«Las mujeres revolucionarias no son exógenos a la revolución sino parte natural de la misma»

 

(Entrevista del compañero Andoni Baserrigorri a la comañera Carmen Parejo)

 

Se acerca el 8 de marzo, día de la mujer trabajadora. Es necesario recalcar lo de “mujer trabajadora” y es que quienes nos reclamamos comunistas estamos observando cómo últimamente muchos “feminismos” tienen un talante burgués o sencillamente reaccionario, así hemos contemplado a personas como Ana Rosa Quintana y otras mujeres de la derecha reclamarse como feministas. Del feminismo post-moderno decir que merece un capítulo aparte.

Pero es mejor que Carmen Parejo nos hable de estas cuestiones. Carmen, muy activa en redes sociales (reconozco que sigo su labor en las redes debido a su calidad y claridad) es militante de los medios contrainformativos. La Comuna es la web en la que se dio a conocer, pagina que recomiendo encarecidamente y últimamente la hemos visto colaborar con Hispan TV

Además de todo esto es comunista y feminista y por lo tanto enemiga declarada y sin matices del postmodernismo

Mejor pasemos a la conversación….

 Carmen, lo primero agradecer que dediques un ratito de tu tiempo a esta entrevista que te propuse por medio de una red social. Dime, eres comunista…hagamos un poco de historia. Por si alguien lo ignora, ¿De dónde viene el 8 de marzo y como eran las luchas feministas de aquellos años?

Hay un asunto inicial que aclarar. Hoy en día a toda lucha contra la opresión del sexo femenino se le denomina feminismo. Algo similar a lo que ocurre con el término anticapitalista. Anticapitalista se puede ser defendiendo propuestas muy distintas: se puede ser comunista, anarquista; e incluso fascista o defensor de la vuelta al feudalismo. Y en todos los casos se puede aplicar la etiqueta anticapitalista. Con la Cuestión de la Mujer, que es como se le ha denominado históricamente en la tradición marxista a la lucha contra la opresión femenina, ocurre algo muy llamativo que es que finalmente se ha asumido la parte por el todo y una de las corrientes ideológicas, el feminismo, ha pasado a ser utilizada como representante de toda la lucha. Con ello parece que solo hay una forma de luchar contra la opresión de la mujer, así como si pensásemos que solo el comunismo representa el anticapitalismo. Algo que sabemos que es falso. Y este problema de carácter semántico no sería importante si no fuera porque tiene consecuencias como por ejemplo la invisibilización de otras formas históricas de lucha como las aportadas por el movimiento obrero y el movimiento comunista. Unas formas de lucha que en efecto discrepan en teoría y praxis de las aportadas por el movimiento feminista. El uso de la palabra baúl anula las diferencias y por tanto nos impide una visión completa sobre el problema a erradicar que es la opresión histórica de las mujeres.

El 8 de Marzo nace ligado a la lucha del movimiento obrero y en concreto a la Internacional de Mujeres Socialistas, cuya promotora era Clara Zetkin, destacada militante comunista alemana. El movimiento feminista, que ya existía en esta época, llevaba un desarrollo paralelo y en ocasiones enfrentado con las socialistas (tras la III Internacional llamadas comunistas). De hecho, es vital señalar el enfrentamiento entre las socialistas y las feministas como un elemento decisivo para la creación de la Internacional de Mujeres Socialistas y en consecuencia para la necesidad de crear un día de reivindicación concreta de la causa de las mujeres trabajadoras.

El feminismo burgués surge de la lucha por derechos legítimos en las revoluciones liberales pero con el desarrollo reaccionario del capitalismo, tal y como señala la propia Zetkin, lleva, en defensa de los intereses de su clase, a caer en el reformismo que aspira a conseguir una serie de derechos iguales al hombre pero en el marco de la propia sociedad de explotación capitalista preexistente. Es decir, anulando la capacidad transformadora y por tanto revolucionaria de su causa. Siendo además un elemento de contaminación de ideología burguesa para las mujeres trabajadoras. Cuando hablamos de contaminación básicamente nos referimos a caer en posturas reformistas en lugar de enfrentar la vía revolucionaria. Simplemente dos formas de entender el problema y de entender cómo se debe solucionar.

