el líder legendario de la Brasil pujante y revolucionaria, que seria liberada por fin de élites burguesas y el hambre causada por éstas. Instalado desde 1931 en la Unión Soviética, es finalmente incorporado en 1934, entre los cuadros del Partido Comunista Brasilero (PCB). Fue elegido miembro de la comisión ejecutiva de la Internacional Comunista. Y vuelve a Brasil vía Nueva York. Se incorpora en su militancia clandestina, en diciembre del mismo año acompañado de Olga Benário, como líder destacada militar y políticamente, responsable de su seguridad; siendo su objetivo el de liderar una revolución armada. Carlos Prestes y Olga Benário llegan a Brasil con documentos falsos en abril de 1935. Prestes se encuentra con la recién creada Alianza Nacional Libertadora, un frente político comunista de carácter antifascista. Este movimiento se contraponía contra el integrismo de Plínio Salgado, que representaba al fascismo brasilero. Pero el PCB había exagerado considerablemente, sobre su influencia y  capacidad revolucionaria, que tenía en el país en ese momento, y pasó una perspectiva completamente errada a Moscú para el posible levantamiento comunista victorioso que compensase, de alguna forma, la reciente derrota frente la Alemania de Hitler. Pese a ello, Carlos Prestes y Olga Benário, se lanzan a liderar el levantamiento; es necesaria la profundización y la crítica revolucionaria, para orientar bien los procesos. Inician los preparativos mientras simulan una vida “normal” como matrimonio. Olga establece los términos de la seguridad, organiza las estrategias de la rebelión, mientras Carlos y el resto del equipo internacional, trabajan en la agitación de la masa popular brasilera. El levantamiento armado comienza en la ciudad de Río Grande do Sul, donde Carlos había nacido; informa a la organización que la insurrección sea extendida a todo el país.

 

La Alianza Nacional Libertadora fue movilizada. Olga revisa todos los detalles y el equipo de Carlos Prestes dirige el levantamiento cívico-militar… Sin embargo los organismos de seguridad de Vargas logran “información”, y comienzan una brutal represión que sofoca el levantamiento. El bastión de resistencia más sólido estuvo en la guarnición de Natal (Río Grande del Norte). Pero al no expandirse el levantamiento militar en otras guarniciones, como fue preparado por ambos, fue finalmente aplacado tras una feroz contienda. Mientras permanecen algunos pequeños focos civiles en pié de lucha; continúa la persecución de sus líderes y afectos comunistas. Uno a uno son detenidos y reprimidos por la inteligencia de Vargas. Las cárceles están repletas y sin embargo los líderes rebeldes no son alcanzados. Cuentan que Getúlio Vargas, aupado por el jefe de policía Filinto Müller (quién formó parte de la columna Prestes; condenado por robo y corrupción, terminó siendo expulsado) ordena aumento de la intensidad en la represión hasta dar con el paradero de Carlos Prestes. Muere en Río de Janeiro un 7 de marzo de 1990, tras años de cárcel, torturas, humillantes, privaciones de todo tipo, militancia y exilio.

 

 

(Anita Leocadia Prestes Benário)

Me considero hija de la solidaridad internacional, porque me salvó de las garras del fascismo una gran campaña mundial, encabezada por Leocadia Prestes, mi abuela, de la que Pablo Neruda escribió: “Hiciste grande, más grande a nuestra América”. Siempre fuimos muy perseguidos, porque había mucha represión. Cuando tenía 14 años, salí para la Unión Soviética con mis tías e hice toda la escuela secundaria allí. Brasil era muy peligroso por las represiones, amenazas y secuestros. Volví en 1957 con 20 años y estudié Química Industrial en la universidad. 1964 se produce el golpe de estado; intentó permanecer en Brasil y trabajar en mi profesión, pero me fue imposible, fui perseguida y condenada a cuatro años de prisión (por su activismo y militancia en el PCB, exiliada hasta el 1979, cuando se produce la amnistía). En este año mi padre regresó también. Siempre tuve mucho vínculo con él y pasé a asesorar su trabajo político. Me mantuve ayudándolo hasta su muerte en los años 90. También dejé la Química e hice un Doctorado en Historia. Mi tesis fue justamente sobre la Columna Prestes, de la cual publiqué un libro que fue premiado en Cuba. He dedicado gran parte de mi vida a trabajar como profesora y a investigar la historia de los comunistas en Brasil, así como la biografía política de mi padre, que he ido estudiando por periodos.

 

 

(Olga Benário)

Hay una película “Olga”, que refleja poco y mal su perfil. Es menester agregar a favor de la auténtica Olga, que aunque “conmovedora” de alguna manera la película, limita indudablemente la vida real militante de la que formó parte de su corta vida, relega su carismática y brillante militancia como dirigente a la de «amante», entre escenas “románticas”, totalmente ajenas a la realidad como es familiar en éste tipo de películas de la industria cinematográfica; que obvian la obra de los verdaderos revolucionari@s. Claro ejemplo de ello fue la última película sobre Ernesto Guevara “Ché”, exaltado como “guerrillero heroico” para mejor anular y marginar (“olvidando”) el gran aporte teórico que dio a la historia.

 

… Olga Benário aportó como mujer militante y guerrillera, un amplio legado a la historia universal, de lucha de clases internacionalista que jamás podrán ocultar; ejemplo de decisión y entereza.  Fue transferida para el campo de trabajo de Lichtenburg durante los primeros días de marzo de 1938 y en febrero de 1942, poco antes de cumplir los 34 años, fue enviada al campo de exterminio de Bernburg, donde fue asesinada en una cámara de gas. Antes de morir reorganiza a las presas políticas en los barracones, ayudando y apoyando a las más necesitadas, enfrentándose con las carceleras, a los militares nazis, cuidándose, dentro de la precariedad para seguir adelante. Intentó varias veces la fuga. Olga luchó hasta el final para sobrevivir en aquel infierno, sabía interpretar la información manipulada por los nazis que les llegaba, y sabía que nunca podrían vencer al pueblo soviético.

… En la última carta que Olga escribió a Carlos Prestes y a su hija, se despide de ellos con la certeza de que le quedaba poco tiempo de vida “He luchado por lo justo, por lo bueno y por lo mejor del mundo. Quiero que me entiendan bien: prepararme para la muerte no significa que me rinda, sino saber hacerle frente cuando llegue” Tic Tac… Tic Tac… hay asamblea en la casa de seguridad que detuvieron a Olga y Carlos; el reloj alerta, la gat@ maúlla… Llega el ejército soviético a Berlín y a los campos de concentración, liberando a miles de personas de una muerte segura. Aunque Olga Benário, ya no se encontraba entre ellos, se le oía la voz cantar camino de su ejecución ‘¡Pero el vagón gira y gira…!’ Su nombre fue asumido por seis ciudades alemanas. En Brasil da nombre a calles, plazas y escuelas.

 

 

Maité Campillo (actriz y directora de teatro)

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