MAITÉ CAMPILLO. El coletazo de la bestia

«Se que el comunismo puede lograr la afirmación del hombre y la conciencia popular para vivir sin mitos, frente a la realidad de la tierra y al porvenir del país, una existencia laboriosa y digna. Lo intelectual y la creación artística deberán responder a un nuevo sentido, de levantada esperanza” (Atahualpa Yupanqui).

 

Sobre los cañones de la libertad escribo

Lo que pienso y otros callan: no hay un hoy sin ayer porque no hay un ayer sin mañana. El 20 de noviembre se cumplirán 45 años de la muerte del acaudillado sobre un millón de muertos, pueblo indefenso en su mayoría ¿Quiere decir que llevamos cuarenta y cinco años de democracia?, he dicho “democracia”, y no libertad, porque sería broma de muy mal gusto. Es esta una vieja historia… recordar es bueno como antídoto, ya que donde tú percibes nada palpita una fuerza oculta, el momento es crítico y la fascistización patente. No existe un abismo entre pueblo y capitalismo, el “Estado” que el pueblo vota cada cuatro años es su mayor aliado, ninguna protección nos ofrecerá sobre él; si te lo propones, averiguarás el valor de su catadura. La verdad se encuentra en el fondo mismo de nosotros, hombres y mujeres, en sus arcanos más profundos. La magia del militante “del teatro como arma política” residiría en dar con la clave escénica que desvela la verdad oculta de la naturaleza humana que arropa el capitalismo. Sí, la magia del militante es como el teatro puro Bertiano, stanislavski… la voz de la vida pero más alto, sobre antorchas que se fundamentan en el misterio de los sencillos, principios elementales y fundamentales, materialismo dialéctico que surge de su fondo más latente por donde brota la vida como de una cueva hacia las altas cumbres, ley de guerrilla que desaparece y aparece en voz del mañana burlando

un ejército. Es el militante reflejo de su conciencia, brota de él como una magia saltando en mil pedazos opresión-acoso-represión ¡Realismo mágico! Es la realidad misma la que impone la forma y la personalidad del militante, su formación y conciencia sobre su propio entorno social y cultura. Su respuesta nos acerca las palabras de los grandes revolucionarios de los grandes poetas de nuestra historia entre filosofía y ciencia, a través de su voz y creación artística en lucha de clases a la que se suma, sobre el legado de Marx, que nuestra -y solo nuestra- obligación como revolucionarios es transformar el mundo, ésta y no otra es la militancia sobre la que me educaron base fundamental en mi vida: siglo XXI, todo ha cambiado, todo cambia, la sombra es más sombría.

Para transformar el mundo hay que conocerlo y amarlo, indudablemente sus leyes, sus particularidades, sus procesos… El verdadero militante revolucionario aprendía rápidamente. Ofensiva, contraofensiva y resistencia sumaron filas. Confiábamos en nuestra revolución, la íbamos avivando, construyendo, sembrando y cosechando, teníamos esperanza. Por la ignorancia de hoy, de ver la izquierda donde no existe, estamos pagando un alto precio. La superficialidad es siempre contra-revolucionaria. Cuarenta y cinco años exige de todos nosotros una reflexión profunda. Peso pesado sobre el que no ha dejado de asomar el acoso en espada de Damocles al acecho. El franquismo sigue gobernando en constitución con “El General”. ¿Se ha muerto el general?. No se ha muerto el general… acaso la materia. La ideología prevalece dentro del Estado, sus estamentos, poderes fácticos, educación, economía… claro que si democracia significa poder votar cada cuatro años l@s mism@s serviles mediáticos de turno?. Su carrera contrarreloj obedece los dictados de la oligarquía bancaria, y todos, absolutamente todos, disponen en lo esencial del mismo ejército de casta franquista y orden policial para reventar derechos elementales, asentando lazos al imperio, a sus guerras por el mundo y economía monopolista. No sufren desempleo sino enganche en extensión social privilegiada por encima de la ciudadanía. Vivimos una plutocracia prostituida en virus degenerativo, igual que la de EEUU y benjamines del nazismo en patologías egocéntricas bajo sus hilos, en papera europea. Cada “democracia”, tiene sus características y mismo objetivo capitalista en onda coordinada. La nuestra es como todas pro-yanqui; agabachada, borbónica, legada por la Francia Francofona y por el propio Franco en persona. Nos encontramos, sin duda alguna, ante ese anticomunismo feroz, en el que todo lo que les suene a izquierda hay que exterminarlo y difuminar su estela, del que hacen gala las “democracias” europeas, como pretendiendo borrar de una siega no solo al militante, nuestra propia historia llevando a ¿broma?… si en realidad hay diferencia entre fascismo y comunismo porque todos van a lo mismo, son igual (?). Por supuesto la corrupción de sus “democracias”, es la misma, en todos los países que el capitalismo la impone con todo bicho despreciable inmerso de arribismo sin escrúpulos, y, un olor dulzón, como a podrido, llega a mi nariz.

