MAITÉ CAMPILLO. Bolivia ¡Apunten!… ¡¡¡Fuego!!!

Supongamos incluso que el correo de mañana traiga una penosa noticia: el estallido de la insurrección fue reprimido una vez más. Exclamaremos entonces, una vez más: ¡Viva la insurrección! (Lenin)

 

¡Qué peligro!… ¡Un socialista! ¡A fusilarlo! (Óscar Alfaro- poeta boliviano)

 

Existen textos cuya universalidad excede el marco del tiempo y época en que se escriben y viven. Son el caso a forma de ejemplo por vinculo cultural el golpe de estado en Uruguay-junio de 1973,  Argentina-1976, el de Pinochet en Chile-septiembre de 1973, el de República Dominicana-1930 con Trujillo… Todas las lecturas sobre los países citados nos recuerdan el golpe del General Franco, el dictador en cruzada con la Europa nazi. En todas ellas prima el conflicto específicamente sangriento, aterrador, suicida más allá de sus evidentes localismos. Textos de uno y otro lado que ubican a los pueblos “desnudos” (incluyo entre ellos los del Estado español durante la II República), ninguno reunía en su haber como clase los inmersos recursos económicos, técnicos ni armamentísticos de que disponían las oligarquías e imperialismos. Por otra parte los motivos por los que los golpes de estado (contrarrestando la puesta en escena del sufragio universal para la libertad como vía pacífica) fueran prohibidos por las potencias que hoy caracterizan las “democracias”, véase Colombia, Brasil, Honduras, Paraguay, Guatemala… dando al traste con el verdadero sentido democrático, distancia de unos y otros países y condiciones objetivas propias primando el fascismo como forma de Estado capitalista en el mundo: “Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? (Bertold Brecht)”. Reivindicaciones y poderes populares que sigue sumiendo a los pueblos sobre una misma alternativa bajo un mismo terror. De ahí que nuestros héroes históricos en vanguardia de lucha, no sean un simple pretexto, o visión reformista, para analizar los hechos que están acaeciendo en los diferentes países de América Latina sino portavoces de la resistencia sobre una experiencia y dramaturgia total, única, sangrienta a no poder más, de literatura de muerte por la libertad hasta las últimas consecuencias.

Hoy más que nunca convertida en literatura de liberación, motor de lucha y decisión sobre el previo trabajo que caracterizó su ejemplo en principio de vanguardia, composición y búsqueda de una nueva forma de vida posible, textualidad en educación de historia y culturas propias producida por la propia transgresión del tiempo y espacio, abanico que abarca los últimos acontecimientos de Catalunya y Chile de hoy, valiosos ejemplos de dignidad y lucha antifascista e imperialista, enriquecen la visión del actual golpe de estado en Bolivia y las refriegas a muerte en Ecuador, la lucha del pueblo sirio, venezolano, haitiano, cubano frente el abrazo oficialista a la corona asesina franquista, a Pedrito en México ¿en nombre de los intelectuales exiliados, represaliados, o en nombre de sus ejecutores del franquismo de la corona?). Acontecimientos que van unidos a nuestro intento generacional de recuperar nuestra memoria histórica despojada de retórica y falsedad… “Siempre vieron al pueblo con el ojo de afinar la puntería y entre el pueblo y el ojo la mira de la pistola o la del fusil (Un día ellos también fueron pueblo pero con la excusa del hambre y del desempleo aceptaron un arma un garrote y un sueldo mensual para defender a los hambreadores y a los desempleadores)”. Reflexionar sobre nuestro pasado, más cercano que nunca con la inhumación del dictador, y rendir en homenaje a la resistencia nuestro intento de recuperación de la identidad, de una vida vital y comunicación directa, sólida y enraizada en el análisis reflexivo sobre las claves de unas sociedades tan apasionantes y contradictorias como las mentadas. Me uno a la resistencia y visión crítica, sobre ciertos “tics” que aún campean por la ideología de gran parte de las “clases medias” hoy llamad@s políticos profesionales de izquierda entre un curioso folkclorismo y oportunismo, que en el caso del Estado español, les ubica en el europeismo que hace seguir recordándonos la línea divisoria de los Pirineos… “Siempre vieron al pueblo aguantando, sudando, vociferando, levantando carteles, levantando los puños… (Chuchos hijos de puta el día les va a llegar! El pueblo es un montón de débiles y pendejos -se decían mientras pensaban- qué bien hicimos al pasarnos del lado de los vivos y de los fuertes). El hecho es que los policías y los guardias siempre vieron al pueblo de allá para acá y las balas sólo caminaban de allá para acá”.

