MAiTÉ CAMPILLO. «¡Condenadme, no importa, la historia me absolverá!»

fidddel

¿Qué ‘alma’ no se enciende en un amanecer de libertad?

Un Fidel que brilla en las montañas… Pero no solo en las montañas sino también, en las calles de luna llena en la isla de Cuba, en toda América Indolatina y resto del mundo. Fidel y La historia me absolverá. No fue un líder político como se entiende en los sistemas capitalistas. Fue ante todo un revolucionario, uno de los más grandes y verdaderos revolucionarios del siglo XX. Sin duda, el guerrillero, marcó un hito en la historia de la lucha de los pueblos por su liberación, al igual que otros revolucionarios de la talla de Lenin, Ho Chi Minh, Che, Recabarren, Carlos Fonseca, y muchos en el mundo que están en nuestro recuerdo. Quizá, a lo largo de su vida, lo que más a caracterizado la personalidad de Fidel, ha sido su fuerza antiimperialista ¡AL ENEMIGO, NI UN TANTITO ASÍ! Hasta el final de su vida fue consecuente del peligro del imperio contra los pueblos del mundo, y siempre llamaba a no bajar la guardia ante el monstruo: “En el plano internacional, desde los años 20 se venía gestando la amenaza tenebrosa del fascismo, fruto de la nefasta política imperialista de aplastar la revolución en Europa, aislar, agredir y liquidar el primer Estado socialista fundado por Lenin y los heroicos comunistas rusos. El fascismo fue la respuesta ideológica y política del capitalismo al leninismo. Victorioso en Hungría, Italia y Alemania, donde ahogó en sangre el movimiento obrero, se hizo sentir en todas partes donde las clases explotadas amenazaban el dominio de la burguesía”.

Creo que a Fidel le hubiera gustado que estos días se hablara menos de él… Y más de las luchas que se libran en el mundo contra el imperialismo, contra el fascismo: “Cuando me muera de verdad no se lo van a creer”. Pero parece ser que esta vez sí, si se lo han creído. Han salido para “vanagloriarte” “ensalzarte” “honrarte” “recordarte” como unnnnnn no se sabe que… Y no hablo de las ratas gusaneras de Miami, de Europa y Madrid, que esos llevan siglos esperando, muchos de tanto esperar se quedaron como momias! No, me refiero a peleles y marionetas del imperio, como Tabaré, Bachelet, Peña Prieto, Santos, Hollande, el Borbón, y la amplia camarilla disfrazada de populistas del santo oficio de la pela y el dólar… ¡Que cuando Fidel estaba activo en la tarea de la revolución le llamaban stalinista y dictador! ¡que tenía a su pueblo sin libertad, y muerto de hambre!, y cuando el comandante de la revolución empezó a declinar físicamente, y el Partido “lo enclaustró a reposar”… Empezaron a descubrir a un comunista autentico, de verdad, a su medida, más cercano a sus ideas (¿Qué ideas serán esas…?) Y, claro, ahora, a su muerte, se multiplican por miles los comunicados (antagónicos, de unos… y otros, ¿de la misma persona estamos hablando?), proclamas, ensalzamientos, citas y recitas de recetas que ellos nunca cumplieron… Porque Fidel era comunista, o sea marxista-leninista partidario de aplicar la guerra contra el colonialismo, hacer frente al imperialismo, y combatir todo tipo de fascismo y contrarrevolución con la lucha armada y

no solo en Cuba… Angola, Etiopía, Congo, Argelia, Siria, Panamá, República Dominicana, Isla de Granada, Guinea Bissau, Cabo Verde, Mozambique, Namibia, Sudáfrica (movilizaciones en las que participaron más de 500.000 combatientes; de África no se llevaron oro ni plata, si no los combatientes asesinados por la intromisión del imperio), a los que hay que sumar los brigadistas que combatieron en el El Salvador, Nicaragua… y años antes de la revolución, en la Brigadas Internacionales en defensa de la II República (1936-1939).

Cadáveres amados los que un día Ensueños fuisteis de la patria mía, ¡Arrojad, arrojad sobre mi frente Polvo de vuestros huesos carcomidos! ¡Tocad mi corazón con vuestras manos! ¡Gemid a mis oídos! ¡Cada uno ha de ser de mis gemidos Lágrimas de uno más de los tiranos! ¡Andad a mi redor; vagad en tanto Que mi ser vuestro espíritu recibe, Y dadme de las tumbas el espanto, Que es poco ya para llorar el llanto Cuando en infame esclavitud se vive!