El 27 de septiembre de 1975, fue su ejemplar despedida activa, la del dictador, pero

su legado continuó. Un Estado y unas Leyes, por imposición, su constitución y monarquía van unidas sobre el hedor. Gobierno de Estado en tónica franquista (Arias Navarro, Martín Villa, Fraga…). Una patria colonialista por la fuerza de las armas, un caudillo que resucita sobre trancas y barrancas en el Valle de los caídos y donde les de la real gana. No podía decirse que aquello fuera un camino hacia la democracia… y, si alguien lo dijo, e imploró por él, solo podrían ser seres intencionados repugnantes, degenerados… partidos y organizaciones metástasis por diferentes motivos y objetivos. A lo mucho, para una parte considerable de las amplias bases de aquellos partidos, era una mera insinuación en vaga oportunidad de derechos para seguir adelante, pero se callaron la boca y ahogaron el grito. Aquella situación marcó un antagónico antes y después en el PCE m-l y en el FRAP. Lo más consciente de aquella riada militante, tendrían que cargan con el trauma de toda la responsabilidad histórica y asumir el papel de guías, cuando asomó de forma feroz la descomposición y desmembración de la vanguardia interna como una evidencia anunciada (El militante consciente de aquella realidad queda “desarmado e impotente”, cualquier paso en falso en esos momentos críticos tanto a nivel interno como externo seguía significando la muerte no solo de ideas, también física). Paso a paso tanteando las posibilidades, sobre aquél terreno movedizo, muchos de ellos logran malamente sobreponerse de aquél descenso histórico; algunos dirigentes honradamente destacados se encuentran entre ellos. La sudadera en soledad ya de sus pasos se impuso hacia la rehabilitación de sus vidas, familia, estudio, trabajo… sembrando momentos de escalofrío entre peñascos de dolor y quebradizos de impotencia, ante el encuentro con algunas rocas que lo habían sido, ya resbaladizas, desaboridas… Resaltar que hubo importantes ráfagas de viento regenerador entre nosotros siempre donde sujetarse, pese a que a clandestinidad vivida, había impedido muchos de ellos. Resaltar también la llama de las hogueras abiertas al abrazo que se resistían a extinguirse -algunas de ellas dirigentes de alta valía agitando las brasas pues aunque más no fuera a nivel personal la conciencia prevalecía- manteniendo el timón de la chimenea lisa y vertical de nudos oscuros y escamas por peldaños, contra la claudicación de principios, por donde de nuevo aunque ya a cuentagotas volvió a surgir el sol, el mismo sol que otros “dirigentes”, ya sin dirigir nada sino el arrepentimiento por traición, lo veían lejano y peligroso.

Tras su muerte en cama feliz, agasajada la dictadura hasta el final de sus días, por los mismos que iban a formar parte del próximo gobierno (Desgastado por los años que no por el férreo calvario del crimen). Mandato y matanza siguieron sucediéndose con total impunidad. El olor era insoportable a esas alturas luchando contra la náusea. Jamás hubo depuración. Jamás se juzgó el crimen de Estado, ni se juzgó a ningún criminal ni como Estado ni como sarta de chorizos en hilera incontable. El mismo amplio equipo del dictador forma parte de la trama en farsa que bautizan como “transición”. Franco había muerto y el franquismo se convierte en guía de acción para “demócratas”. Los extra-parlamentarios dejan de ser izquierda para convertirse en “progres”. Merodeaba la rapiña sobre la carne de la izquierda para terminar con ella. La gusanera se impone en su carrera política comienza a pulular sin escrúpulos, a la