La situación de opresión histórica de las mujeres, jamás negada y muy estudiada por el marxismo, hace que ante este debate las mujeres socialistas necesiten una organización que permita la lucha contra la opresión dentro del marco de la lucha superior que es la lucha contra la explotación capitalista.

Decir que aunque nunca se defendió la segregación sexual de los espacios políticos, si se ve la necesidad, dentro de la estrategia revolucionaria de abrir un frente concreto para la lucha de la mujer trabajadora, participado fundamentalmente por las mujeres comunistas. Rosa Luxemburgo con mucho acierto compara esta estrategia con la necesidad de hacer frentes juveniles. El análisis concreto sobre la realidad concreta obliga a la participación concreta de determinados espacios concretos.

Y es en ese contexto, muy similar al actual, donde la militancia marxista ve la necesidad de proponer un día concreto para reivindicar esta lucha.

Mucho se ha especulado sobre porqué se decide el 8 de Marzo. Actualmente está prácticamente demostrado que no se debe al recuerdo de unas trabajadoras textiles asesinadas en EEUU sino al inicio de la Revolución de Febrero (marzo para el calendario gregoriano) en Rusia. El debate y la tergiversación sobre la decisión de tomar esa fecha para la conmemoración reivindicativa también supone un refuerzo para la manipulación histórica, política e ideológica que hoy por hoy envuelve al 8 de marzo.

 Como comunistas que somos creo que sería interesante señalar que tanto Octubre como la recién creada Unión Soviética le dieron un sentido tangible y real al feminismo de aquellos años, ¿Nos podrías facilitar datos que aseveren esta afirmación?

“El grado de emancipación de la mujer es la medida natural de la emancipación general” esta frase retomada por Karl Marx y Friedrich Engels pero que nace del socialismo utópico refleja una gran verdad. En todos y cada uno de los procesos de avance social se ha producido un avance en la posición que las mujeres ocupan en esa sociedad.

No hace falta siquiera irse a revoluciones socialistas. Por ejemplo, el avance de la mujer durante la República Española es un síntoma claro de un avance social que estaba en marcha. Así como en otros procesos que podemos definir como objetivamente progresistas, determinadas luchas anticoloniales o incluso la propia revolución francesa donde nace, ahí sí como corriente revolucionaria el propio feminismo. Es decir, las mujeres no viven aisladas de la sociedad, viven en la sociedad y su posición social está completamente determinada por esta.

La revolución soviética suponía por primera vez en la historia la posibilidad de crear un mundo nuevo, lo que implicaba un hombre y una mujer nuevos. No era una tarea sencilla, sin referentes y partiendo de cero se empezaron a activar políticas que debían transformar por completo como había sido la realidad social hasta entonces. Cambiar las condiciones materiales pero también espirituales de la sociedad misma.

En este nuevo mundo se trabajó de forma constante por dar la vuelta a todas las formas de explotación y por tanto por erradicar todas las formas de opresión que se desarrollan por esa necesidad de explotación. Para entender la vinculación y el origen de la opresión femenina en el marco de sociedades de explotación es conveniente leer la obra de “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado” de F. Engels.

Destacables son los avances de la revolución soviética. Tanto que en gran medida fueron copiados, al igual que copiaron en todo el extenso sistema de protección social, los sistemas del bienestar europeo.

En relación a la protección a la maternidad apenas unos meses después del triunfo revolucionario se concedía la primera baja por maternidad de la historia; se reforzó a través de un sistema de protección social (guarderías, lavanderías, comedores etc) la liberación de la carga doméstica, un elemento fundamental que favoreció el acceso al trabajo productivo, a los estudios superiores y a la participación profesional y política de las mujeres soviéticas. Una sociedad que en cada aspecto de su vida era compartida por hombres y mujeres en igualdad de condiciones.