 

(Bolivia tras el asesinato de Che vuelve a ser noticia internacional sonora). Caminaba mi vecina amiga Talía entre calles incomprensiblemente desiertas para ella, me cuenta, marcadas días atrás por el bullicio de personas hasta avanzada la madrugada. El aire cómplice probablemente se encuentre repartido entre los más pobres, pensó, el silencio se había arraigado. Un ruido desgarrador lo rompe e impone estridente. Se agita la tierra y el viento vuela hacia sus posiciones. Se impone a lo lejos una imagen como de tumulto voluminoso difícil de descifrar en contenido, como una tormenta tétrica, impenetrable. Avanza sus rayos la abultada silueta sobre la punta más alta de la loma monstrualizando perfil de imagen una mancha grotesca cada vez más cerca. Sus rayos ciegan, Talía, se encuentra en la parte baja de la larga loma cuenta ensimismada los hechos` veo un gran monstruo desprendiendo monstruosos monstruítos en el desfile. Siento el escalofrío del temblor enviado por la tierra y el grito avanza como salido del Gernika de Pablo Picasso. Fijo mis ojos, cabalgan erizando armas. Ensancha calle abarcando en desfile de guerra y desafío. Pienso ante tamaña estampa de la ofensiva que amenaza por todas las esquinas: “solos no somos nada”, ni palos tenemos. Desmontan su cabalgadura de muerte estridente, son más que una amenaza, son la muerte misma. “Como Dios colonizando” avanzan sobre un Papamóvil rodeados de tanques, observo también una carroza con la cruz gamada de gran calibre, veinte obispos biblia en mano engalanados resaltando el blanco ribeteado en oro entre veinte generales con veinte cruces en sable alzado. Sigo mirándoles fríamente y, me digo, son solo barrera… ¿o espacio?. Inquieta, me doy ánimos, pa`lante compañera que la fiebre no te encoja. Conté a otros veinte más de imagen adinerada pistola en mano pueda que empresarios entre veinte devotas del Señor del Gran Poder (Tío Sam en máscara de Trump, nueva Presidenta para Bolivia ¿habemus papam o mamma?) bajo palio precedido de veinte compañías de soldados al paso de la oca sobre una plataforma exclusiva ensalzan la que llaman Presidenta armados hasta los dientes. Tras una bocanada heladora pienso, algo huele mal, me difumino hacia la casita de cartón que hay cerca caminando como hormiguita escabullo silueta, entro en ella, un gato me observa silencioso, no dice ni miau, yo tampoco. Avivo boca, puños y oído, observo el gato expectante con las uñas listas para atacar, el sabía. De súbito se oye un estruendo a forma de balacera ¿fuegos artificiales?, y el gato sale decidido en estampida.

Alcanzo a ver que la ruidera atronadora proviene de los cerros que rodean la calle del desfile. El monstruo pretende restablecer un nuevo “orden constitucional”, o sea, un golpe de estado. Aprieto mis ojos ante el horror que ya empieza a desencadenarse, las casitas de cartón tiemblan junto con la tierra, en arrebato de valentía decidí salir por la puerta de atrás que es por donde había salido el gato y corrí, corrí como liebre a la madriguera entre una lluvia de proyectiles exasperados… “Y el pueblo caía desangrándose semana tras semana año tras año sólo que los bomberos lavaban la sangre de las calles (los Coroneles los acababan de convencer: Eso es muchachos -les decían- duro y a la cabeza con los civiles, fuego con el populacho, ustedes también son pilares uniformados de la Nación, sacerdotes de primera fila en el culto a la bandera, el escudo, el himno, los próceres, la democracia representativa, el partido oficial y el mundo libre)”. Somos viento, dije para reafirmarme, tu mirada puede ir más alta, nuestro grito anuncia sabia nueva agarrotando los nervios del bicho hasta mutilarlo ¡¡No vamos hacerlos pasar!! No son fantasmas de ficción son psicópatas. No es descarga transitoria es sable atrincherado: Damocles trancando vías, carreteras. Mutila su furia ¡grita! no permitas que te diezmen su seno es colchón de muerte ¡lucha! no le riegues. Aunque trunquen la victoria nunca lograrán arrancar lo vivido en ella. Rueda los sueños camarada luchar es vivir no alimentes la ceguera, humedece los sentidos al latido de los ritmos y no del sable que abarcan sobre el futuro ¡Canta compañero! Infinitos cantos en profundo sentimiento se atrincheran. Libera oídos de la ponzoña y labios del silencio descargando primaveras ¡Agita vísceras por el canto colectivo, sube tono hacia las estrellas que copulan entre nubes forjando amor en revolución por un mañana que haga vibrar y no clavar rodilla! En la danza del viento surgen las alas por el quiero y puedo seguir para volver a nacer ajeno a la mordaza. Une batallas de todos los tiempos, suma experiencias, somos viento en alas de mariposa, flores de la tierra, cierra la muralla!

