LA VECINA COMUNISTA. Nota aclaratoria para Andoni Baserrigorri

Estimado camarada, el diario insurgente.org publicó ayer un texto de mi autoría titulado “Lxs “ingobernables” Sánchez y Fernández (CUP) piden el voto para EH Bildu, que facilita la gobernabilidad al PSOE en España”. Es una crítica adversa, pues considero contradictorio que desde una formación que, asegura, intenta la ingobernabilidad del Gobierno español se pida el voto en unas elecciones autonómicas para una formación (EH Bildu) que hace justo lo contrario: facilitar con su actitud y sus votos la gobernabilidad de dicho Ejecutivo. Eso, se mire como se mire, es un contrasentido.

Cierto que la demanda de voto no la ha llevado a cabo la CUP como formación, pero sí dos personas (Natalia Sánchez y David Fernández) que, por uno u otro motivo, para nada son cualquiera dentro de la misma e, indudablemente, su actitud puede repercutir en el quehacer de toda la formación. Para bien o para mal, las actuaciones o declaraciones de la gente “de peso” nunca caen en saco roto.

También ayer, como de vez en cuando hago, eché un vistazo en tu cuenta de Twitter, y me encontré con que habías reflejado el texto mencionado, acompañado con una breve nota de tu autoría que, como obviamente sabes, dice lo siguiente:

“La CUP es una unidad popular con varias sensibilidades… Otras sensibilidades tienen otra opinión. Quería dejar eso claro. Es bueno manejar bien la información…”

Vamos, que aclaraste algo que es una obviedad: que en la CUP conviven “varias sensibilidades”, no en vano está formada por varios partidos y movimientos sociales.

Este hecho, sin embargo, no les exime de crítica. Y es que, por esa regla de tres tampoco podríamos criticar a EH Bildu (que tampoco es un partido, sino una coalición) cuando alguno de sus dirigentes hacen o dicen algunas de las suyas. Tampoco a Sortu cuando Oskar Matute o Jon Iñarritu (que son de EH Bildu pero no del partido liderado por Arkaitz Rodríguez) hacen o dicen algo criticable.

Creo que eso no debería ser así. En el momento en que un partido o una persona forma parte de una coalición o de una unidad, en mayor o menor medida, también es responsable de lo que hace o dice la coalición en su conjunto y, además, debe someterse a la línea que dicta la dirección de la misma. Al fin y al cabo, aunque duerman en habitaciones distintas, no dejan de comer y vivir en la misma casa.

Una cosa es la crítica o la discrepancia interna, que en su medida siempre es buena, y otra mostrar o defender públicamente lo contrario a lo que decide la dirección.

En el caso que nos ocupa, todo el mundo sabe que la CUP optó por intentar la ingobernabilidad en el Estado español (sin éxito porque, por más que lo intenten, no pueden hacerlo; en el fondo vendieron la moto a su electorado, pues sabían de antemano que lo que se proponían no lo podían hacer), y todo el mundo sabe también que EH Bildu es una formación que está haciendo lo contrario. Que Natalia Sánchez y David Fernández salgan públicamente a pedir el voto para esta coalición choca con la línea teórica adoptada por la CUP en su conjunto: la ingobernabilidad.

No es la primera vez que ocurre algo parecido o incluso más grave. Poco antes de las elecciones generales del 28 de Abril del pasado año, la CUP hizo una consulta interna con el resultado de que no se presentarían. Poble Lliure, que forma parte de la CUP, lo desoyó y se presentó a las elecciones con Front Republicà, liderado por Albano Dante Fachin. Ante tamaña deslealtad (porque sin duda lo es) la dirección de la CUP frunció el ceño pero, probablemente por no quebrar la unidad, no tomó ninguna medida.

Volviendo a Euskal Herria, tanto tú como yo sabemos que la coalición liderada por Arnaldo Otegi está compuesta por tres partidos (hasta que no se disolvió Aralar por cuatro): Sortu, Alternatiba y Eusko Alkartasuna. De modo que ahí también existen varias sensibilidades llegadas de formaciones con ideologías totalmente diferentes (Sortu de la Izquierda Abertzale integrada en Herri Batasuna y otras formaciones herederas de ésta; Alternativa procede de una escisión de Izquierda Unida y Eusko Alkartasuna de un escisión del PNV).

Este hecho, sin embargo, no nos impide ni a ti ni a mi criticarles cuando lo creemos oportuno. ¿Por qué a la hora de criticar, o no, tenemos que tener en cuenta las distintas sensibilidades en la CUP y no las que conviven en EH Bildu?

Dices también que “es bueno manejar bien la información…”, intuyo que insinuando que yo la he manejado mal. No me lo parece, pero si así lo crees… no seré yo quien te lleve la contraria.

Para acabar, decir que no te he respondido a través de Twitter porque no tengo cuenta para poder hacerlo. Por eso he aprovechado el espacio que de vez en cuando me ofrecen en este diario para hacerte llegar estas palabras.

Junto a ellas, por supuesto, también un saludo y un abrazo revolucionario.

 

 

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