Para garantizar estos logros materiales era fundamental atacar también a la construcción ideológica en la que habían sido criados los hombres y mujeres soviéticos. En ese sentido destaca la que además se convertiría en la primera mujer embajadora en la historia, Alexandra Kollontai, que trabajó incansablemente por fomentar una sexualidad y unas relaciones interpersonales entre sujetos y camaradas ajenas a la mercantilización que de la sexualidad femenina hace el capitalismo. Así fue constante, como lo es hoy en Cuba, la lucha contra la prostitución. Las mujeres ya no pueden ser compradas ni como esposas ni como amantes porque los camaradas deben entenderse como iguales.

Campañas para la alfabetización, implantación de una sanidad universal, acceso de las mujeres al mundo académico y profesional, además de por supuesto la consecución de los derechos en el plano formal legislativo.

Esto tiene consecuencias incluso hoy… Determinadas profesiones técnicas como la ingeniería o la informática prácticamente masculinas en occidente siguen siendo participadas por una mayoría de mujeres en los países de la antigua URSS. Demostrando que en efecto, a eso del género (entendido como rol social adquirido) se le puede dar la vuelta a través de la transformación social y solo a través de la transformación social.

¿Se puede entonces afirmar que existe un feminismo netamente socialista, revolucionario?

Existe el marxismo leninismo, que es la apuesta de los y las comunistas. En las décadas de los 60/70 si surge una corriente denominada Feminismo Socialista que será rebatida en su carácter reformista y de incomprensión del marxismo por la militante comunista india, Anuradha Ghandy, en su libro “Crítica al Feminismo de Occidente”. Una obra fundamental que recomiendo para comprender tanto la historia del feminismo como ideología política, como para comprender la posición del marxismo leninismo al respecto de la cuestión de la mujer.

La lucha parcial solo incide en el reformismo y la opresión de la mujer es un problema de carácter estructural e histórico, y por tanto solo se puede avanzar en un contexto de avance generalizado y de ruptura total con el estado actual de las cosas.

Entre las falacias se afirma que ninguna de las revoluciones existentes ha conseguido erradicar del todo esta lacra. Y en efecto es así. La revolución es un proceso, el socialismo es un proceso, un caminar. Es infantil creer que lo que estamos proponiendo es un espectáculo de magia que cambiará todas las estructuras de un día para otro.

Decía Marx que no es la conciencia del hombre quien determina su ser sino su ser social quien determina su conciencia. Por tanto desde el marxismo jamás se ha negado que el machismo incida en sus militantes y que sea necesario por tanto atajar este problema; sin embargo la forma de atajarlo nunca será en base a otra contaminación burguesa como es caer en el separatismo sexual y la guerra de sexos. Ya que se ha demostrado un método inútil y en determinados contextos incluso contraproducente.

La apuesta revolucionaria de los comunistas es la transformación radical del estado actual de las cosas para poder construir un hombre nuevo y una mujer nueva, y como decía Rosa Luxemburgo para que podamos ser “socialmente iguales y humanamente diferentes”. Para eso hombres y mujeres, toda la clase trabajadora, debe caminar junta.

Las modas y postmodernismo que empiezan a aparecer en los años 60, ¿Hacen avanzar o retroceder al feminismo?

El fin de la historia, de la sociedad o de la verdad impuesto por estas corrientes de pensamiento, surgidas de forma deliberada en las academias occidentales de la guerra fría, han dañado a todas las ideologías, también al feminismo.

Quiero dejar claro que el feminismo en su intención no es enemigo del marxismo. Entendemos de una forma muy diferente la lucha pero asumimos que ambas corrientes desean mejorar de forma efectiva la situación de las mujeres.