(Por entre los cerros a forma de Guillén aparece una muralla humana). Son miles los admiradores del poeta que materializan sus versos entre refriegas, toma, zumba, dale, corrí hacia las posiciones de uno de los cerros. En primera línea se encontraba el gato de la casita de cartón, esta vez sí sonrió, me dijo miau, le guiñé el ojo; el misterio del gato es hermoso y decidido. Cuando de súbito y, ante el asombro de todos, el salto incontenible de un Puma corría a pata suelta sin volver cabeza más y más jadeante deja atrás al pueblo atrincherado frente a la otra trinchera estupefacto… “Siempre vieron al pueblo crispado en el cuarto de las torturas colgado, apaleado, fracturado, tumefacto, asfixiado, violado, pinchado con agujas en los oídos y los ojos, electrificado, ahogado en orines y mierda, escupido, arrastrado, echando espumitas de humo sus últimos restos en el infierno de la cal viva”. El “socialismo”, siglo XXI, ya tu sabes Maité, es más para ir tirando que para liarse a tiros con oligarquías y sus legiones de cachorros que tienen para cada ocasión, y, ésta, es su gran ocasión: crear caos y destruir todo lo que se ha forjado; demoler para fortalecer la alfombra roja de caciques bajo palio o iglesia en porte de crucifijo, alfombra roja bañada en sangre, presta a fariseos y demócratas de países del primer mundo en el manejo del sable contra culturas. Y es que el yanqui hace a imagen y semejanza el escenario del crimen. Tiempo que cambió el modo de operar por toda América Latina anulando elecciones cuando no gana la oligarquía. Destituyendo presidentes generan revueltas, para crear el caos económico como en Venezuela, e intervenga el “orden” de los ejércitos asesinos encarcelando líderes naturales del pueblo, eliminando a los mejores revolucionarios… “Siempre vieron al pueblo como un montón de espaldas que corrían para allá como un campo para dejar caer con odio los garrotes (‘Los policías y los guardias’ Roque Dalton` poemas clandestinos)”.

No hay otra, o ellos, o nosotros. Desde el golpe de Estado a la II República de éste lado del mundo, décadas después en Chile con Salvador Allende (no escarmentamos), hemos abandonado las enseñanzas de revoluciones como la de Asturies en 1934, ese era el camino. Lo fue la Unión Soviética con la revolución de Octubre, Cuba, Vietnam, China, Albania, Corea… En cuanto a Bolivia nadie puede negar las reformas sociales conquistadas que el equipo de Evo Morales ha llevado en cuanto a alfabetización, enseñanza, salud, nacionalización de algunas infraestructuras nacionales básicas, la relación internacional con Cuba, China, Rusia… Pero el yanqui es el amo no de los avances sino de la destrucción humana. Y, mandó parar, quiere lo que no es suyo, las minas de litio, de plata, hierro y gas natural. No es menos cierto que el Presidente Morales lleva casi catorce años en el gobierno con pocos o nulos cambios de esos que limitan el campo capitalista. Los últimos años han dejado campar a sus anchas a hordas fascistas bien definidas como empresarios corruptos, racistas, refugiados casi todos en la región más rica de Bolivia. Hablamos de cambios fundamentales dentro de la estructura de un ejército y una policía fascista por naturaleza. Hablamos de Bolivia. De ejércitos profesionales asesinos que les suda                    cualquier constitución que emane del pueblo, es su estilo “democrático” de ver las cosas. Hablamos de instituciones imprescindibles para dar un golpe de Estado ya que suelen venderse al mejor postor: CIA y burguesía nacional… “Llora nomás botija son macanas que los hombres no lloran aquí lloramos todos: Gritamos, berreamos, moqueamos, chillamos, maldecimos porque es mejor llorar que traicionar porque es mejor llorar que traicionarse (Mario Benedetti).

 

PD.

(HUBO SIGLOS AJENOS AL PRESENTE)

Mejores, preñados de revolucionarios, de combatientes hasta el último momento…

Los ha habido de patria o muerte y se convirtieron en ejemplo universal, referentes históricos que no mueren. Chile sigue en lucha como hizo Salvador Allende (como el pueblo boliviano, no llora, porque la hora no es de lagrima y pañuelo sino de machete en mano), no se aminoró ante las amenazas de los militares ni ante el bombardeo del palacio de la Moneda ni ante los milicos que subieron a su despacho para asesinarlo (vaya mi recuerdo más preciado).

 

En su defensa, Evo ganó con bastante ventaja las últimas elecciones, y sobre todo, tenía un gran pueblo detrás, un pueblo bueno, generoso y valiente como lo está demostrando, pero desarmado.

 

 

Maité Campillo (actriz y directora d` Teatro Indoamericano Hatuey)

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