Sí. A Fidel (como a Martí), le hubiera gustado que hoy se hablara de la guerra que el pueblo de Siria está librando contra el imperio y sus mercenarios; de esa otra que está haciendo que el pueblo palestino esté desapareciendo de a poquito por las garras criminales de los sionistas; de la manifestación de Altsasu y Bilbo donde han participado miles de personas contra el fascismo español y por la amnistía de los presos políticos` que todavía existen en sus mazmorras! Sí. A Fidel le hubiera gustado que nos preocupemos más de la destrucción del planeta, de la autodestrucción a la que nos están llevando los criminales del capital, los avaros psicópatas de los doblones; de la miseria a la que tienen sumida África los ladrones destructores de pueblos y culturas; de los problemas del avance del socialismo en Cuba, si pita o no pita, o qué es lo que pita de ella hacia el mundo; de la vigilancia constante de la revolución cubana contra las ansias imperiales de los yanquis y sus secuaces, y es por eso que siempre regenera revisar la historia, para seguir siendo gigantes de futuro y no tigres de papel en moneda convertible o dólar.

INVASIÓN YANQUI EN BAHIA COCHINOS El avión picó bajo, como si hubiera perdido el control y fuera a estrellarse. La mujer había salido corriendo por la carretera, arrastrando consigo a las dos niñas. Descendieron más, hasta casi rozarles las cabezas, y empezó otra vez el fuego. La niña mayor fue la primera en caer; pero la mujer siguió arrastrándola, a pesar de que las balas también la habían tocado. Hasta que sintió cómo se le zafaba de la mano; porque algo resbaloso se oponía a la presión y se la arrebataba. Siguió corriendo, con los dos brazos extendidos, como si llevara a las dos niñas con ella, hasta unos metros más en que cayó también. La niña menor quedó a su lado, intentando vanamente levantarla. Y profirió gritos de terror, encogiendo el cuerpecito y mirando al cielo, cuando el avión cruzó nuevamente sobre ella, como si quisiera meterle miedo. Entonces la niña empezó a ver cómo el cielo se llenaba de hombres suspendidos por telas hinchadas como globos, atados por hilos. Parecían muñecos que alguien le enviaba por haber perdido a su muñeca en la casa incendiada.

… Quiso despertar a la madre, para que viera el regalo del cielo. Pero la madre no le respondía y tenía un hueco enorme abierto en un costado por dónde salía mucha sangre. Cogió miedo y corrió hasta el cuerpo de la hermanita. Pero su hermanita tampoco quiso despertarse para ver los muñecos que estaban cayendo. Levantó la vista y otra vez el cielo limpio, sin los muñecos. Y de nuevo el

avión, y los disparos, atormentándola, haciéndola gritar con el terror brincándole en todo el cuerpo.

Aquella madrugada habían sentido en su casa los primeros disparos. El padre estaba ausente. Hacía guardia en la playa y, fue de los primeros sorprendidos al aparecer los invasores. Ella recordaba que la madre se había tirado de la cama y las había reunido, temblando. Por la mañana llegó un vecino y les dijo que no salieran, que se metieran debajo de la mesa y pusieran colchonetas encima. Y que mordieran un palo, o un trozo de madera, cada vez que sintieran los aviones. Así lo hicieron. Hasta que la metralla abrió el hueco en el techo y el humo las empezó a ahogar.

… Salieron corriendo, sin tiempo para coger la muñeca y desde afuera vieron las llamas, devorándolo todo. Fue entonces cuando empezaron a correr por la carretera y cuando las vieron desde el avión, disparándoles. Ya el sol estaba fuera y empezaba a calentar. La niña estuvo un rato moviendo el cuerpo de la hermana. Pensó que algo raro había pasado y volvió junto a la madre. Pero le dio miedo tanta sangre sobre el asfalto. Otro avión daba vueltas. Y otra vez el terror y la huida, ahora sola, por la carretera. Había andado un trecho propio de sus pasos cortos, cuando tres hombres se aparecieron y la interrogaron: ¿Qué haces por aquí? Busco a mí papá. ¿Dónde está tu padre? No lo sé. ¿Y cómo andas sola? Yo salí con mi mamá y mi hermanita. Y pasó un avión grande y nos disparó y yo creo que están muertas… (Los tres hombres se miraron y no dijeron nada de momento. La niña les miró las caras y aquellos trajes raros que ella nunca había visto antes).