Lo que ha ocurrido es que de la idea inicial de una lucha solo de mujeres se ha pasado a una idea individualista de las relaciones sociales. Teniendo en cuenta los estudios especializados del feminismo en las relaciones hombre-mujer, estas corrientes han sido un auténtico caballo de Troya para el movimiento feminista.

Y al igual que digo que en su intención social el feminismo no es un enemigo si puedo afirmar que el posmodernismo es un claro enemigo para la lucha tanto en intenciones como en desarrollo.

Volviendo a las experiencias socialistas no quería dejar pasar ocasión de mencionar a grandes feministas como las brujas de la noche, Liudmila Pavlichenco, Vilma Espin y tantas mujeres que con tanto entusiasmo y entrega aportaron tanto a la lucha por el socialismo

Para empezar decir, al hilo de lo que estábamos comentando, que ninguna de ellas se declara feminista. La Federación de Mujeres Cubana es una “revolución dentro de la revolución” tal y como la definía Fidel, pero jamás ha tenido la consideración de organización feminista. Algo que recientemente explicaba muy bien la propia hija de Vilma Espín y actual directora del CENESEX cubano, Mariela Castro, en una entrevista: «La Federación de Mujeres Cubanas se constituyó como organización de masas de las mujeres, con todos sus matices y particularidades. Por ejemplo, no se definieron como feministas por el hecho de no identificarse plenamente con ninguna de las posiciones del movimiento internacional. Desde sus inicios, el objetivo principal de esta fuerza fue el de facilitar la participación organizada de las mujeres en el proceso de transformación social.»

De hecho el incipiente movimiento feminista en Cuba es bastante crítico con la Federación de mujeres cubanas precisamente por su carácter no separatista.

Cuba no está al margen de la influencia de lo que es el Feminismo de Occidente que criticaba Anuradha Ghandy. Y esto me parece muy importante destacarlo, estas corrientes tienen su fuerza en el área de influencia de europa occidental y el continente americano en su conjunto. No más allá. Y es por esto que a veces nos resulta difícil entablar un diálogo sobre esta cuestión al margen de esa área de influencia.

Compañeras en Rusia, por ejemplo, siguen viendo todo este debate de una forma muy diferente a como se ve aquí. Comprometidas con la defensa de los derechos de las mujeres, obviamente, ven una situación en retroceso. Y claramente haciendo una comparativa con las posiciones de la Unión Soviética estamos en retroceso por la imposición de una ideología liberal para enfrentar esta cuestión.

Las Brujas de la Noche, por ejemplo, son referentes de la Gran Guerra Patria o la lucha contra el nazismo, no referentes del feminismo. De igual modo, Liudmila Pavlichenco.

Las mujeres revolucionarias tanto en la Cuba que resiste como en la antigua Unión Soviética no son elementos exógenos a la revolución sino parte natural de la misma. Y son reivindicadas como tal. Y creo que es bastante importante comprender esto.

¿Cómo caracterizarías al feminismo burgués o postmoderno?

No tiene exactamente un desarrollo político/ideológico sino más bien supone un factor invasivo de carácter psico-social que en sus consecuencias repercute en la praxis política. Por ello a veces es muy difícil combatir en lo concreto o definir exactamente porqué acusamos de posmodernas a determinadas praxis políticas.

Insisto en la idea del fin de la historia y del fin de la sociedad. Ese punto base desarrolla un individuo, y ¿cómo es ese individuo?

En definitiva creo que se basa en dos reivindicaciones fundamentales: el egoísmo y la marginalidad.

Reivindicación del Egoísmo:

El feminismo posmoderno condena al amor porque crea lazos de simpatía que desde el individualismo se entienden como lazos de dependencia.

