EDITORIAL. La moderación de la izquierda, el viaje a la nada para satisfacción de la clase dominante

Desde que algún politólogo, tertuliano, demoscópico, interpretador de la cosa electoral, sociólogo del marketing, publicista o comentarista de bar, dedujo -y lo vocifero sin pudor- que las elecciones se ganan desde el extremo centro, la corrida hacia el lugar ha sido, en la izquierda, sin pausa. Una suerte de desbandada para ocupar el sillón (perdón por la metáfora) antes que llegara el otro, los «compañeros» de la lícita competencia y con los que luego habrá que acordar.

En la (otra) derecha no, sabedores que su electorado en esta época está situado más allá, Vox, PP y C´s se disputan los votos en zonas reaccionarias y punto; sin disimulo. Sus intereses de clase lo juegan en otra liga.

Puede que la tan cacareada derechización de la sociedad traiga consigo eso, el desplazamiento de todos a su  derecha, de ahí el overbooking en el centro-izquierda, reformismo progre, socialdemocracia o como queramos llamarlo, de organizaciones situadas antes algo más a la izquierda. Ese espacio que tradicionalmente ha ocupado el PSOE, ha terminado por seducir a fuerzas políticas que, de alguna manera, siempre se han aproximado al oscuro objeto de deseo (el PCE de Carrillo con su eurocomunismo, la IU amiga de CC.OO y UGT que predicaba/predica el «juntos podemos» con el PSOE, y Podemos que al ver que lo del asalto era para larga data, reacomodó el cuerpo con urgencia en los brazos dulces del pragmatismo posibilista). Pero hay más, Bildu y ERC tampoco hacen ascos a ese viaje a la moderación, el diálogo y los acuerdos. También quieren su trocito de lugar del perfumado centro-izquierda, y lo envuelven en el celofán de lo «politicamente posible».

La velocidad del desplazamiento es tal que han olvidado lo más importante, que la lucha de clases no se detiene y que, de una manera u otra, las masas (esa palabra que ellos repudian) acaban encontrando herramientas de lucha, al margen de lo correcto. Cuando ocurre, la memoria de dónde ha estado cada cual acelera los procesos históricos.

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5 comentarios

  1. Los sucesivos gobiernos del Reino Borbónico han venido firmando un acuerdo con las autoridades europeas en el que se comprometían a no tener déficit presupuestario a partir de 2020, con ello todos los acuerdos entre los Sociatas y UP quedarían en agua de borrajas puesto que para ello serían necesarios unos recortes, salvajes? no, lo siguiente, así se puede comprender que la derecha parezca no querer hacerse cargo del gobierno y dejar a otros que se coman el marrón.

  2. Y a esto lo llaman «democracia» siempre , eternamente perdiendo los mismos , trabajadores, pararados, desahuciados, marginados y jubilados, pues para eso que, se queden en la poltrona dictatorial burguesa borbonica, con la mafia bancaria, IBEX35 y toda la prole de politicos oportunista, lastima que el compañero Jose Martinez Diaz, se esfuerza en recomendarnos que, tenemos que votar a UP maxivamente, y apartar al PXXE, engañabobos. Me estoy acordando del exIsidoro de los GAL y en s. f. que paciencia hay que tener en este engendro de pais, de mafiosos y supercorruptos con su falsimedia. Salud y REPUBLICA ya, esa es la SOLUCION. para los sordos de conveniencia.

  3. Reducir el déficit del 2% (previsión para 2019) a cero supondrá un recorte de 20.000 millones de euros.
    Si es cierto lo que dice Arbizu, ahí tenemos otro motivo para que UP no estre en el gobierno.

    Reducing the deficit from 2% (2019 forecast) to zero will entail a 20,000 million-euro cutback.
    If what Arbizu says is right, there we have another reason so that UP doesn’t join in the government.

  4. son políticos, ni de izquierdas ni de derechas, de lo que toque.

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