¿Qué hacemos? -preguntó al fin uno. Yo no sé. Es un estorbo -volvió a hablar el que había hecho la pregunta. Me parece que deberíamos entregársela al Padre… ¿Me van a llevar con mi papá? -interrumpió la niña con la carita animada por primera vez en muchas horas. No. Es un cura. ¿Un cura? -se asombró la niña. Si. ¿No has visto nunca a un cura? No. Por aquí nunca ha estado ninguno. ¡Claro! Como iba a estarlo si los estáis echando de Cuba… Oye, ¿tu padre es comunista? ¿Qué es eso? ¿No lo sabes?… Si tu padre es fidelista. Si. Nosotros aquí todos somos de Fidel… ¿Y ustedes? (Los tres hombres la miraron seriamente, como si quisieran fulminarla. La niña pasó sus ojitos asustados por los tres rostros y enseguida comprendió)

Vamos a llevarla con el Padre, antes de que se ponga a dar gritos. Uno de ellos la cogió por una mano y la niña se encogió mirándolo de reojo mientras se llevaba la otra mano a la boca. Se desviaron de la carretera y la llevaron hasta el hospital improvisado. Había un sanitario, que se quejaba de que no tenía medicinas suficientes y de que había que irlas a buscar al barco; un médico, esperando por los primeros heridos; un cura, con su casulla y su rosario encima del traje de camuflaje; y cuatro hombres más, con armas largas, custodiando a dos prisioneros (uno muy viejo y otro muy joven), que permanecían tirados en un rincón.

… La niña llegó con ellos y primero se detuvo en seco, como si no creyera lo que veía. Luego se zafó de la mano y corrió hacia el prisionero joven, refugiándose en sus brazos: Papá, papá… Te

andaba buscando, te andaba buscando hace rato… El hombre se sorprendió y alarmó por la inesperada visita: ¿Por qué estás aquí…? ¿y tu mamá? La niña empezó a llorar y el hombre comprendió que algo malo pasaba… ¿Qué ha pasado? Quemaron la casa. Los aviones tiraron bombas y tiros. Salimos corriendo y mima cayó y también Aurorita… Yo seguí huyendo y me encontraron estos… (El prisionero apretó los dientes y las quijadas se marcaron tensamente en la piel, como si el espacio fuera insuficiente)

Vamos a rezar por ellas -dijo el cura mientras se persignaba. Con eso no las vas a resucitar -le respondió mirándolo con desprecio. No sea mal agradecido -dijo el sanitario. ¿Es que tengo que agradecerles que me las hayan matado?… Y los miró con odio y asco, con todo el odio y asco que pueden inspirar invasores asesinos. – No le hagan caso. La niña nos dijo que era comunista. (El cura volvió a persignarse y se le acercó, dispuesto a conquistar una nueva alma. La niña se apretó más al pecho del padre, como si viera acercarse al demonio)

Dios te perdonará sí te arrepientes. Todavía estás a tiempo… -empezó a decirle el cura. ¿Arrepentirme de qué? Del comunismo ateo y materialista. Yo soy fidelista. Es lo mismo. Yo no puedo arrepentirme de serlo. Te han confundido. Nosotros formamos parte del Ejército de Liberación. Vamos a devolverles la libertad. ¿Qué libertad? La que tenían antes… ¿Y quién le ha dicho a usted que yo antes tenía libertad? (…). – ¿Y el pueblo? ¿Qué cosa? Los cienagueros… Y los demás allá… ¿contaron con ellos? ¿Pero por qué rayos vamos a contar con ustedes? -vociferó el muchacho rubio ¿No le han dicho que traemos la libertad?

(Raúl González de Cascorro, escritor cubano)

NOTA

¿Quién dijo que todo está perdido?

Escarbando la tierra hasta encontrarte, e iluminar la sencillez de tu sabia por humilde cabellera; rasgada entre llanto ensalzo las mil y un millón de ideas, tuyas, posibles de revolución. Fundimos los cuerpos en una proclama emblemática… homenaje al que luchó dejándose caer con todo, por la liberación de todos e independencia de la madre patria (pueblo, entiéndase). Salió a flote entre sueños la vida que radica en su heroico ejemplo de nombre emblemático y rítmico: Movimiento 26 Julio, más allá de Fidel y Che… Cómo no recordar y asumir que sin ellos, sin el comandante de la revolución, sin Renato Guitart Rosell, tantos otros camaradas y discípulos en pie de lucha, la historia no sería la misma!