ambición en sus filas la llamaron pacto por la libertad ¿Para la libertad… de quién?. Había que salir adelante a nivel individual como fuera aunque no quedaran partidos de clase, ni plataformas de piedra por donde arrancar la ira, ni pancartas en proclamas sobre un mismo frente de lucha en la calle meses atrás preñada de barricadas. Por un instante reflexioné sobre el dirigente y militantes en pié: sobre el ex-condenado, el conmutado de la pena de muerte, el que izó la bandera en lo más alto, vendió cientos de periódicos distribuyendo miles de octavillas coreando consignas y cantos sobre el mañana idealizado. He de decir que el primer paso con mi propia documentación hizo tambalear mis plantas siempre firmes y decididas hacia la montaña, y pensé en tant@s militantes con los que había trabajado y querido tanto, también pensé en él, en el dirigente que se había resistido a la claudicación sin vía hacia la revolución sobre la que había entregado la vida, y por un instante tambaleé, al saborear esa sensación que años más adelante volvió sobre mi en una de los más peligrosos ascensos a una caldera volcánica en Cabo Verde… el sentir de súbito la amarga y cruda sensación de sentirme sola en el universo. En ambos casos me vi aferrada, como a la clandestinidad en la lucha desesperada, por conquistar la serenidad, la concentración contra la náusea del vértigo… Y, una vez más, respire profundamente hondo, con todo mi empeño aferrada a la vida con toda mi conciencia sobre la profundidad de mis pasos en pendiente resbaladiza.

Una base para nada desdeñable, de los viejos y hasta nuevos partidos de ala izquierda, quiso creer que tras “su muerte” se iniciaba un cambio, una transición modélica -¿donde la justicia sería igual para todos legitimando la monarquía heredera del que impuso fusilamientos y garrote vil hasta el final de sus días? Dicho ala renovada en alón centro derecha (PCE-PSOE- y alguna que otra pulga cojonera en su entorno) hizo intentar creer que el fascismo estaba derrotado -¿votando sí a la Constitución y a la OTAN?. Según ellos llovería Maná democracia y Papá libertad sobre las alas de ángeles desde el Valle de los caídos finalizando así su mandato “El General”: amnistía para todos y borrón y cuenta nueva. Amnistía, sí que hubo, pero los que realmente se amnistiaron fueron ellos, criminales y asesinos de la dictadura. Siguieron gobernando, encarcelando, torturando y por supuesto asesinando los mismos militares y policías entre otras fuerzas represivas; los mismos jueces vomitivos, la misma oligarquía financiera degradante entre esbirros de dentro y fuera de la frontera. Europa sigue bajo el manto de la impunidad en apoyo al golpe de estado y dictadura durante casi cuarenta años de crímenes; campos de concentración, alienación de miles de seres humanos utilizados vilmente como mano de obra cercados entre alambrada represiva y miseria de todo tipo en campos de exterminio. Castigó el poderoso ruin mentecato la ejemplar defensa sin parangón en lealtad a la república y a la libertad. Fronteras favorables a la masacre hicieron trizas el avance en derechos de culturas propias. Hablo de Europa, la rastrera y colaboracionista, ya en el umbral del capitalismo salvaje que se avecinaba tras la II Guerra Mundial, dependiente del más asesino de los imperios con su ejército de mercenarios por el mundo.

El pueblo no fue más libre que antes (“La nación libre y soberana” fue una farsa), explotado, sometido, no gobernante por lo que luchaba sino gobernado por los de siempre. La soberanía no residió ni por un segundo -ni reside- en el pueblo ni en el parlamento sino en las multinacionales. Vibraron los himnos en proclama de la “Soberanía Nacional” -¿de la nación norteamericana y sus marines de las bases de Zaragoza, Bardenas, Torrejón, Rota… ?. Solo le cambiaron el nombre a algunas instituciones, y el uniforme, a militares y policías. El Tribunal de Orden Público (TOP) pasó a llamarse Audiencia Nacional, y la transición transitó a los mismos jueces. Los más famosos policías torturadores de la Brigada Político Social (BPS), siguieron transitando libremente por la democracia bajo la misma saga de torturas, torturadores claves todavía vivos: muchos fueron ascendidos y condecorados por el “gobierno de la democracia” de falangista del dictador, Mengeles políticos del GAL-PSOE, Fuerza Nueva y Guerrilleros de Cristo Rey rematando faena. En los primeros años de la muerte de Franco, hubo más asesinatos de militantes de izquierda, que los últimos años de su vida, y mira que en sus últimos años hubo jóvenes asesinados e interminables consejos de guerra sumarísimos, estados de excepción… pese a que, prácticamente todos, por no decir todos los partidos de izquierda asumieron y digirieron la trampa de la “transición en pacto para la libertad” (la libertad del crimen en manos de los mismos). La gusanera a servicio del sistema genocida surgía de súbito como de la sombra de la clandestinidad perseguida: Carrillo aireó sacudiendo el polvo a su farsa peluca mientras almorzaba como postre de lujo los pactos de la Moncloa -como era de esperar- pues ya la tapadera había caído por los grados de lucha en presión acumulada. Significó aunque pareciera en principio imposible, la desmovilización del conjunto de la clase trabajadora cercada por la represión y amenazas de despido. Con el hundimiento de las luchas sociales y sindicales impusieron la monarquía, amordazando la militancia, la blanquearon con constitución redactada por fascistas reciclados en demócratas y serviles. La tragó gustosa desde Dolores Ibarruri, hasta el último carrillista, y hasta llegaron en algunos momentos de renegar de la republicana aún perseguida, aún prohibida su bandera y su resistencia. El propio Carrillo declara en el periódico el País, que la saga de nuevos responsables, que impuso a dedo dentro del PCE, eran procedentes de la Falange Nacional católica-franquista.

