Lo que le dijo Cecilia a su hermano tras asistir a la Asamblea de Delegados del Metal…

El pasado martes 19 asistí a la concentración que tuvo lugar en el edificio de sindicatos a petición de mi hermano. Por motivos laborales se encontraba fuera de la provincia de Cádiz, pero quería estar informado de qué acontecía en esta concentración. Esto fue lo que le transmití:

Manolo, no quiero volver a venir a ninguna otra reunión de éstas, ha sido penoso y vergonzoso lo que he visto ahí dentro. He visto a representantes de la mesa de negociación orgullosos por lo que han conseguido, en lugar de eso me hubiese gustado haber visto humildad, escuchar algo como esto; señores sabemos que es muy poco lo conseguido, pero no dudéis de que seguiremos luchando por ustedes y por vuestros derechos. Sólo faltó que dijeran la frase de «La industria del metal en Cádiz VA BIEN».
Hubo un comentario de unos de estos representantes de la mesa negociadora recomendando a los allí asistentes que se leyeran el libro del Arte de la Guerra. El objetivo del Maestro Sun cuando escribió este libro no fue otro que dar consejos de cómo se debía actuar para ganar una guerra. Manolo, estos señores no ganan una batalla desde hace años, ¿cómo van a pretender ganar una guerra?.

Pero lo que más pena me ha dado es cuando he visto a Eduardo decir que el convenio en la mayoría de las empresas no se cumple. En ese momento hubo un conflicto entre 4 o 5 personas porque una de ellas, que pertenecía a la mesa negociadora se burló de ese comentario. Tuve que volver a escuchar otra vez que lo habían hecho muy bien y que el sueldo iba al alza, ignorando con esto lo que había comentado Eduardo. Habló de que para el año 2020 cobrarían una cuantía estimable a una paga extra más, o sea, unos 1500 euros brutos más. Desde luego contable no debe de ser este señor cuando llega a la conclusión de que con esa cifra el sueldo va al alza
( no olvidemos el IPC).
Bueno, Manolo, me he desviado un poco del momento al que me refería cuando te he dicho que sentí pena. Cuando Eduardo dijo que en la mayoría de las empresas no se cumplía el convenio, hubo otro señor de la mesa negociadora, uno con polo blanco, que con mucha arrogancia preguntó a los allí presentes: «¿en alguna de las empresas en las que estáis no se cumple el convenio?». Manolo, reinó el silencio…
Este señor vuelve a hacer la misma pregunta obteniéndose el mismo resultado. Dios mío, yo estaba que el corazón me latía a una velocidad tremenda, pensaba: ‘madre mía, ¿cómo se puede ser tan cobarde?, ¿cómo pueden dejar a este compañero con el culo al aire?, ¿por qué no luchan por sus derechos?, ¿cómo actuarán papá y mamá si yo hablo y alguien me ofende?» Por otro lado, me daba tanta vergüenza atraer la atención de tanta gente, sobre todo hombres… Muchas cosas se me pasaron en ese momento por la cabeza Manolo:
«¿hablo yo? , ¿les tendré que recordar yo misma de cómo echaron a mi hermano de la empresa en la que trabajaba por luchar para que el convenio se cumpliera ya que los delegados sindicales no hacían nada? ¿tendré que recordar que mi hermano fue a juicio y que compañeros suyos fueron testigos a favor de la empresa, los mismos compañeros por los que mi hermano luchaba? ¿de verdad hace falta recordarles que mi hermano se ha tenido que ir a trabajar fuera de Cádiz porque aquí no le dan trabajo por intentar que se cumpla el convenio?»

En ese momento sentí mucho coraje hacia todos los allí presentes por cobardes. Pero ese pensamiento duró segundos, enseguida pasé de tenerles
un coraje tremendo a tenerles muchísima pena Manolo. Estos hombres tienen miedo, saben que sus puestos de trabajo peligran si hablan. Prefieren estar del lado de la mentira y la traición pero en equipo vencedor. Eso es lo que garantiza el sustento de ellos
y sus familias. Y en este mismo momento mi indignación fue hacia esa persona que había realizado esa pregunta trampa. ¿Cómo pudo preguntar públicamente si las empresas para las que trabajan cumplen el convenio?

Este señor sabía que estos hombres tenían sus labios sellados, estos hombres no iban a dar un paso hacia delante, con tal de no perder sus puestos de trabajo están dispuestos a dar los pasos que hagan falta hacia atrás.

Manolo, tu esfuerzo y tu lucha no han servido de nada, solo para cavar tu tumba laboral. Te ves fuera de tu casa, lejos de tu familia, de tu mujer y de tus hijos y para qué. Aquí nadie quiere mejorar, la dignidad se ha perdido como se han ido perdiendo nuestros derechos incluso desde antes de la reforma laboral. Manolo estás del lado de la verdad, de la honestidad, de la dignidad, pocos te apoyan pero estos pocos valen más que todos los demás juntos.

Esta fue la conversación que tuve telefónicamente con mi hermano.

Y ahora desde aquí le quiero decir:
Ya sabes que soy de la idea de que más vale pájaro en mano que ciento volando. Pero también yo soy una cobarde, soy una persona conformista, de estas personas con las que jamás se podría contar para luchar por una mejora. Quizás por eso siento tanta comprensión por los hombres presentes en esa reunión. Pero también te quiero decir que sus familias jamás sentirán tanta admiración, respeto y orgullo por ninguno de ellos como los que tu familia siente hacia ti y cómo no, hacia esas pocas personas que te han estado apoyando a lo largo del calvario que llevas vivido desde que decidiste luchar porque se cumpliera el convenio.

Y después de llevar dos noches con desvelos culpándome por la cobardía que no me permitió hablar en el momento justo, mis últimas palabras van para responder a la persona que portaba un polo blanco e hizo esa pregunta traicionera en esta convocatoria. NO NO NO. ¿En las empresas del sector se cumple el convenio? NO NO NO. Al menos en la mayoría. Y lo peor es que USTED LO SABE

Cecilia Balber

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