… Ser guerrillero es sustancia con sentido profundo, sal y tierra esperanzada que despereza, convoca e invita a seguir viviendo de pié, sin arrastrar dignidad ni rodilla. Es la gran asamblea de tocororos ¡todo un pueblo!, oleaje de luz que se remolina como espejo gigante de éste lado del mundo sobre calle internacional ¡Esa gran calle (con su gran plaza donde me ubico, por donde desfilaron) siguen desfilando los esperanzados de la libertad e independencia! Asalto al cuartel

Moncada, toma de La Habana, Santa Clara… marcha de las antorchas… a mis Hermanos Muertos el 27 de Noviembre… ¡ÉSTA ES MI LUCHA! ¡Sí, ésta es mi lucha!

… Una ola de luz ilumina las calles de La Habana. Elevado sobre un lienzo de historia implacable en el combate, el maestro, tocororo de la revolución; desfile de barbudos hacia la toma del poder. Se abrieron las compuertas, y la luz asomó, radiante de alegría y revolución. Se puede y debe luchar, rechazar al imperio con el rigor que merece. Levántate si estás dormido, si estás dormida levántate ¡compón razones para ello!, dijo la ola de luz gota a gota sobre el camino trillado. Trazos sobre una alfombra verde camino de Sierra Maestra, espíritu de fuego reivindicativo entrelazando pueblo y sus intereses; unión de obreros, campesinos y artistas. Isla bella exuberante dignificada a pulso, rabo de nube entre árboles de historia, entre pueblos por un amanecer decisivo ¡Sólo en nosotros está no traicionar lo que tantas vidas costó ganar, no todos los caminos consolidan lo conquistado, lo que nos acredita como raíz portavoz de otro mundo posible!

… Y Fidel volvió a derrotar al imperio en aquella criminal invasión, donde muuuuchas familias de guajiros fueron asesinadas, por los mercenarios, que llegaron a Bahia de Cochinos. Así se templo el acero. La revolución cubana fue sin duda ejemplo de lucha y liberación, al igual que lo fue la revolución bolchevique; sin ellas el mundo sería otra cosa, y muchos pueblos, hubieran sido aniquilados sin duda. Se que algunas personas en el mundo se preguntarán, y con razón… ¡mucho ha cambiado Cuba!, de aquellos análisis y décadas gloriosas que marcaron el rumbo para muchos pueblos del mundo. Otros dirán, ¡hoy Cuba marcha a trancas y barrancas! Y eso no se puede negar, frente al espejo ideológico de lo que fue… y la aplastante invasión actual de otras culturas, que se filtran como serpiente ¡Nada bueno de ellas se puede esperar! Hoy más que nunca se trata de configurar la brisa de los vientos a favor, apostar por ella como una bandera, como un mazo inquebrantable valiente, vibrante en armonía, irradiado, ¡poderoso! Contra el terror que siembra lo oscuro por humillante (ese imperio, reforzado por el mundo de la muerte) ensalzando los puños del imposible.

PD.

Como techo el cielo

<Termino mi defensa, pero no lo haré como hacen siempre los letrados, pidiendo la libertad del defendido; no puedo pedirla cuando mis compañeros están sufriendo ya en la Isla de Pinos ignominiosa prisión. Enviadme junto a ellos a compartir su suerte, es concebible que los hombres honrados estén muertos o presos en una República donde está de presidente un criminal y un ladrón… Queda todavía a la Audiencia un problema más grave: ahí están las causas iniciadas por los 70 asesinatos, es decir, la mayor masacre que hemos conocido; los culpables siguen libres con un arma en la mano que es amenaza perenne para la vida de los ciudadanos; si no cae sobre ellos todo el peso de la ley, por cobardía o porque se lo impidan y no renuncian en pleno todos los magistrados, me apiado de vuestras honras y compadezco la mancha sin precedentes que caerá sobre el Poder Judicial. En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no lo ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a 70 hermanos míos. Condenadme, no importa, la Historia me absolverá>

¡Honor y gloria al maestro guía de la revolución!

… Por los actos nacionales y eventos internacionales compartidos contra el imperialismo yanqui (y todo tipo de capitalismo interno). Por el guerrillero, del Movimiento 26 J, leyenda y reflexión en nuestra estrategia diaria de lucha revolucionaria. A tod@s los combatientes caídos en misión internacionalista. Por los que siguen luchando…¡Vamos patria (pueblo), a caminar, yo te acompaño!

 

Maité Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)

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