La amnistía de 1977, trajo consigo nuevas detenciones, a los pocos años volvieron a llenarse las cárceles de presos políticos. La Transición, transitaba al fascismo, que nunca había dejado de transitar la intimidad de nuestras vidas y derechos. No solo los militares, policías, jueces, curas, jerarquía… seguían siendo los mismos, muchos de los políticos con poder eran los mismos involucrados en el crimen que habían tenido cargos durante la dictadura. Suárez fue uno de ellos. Ministro secretario general del movimiento fascista-falangista. Fraga, otro nazifascista ministro de información y turismo. Calvo Sotelo, veinticinco años en la empresa privada buena parte de ellos al frente del mayor grupo industrial español como la Unión Explosivos Riotinto, en 1967 presidente de Renfe, en 1974 elegido procurador en Cortes como representante de los empresarios de industrias químicas, en 1975 le designaron ministro de Comercio en el primer Gobierno de la Monarquía que presidía Arias Navarro, del que formaban parte como ministros Adolfo Suárez y Manuel Fraga. Martín Villa, comenzó su carrera política durante la dictadura franquista, donde ejercería diversos cargos como Jefe Nacional del Sindicato Español Universitario (SEU), secretario general de la Organización Sindical o gobernador civil de Barcelona; ostentó el cargo de procurador en las Cortes franquistas, y tras la muerte de Franco, en diciembre de 1975, entró en el gobierno como “ministro de relaciones sindicales” (entre falangistas), implicado en los crímenes de Gasteiz en marzo de 1976, y en julio del 76, es condecorado por Suárez, como ministro de la Gobernación en 1980, volvería al gobierno con Calvo Sotelo, siendo vicepresidente.

Antes que Suárez, el primer gobierno de la monarquía lo presidió “el carnicero de Málaga”, el asesino Arias Navarro, último presidente de gobierno de Franco -el que compungido y lloroso anunciara su muerte. José María Aznar, durante su juventud militó en el Frente de Estudiantes Sindicalistas, falangista, como todos, en honor al dictador; empezó a trabajar como Inspector de Finanzas del Estado, pese a su torpedad que es la que alumbra su trayectoria hasta su salto a la política de la mano de Alianza Popular con bendición de la CIA. Felipe González, militó en organizaciones católico-falangistas hasta su infiltración anunciada en el PSOE; Carrero Blanco ha sido uno de sus dioses preferidos, por vínculo político y de familia, por parte de su primera mujer Carmen Romero. Nunca ha dejado de ser fascista eso sí, engañó a buena parte del pueblo pues nunca hizo escrúpulos a nada en su misión, lo mismo alzó el puño que la rosa roja. GAL-Gonzalez (Felipe) nos metió en la OTAN. Desmanteló casi toda la industria, privatizó las empresas públicas más solventes algunas de ellas regaladas al clan pro-galista -banda de terroristas de estado- con 26 asesinatos y más de 40 atentados. Hoy sigue apoyando golpes de estado y defendiendo a todos los fascistas y corruptos del mundo. Sería interminable la lista de los que continuaron y continúan ejerciendo de fascistas implicados en el crimen tras la muerte del dictador, hoy como ayer, sigue habiendo materias reservadas, temas que no se pueden tocar: solo hay una verdad “Constitucional”: la que se callan.

