La oposición en Madrid pone en bandeja a Almeida (PP) mantener la alcaldía varias legislaturas

El sueño de cualquier gobernante es que la oposición le ponga un alfombra roja, camino de una gran rueda de prensa conjunta y repleta de medios de comunicación, para transmitirle a la ciudadanía que es el pegamento de un gran acuerdo político, sin mecanismos para su cumplimiento, y el cual queda a expensas de la voluntad del mandatario. Ese sueño es el que ha cumplido José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid, que gobierna gracias a la ultraderecha y ejerció una oposición sin cuartel contra la exalcaldesa Manuela Carmena, con bulos incluidos, aunque ahora parezca sacado de una sesión de yoga.

La pregunta es si el verdadero Almeida es quien firma acuerdos con todos los grupos políticos o el que, después de un funeral privado y confesional, presidido por 16 obispos y al que no fueron ni invitados los familiares de los fallecidos por el Covid19, publica un tuit para decir que ha echado de menos a Pedro Sánchez, como si el objetivo no fuera el funeral sino imputar la ausencia del presidente del Gobierno para hacer política con los muertos.

La pregunta es también si el verdadero Almeida es el que boicoteó por tierra, mar y aire el gobierno de Ahora Madrid o el que ha firmado un documento de 131 folios junto con el resto de grupos municipales. ¿Almeida es el que hace declaraciones afables a los medios de comunicación o el que se niega a recibir a los taxistas que trabajaron gratis durante la pandemia, llevando sanitarios a la casa de los pacientes por Covid19?

En esta serie casi televisada, que ha finalizado con la firma de los ‘Acuerdos de la Villa’, tienen también un papel protagonista los dos grupos políticos de la oposición en el Ayuntamiento de Madrid, Más Madrid y PSOE, a quien también habría que preguntarles si de verdad se fían de una derecha que, nada más llegar a Cibeles, lo primero que hizo fue intentar derogar Madrid Central, porque echaba de menos los atascos de la época de Ana Botella, y que tiene un acuerdo de legislatura con un partido de extremaderecha que se alimenta de su odio contra la gente más vulnerable de nuestra sociedad.

Cabe preguntarle también a Más Madrid y al PSOE si no se acuerdan de un exalcalde de Madrid que se vendió como un producto progresista y heterodoxo del aznarismo y que terminó siendo el ministro que quiso derogar la ley del aborto y retrotraer a las mujeres a tiempos casi preconstitucionales.

¿Se acuerdan? Se llamaba Alberto Ruiz Gallardón, firmaba acuerdos con la izquierda que nunca cumplía y parecía estar en las antípodas ideológicas de Esperanza Aguirre, la entonces inquilina de la Casa de Correos. Había gente de izquierdas incluso que presumía de votarlo porque, a fuerza de pose mediática, de verdad se creyeron que era un alcalde progresista y que no tenía nada que ver con Aguirre.

¿De verdad Más Madrid y PSOE se han prestado a blanquear a un señor que en sus tasas fiscales le ha rebajado un 25% a las actividades económicas que ganan más de 1 millón de euros, entre ellas a los bingos, casinos y salas de juego?  ¿Tampoco recuerda la oposición del Ayuntamiento de Madrid que Almeida rompió las placas en memoria de las víctimas del franquismo?

Sólo basta leer las más 352 medidas acordadas para darse cuenta de Almeida le ha colado un gol por la escuadra a Más Madrid y PSOE. En lo referente al urbanismo, el acuerdo es un aval a las políticas liberalizadoras del suelo de Ayuso, con quien Almeida plantea poner en marcha de nuevo el ventilador de la construcción para volver al ladrillazo. ¿Tan pronto ha olvidado Más Madrid y PSOE lo que significó la crisis de 2008?

Mientras Ayuso en la Asamblea de Madrid le niega el agua y la sal a la oposición de izquierdas, Más Madrid y PSOE le regalan a Almeida, discípulo de Esperanza Aguirre, el titular de su vida a cambio de un carril bici en el Paseo de la Castellana, incluir a Bicimad en el abono transporte o facilitar tarjetas monedero a las familias en exclusión a partir de septiembre. Como no es septiembre, Almeida le está negando en la actualidad a 50.000 vecinos de Madrid el derecho a alimentación al no querer hacerse cargo de las despensas sociales de los barrios.

Para darle más brillo a Almeida, a la firma del ‘Acuerdo de la Villa’ han asistido los exalcaldes José María Álvarez del Manzano, Alberto Ruiz Gallardón y Manuela Carmena y el padre de la Constitución Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón. Al finalizar, todos los grupos se han abrazado y celebrado la unanimidad. Sin duda, el que más felicidad mostraba era Almeida, a quien la izquierda le acaba de regalar el título de alcalde progresista justo cuando el PP se ha echado en manos de la extremadrecha para gobernar y en la Comunidad de Madrid gobierna Isabel Díaz Ayuso, sin grandes diferencias ideológicas y estratégicas con el alcalde. Alberto Ruiz Gallardón lo miraba mientras se firmaba el ‘Acuerdo de la Villa’, como queriéndole decir: “Yo también me hice el moderno, el tolerante y el dialogante. Y no me fue mal, oye”.

 

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