El ser humano es un ser gregario, la soledad de hecho no es algo que reivindiquen ni siquiera estas corrientes y es por esto que apuestan por formas relacionales como el poliamor. Que al asumir el interés egoísta de las relaciones personales como elemento troncal, establece un mercado sentimental donde de forma jerárquica (es imposible que no lo sea, unos ligan más que otros) un grupo de personas se ponen a competir a través de ofrecer un mayor o menor aporte a otro individuo. Así » como nadie te lo va a dar todo » mejor abrir cuanto más el accionariado de tu tiempo e implicación. La anulación de los lazos de simpatía lleva a entender las relaciones humanas como un mecanismo más de mercado.

Esto impide el desarrollo emocional, quita valor al compromiso y a la implicación, y en consecuencia nos hace más inútiles para la lucha porque nos deja más destruidos y solos.

Reivindicación de la marginalidad:

Se produce una excesiva patologización de la vida, lo que lleva al aumento de falsos diagnósticos sobre «enfermedades mentales», e incluso a reivindicar enfermedades que uno ni siquiera tiene; y en otros casos a fomentar enfermedades mentales reales, sobre todo a través de la carencia del factor emocional y la sobre carga de la etiqueta «enfermo». Si estar enfermo es quien te posiciona en el mundo, la sanación es una forma de degradación. Esto lleva en muchos casos incluso a la anti ciencia y anti medicina.

Reivincar la enfermedad lleva a una correlación donde se reivindica la pobreza, donde se reivindican elementos culturales de marginación social como la etnia (no en un sentido de denunciar una agresión sino de caricaturizar y segregar a los grupos sociales), y elevarlo a altares místicos que buscan preservar lo «genuino» de una situación de opresión y de degradación material y psicológica. Normalizar el abuso y reivindicarte con él. De aquí a que estén a favor de la regularización del proxenetismo, ya que la prostituta en su idea caricaturizada representa el colmo del abuso, lo que en esta mentalidad es un elemento a defender, promover y promocionar.

Si el elemento de superioridad moral no te lo da la lucha sino la violencia que se ejerce sobre ti, acabarás apostando por los opresores que garantizan dicha superidad moral tuya como víctima. Creando una dialéctica macabra donde para poder ser el buen esclavo necesitas fomentar que sigan existiendo malvados amos. Así entran en juego todo un dispositivo de sumas y restas de privilegios y opresiones donde todos en algún momento podemos ser los oprimidos y por tanto los favorecidos por este discurso. Y también los opresores por supuesto.

Esta performance macabra, hace muy difícil entrar en la discusión con este tipo de grupos sin meterte en un jardín del que no puedas salir.

En definitiva:

La ideología posmoderna en el feminismo, en base a centrarse en las relaciones humanas, ha basado toda su filosofía en tratar de anular nuestra capacidad de crear lazos de simpatía, redes solidarias, grupos de acción política y por tanto ha fomentado con ello el mantenimiento del estado actual de las cosas convenciéndonos de que la carencia de una vida digna real se soluciona con una percepción social que enaltece nuestra tragedia. Así como el cielo para los cristianos tras el valle de lágrimas.

Esto afecta a la lucha antiimperialista, mediante la defensa del subdesarrollismo de los países periféricos, a la situación de las mujeres trabajadoras, a través de la defensa de la agenda de mercado sexual imperialista como la regularización del proxenetismo o de los vientres de alquiler, y por supuesto a la segregación sexual y étnica que impide una lucha internacionalista y solidaria ya que de una construcción ideológica opresiva a erradicar entre todos hemos pasado a la sospecha constante hacia el otro. Lo que impide la tan necesaria alianza.

 ¿Piensas que el daño que ocasionan estas modas potenciadas desde el capitalismo es irreversible? ¿Piensas que se puede recuperar un feminismo de clase, proletario?

Me mantengo optimista porque creo que todos los que aspiramos a una transformación radical del estado actual de las cosas debemos serlo. El éxito de estas teorías tienen su base en la catástrofe geopolítica e ideológica que supuso la caída de la URSS. Y confió que en estos años donde el imperialismo está perdiendo fuerza y donde la resistencia se está fortaleciendo se abrirá de nuevo el debate y poco a poco se irán recuperando los tejidos ideológicos perdidos.