Cuarenta años de dictadura generó un enorme ejército de funcionarios una clase social propia de privilegios inherentes. Tras la muerte del dictador estos funcionarios continuaron disfrutando la misma tónica de sus puestos y prebendas que el régimen les había otorgado. Excombatientes falangistas, requetés, descendientes, excombatientes de la División Azul, jubilados militares, viudas, jueces jubilados y en activo de los tribunales de Orden Público; jubilados y en activo de los tribunales militares, funcionarios falangistas de la Confederación Nacional Sindicalista con más de 50.000 mil empleados; funcionarios del partido único, el partido fascista del movimiento nacional con otros tantos de miles; funcionarios de la administración pública adictos al régimen, varios miles más; comisionistas del INI y los monopolios

de Estado: curas franquistas militares, guardia mora de Franco y somatenes. En ningún caso, unos u otros, perdieron tras la muerte del dictador su incalculable listado de privilegios, sueldos, trabajos, comisiones, puestos de jefatura y un largo etc. El somatén era un organismo paramilitar fascista que actuaba a las órdenes de los caciques como apoyo a la Guardia Civil: amenazas, acoso, agresiones y asesinatos contra militantes, campesinos y obreros; bandas armadas legales que aunque “legalmente” fueron disueltas en 1978, siguieron actuando unos años más con total impunidad. Concretamente en Cuenca actuaron en plena “transición” para obligar a punta de pistola a quitarse las pegatinas, dieron palizas a personas destacadas de izquierdas y amenazaron a muchas otras (He vivido el terror de su amenaza a mis padres: “Iko, cualquier día te damos el paseo estás en la lista no lo olvides” -¿Qué transición fue esa?). Los jefes del somatén de Cuenca, eran el Gobernador Antonio Casas Ferrer, fascista catalán de la camarilla de Martín Villa; el comisario jefe de la policía, Barquilla, conocido como torturador de los obreros de Puertollano; el teniente coronel de la comandancia provincial de la Guardia Civil; y como padre espiritual, el fascista obispo de Cuenca, Guerra Campos.

PD.

Los buenos y nuevos vientos fueron aterrizando entorno al internacionalismo proletario, pero la clase obrera-campesinos y capas bajas más marginadas, no fueron los herederos sino los desheredados. Rusia, China, Albania, Vietnam, Nicaragua… han ido ajustando sus intereses al capitalismo y su imperio, fortaleciendo ética y mueca en política capitalista de los estados bélicos para el Abel de sus hermanos. Por eso canto en sudario de historia y grito con fuerza ¡Viva Alberto Vayo y la memoria del 5º Regimiento! (*) Alberto Bayo: fue un general de la República de 1936 (al que dedico estas líneas en su recuerdo). Instructor de la revolución cubana, tras tomar el nazi-fascismo europeo las riendas en sus manos por la abolición de los ideales por los que apostaron los pueblos de la Península Ibérica y colonias, en ejemplar desaire revolucionario, para entre los pueblos del mundo. Sabana tejida de historia, estela conmovible hecha a retazos en son de idealismo y contagio en la gran Revolución de Octubre, pionera del marxismo-leninismo, lapidada hoy su enseñanza y su orgullo (Aniversario de historia que no corresponde a la élite capitalista incrustada)… si de sabios es rectificar a qué esperamos?.

Somos lo que decimos sin lugar a dudas agravado por lo que callamos, somos la estela que vamos sembrando, da forma estática a nuestra vida y conducta, limamos podando los sentidos embobad@s en las formas, alargando tono o recortando mueca en expresión. Parafraseando a Brech, sobre el ejemplo de dar forma al preciado laurel útil en fiestas y comida, que cuando por fin obtuvo de él la esfera ética apropiada a la entrada de la casa… el campesino ‘jardinero’ -que había estado observando- se acerca decepcionado y sincerándose le dice: “Muy bien, la esfera ya la veo, pero, dónde está el laurel?. Ahí andamos no más, preocupados por las formas, más que por la

sustancia; siguiendo el rol marcado desde arriba en contenido pesado para mejor aplastar los de abajo (sirva de moraleja). Y, es que los hay, volviendo a Brecht, gentes que prefieren la ciudad B a la ciudad A: “En la ciudad A -decía- se me quiere, pero en la ciudad B, se me trata con amabilidad; en la ciudad A, todas procuraban serme útiles, pero en la ciudad B, me necesitaban; en la ciudad A, me invitaban a la mesa, en la ciudad B, me invitaban a la cocina”.

 

Maité Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)

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