 ¿Como contemplas que este año no haya huelga feminista? ¿Qué opinión tienes al respecto?

He sido muy crítica con las convocatorias previas ya que hacían grandes generalizaciones sin concretar y todo en un contexto de crisis económica aguda, sindicatos de vacaciones y pérdidas de derechos fundamentales. Si bien “si el grado de emancipación de la mujer es la medida natural de la emancipación general”, en este contexto de degradación social es obvio que el grado de emancipación de la mujer ha disminuido.

Considero que el 8 de Marzo debe por tanto ser recuperado por el Movimiento Comunista y como parte de la estrategia conjunta de todos los comunista y no como una lucha separatista sexual. Es una responsabilidad de todos y de todas.

Teniendo en cuenta que las Comisiones creadas estaban controladas por quien ahora ocupa el gobierno tampoco me parece extraño que este año no vaya a haber huelga. Aunque insisto en que las anteriores tampoco fueron especialmente significativas para la obtención de ningún éxito concreto más allá del entusiasmo.

Pero insisto en que lo importante es hacer autocrítica y ver cómo los comunistas podemos recuperar las calles para cumplir con la responsabilidad histórica que tenemos para con la clase trabajadora.

Del día de la mujer trabajadora pasamos a día de la mujer y hoy por hoy es solo 8M. El 01 de Mayo pasó del día de los trabajadores a día del trabajo y hoy es el “puente de mayo”. Tenemos sin lugar a dudas mucho trabajo que hacer y no sólo en este terreno.

Voy a ir terminando, no deseo abusar de tu tiempo… ¿Piensas que la lucha por una sociedad socialista se puede permitir el lujo de relajarse no dándole la suficiente importancia al feminismo? ¿Qué piensas de ciertos “comunistas” que desprecian el feminismo?

Hay dos formas para rechazar el feminismo: una es desde el materialismo dialéctico y otra es desde la reacción. Y a los reaccionarios hay que expulsarles de nuestras filas como parte de la misma contaminación burguesa que insiste en dividir a la clase trabajadora.

Es decir, no se trata de no darle la suficiente importancia al feminismo, sino de darle una destacada importancia a erradicar el machismo.

El feminismo, como he dicho, es bueno en intenciones, aunque apostemos por otros métodos. El machismo en cambio no tiene cabida alguna en un proceso que pretenda ser revolucionario ni en su intención ni mucho menos en su praxis.

Hay que ser muy cuidadoso para explicar esto porque el posmodernismo está produciendo una reacción muy fuerte en la clase trabajadora. Una reacción natural donde se combina la mala educación social y una situación materialmente insostenible con una izquierda institucional que no atiende a eso problemas materiales, reales, del día a día. Si bien en el campo del trabajo de calle es vital hacer una gran pedagodía, dentro de las organizaciones de clase la mejor forma de hacer pedagogía es expulsar a los reaccionarios de nuestras organizaciones y sobre todo desmarcarnos de sus discursos.

Como todos sabemos dentro de esta crisis del sistema capitalista y del movimiento comunista la guerra de ideas está siendo dura. La única forma de combatir al posmodernismo sin caer en posiciones reaccionarias es volviendo a defender y retomar con fuerza el método científico marxista.

Bueno camarada, pues un poco ha sido esto. Si que quiero terminan reconociendo tu estupendo trabajo en los medios de contrainformacion y tu trabajo en el feminismo. Nos vemos en la pelea diaria por una sociedad que de verdad sea cualitativamente diferente, una sociedad libre, socialista y feminista

 

Otra entrevista a Carmen Parejo en insurgente.org:

 

Marxismo, imperialismo y feminismo liberal (extensa e interesante entrevista a Carmen Parejo)

 

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