La ministra “comunista” se ha reunido con el ilegítimo; de ahí a la revolución socialista (¡ejem!) un paso

Los partidarios de la monarquía suelen defenderse de las críticas verdaderamente republicanas asegurando que el rey Felipe VI (y antes Juan Carlos I) es poco menos que una figura decorativa. Es lo dicen cuando se les señala que un rey está inevitablemente reñido con la democracia, más todavía cuando éste está en las antípodas de haber sido elegido como resultado de la voluntad popular expresada en las urnas.

Lo cierto es que Felipe VI es el jefe del Estado, y eso es ni más ni menos que la pieza más elevada de sus estructuras. O sea que de figura decorativa nada de nada. Lo que sucede es que, en este país, desde 1975 hasta el día de hoy siempre ha seguido gobernando el régimen (con el PSOE incluido y ahora también con la incorporación de Unidas Podemos).

Es por eso que el jefe del Estado, pieza clave del mismo y con gobiernos siervos nunca ha tenido la necesidad de hacer valer el real poderío de su cargo. Quien esto no se lo crea, que pruebe a implementar políticas ciertamente revolucionarias, y ya veríamos a ver si el monarca se queda tan tranquilo como hasta ahora.

Por ese mismo motivo, la ministra “comunista” del Gobierno “progre” ha acudido en el día de hoy a un encuentro con el ilegítimo, legitimado por dicho gobierno y por ella misma, que se presenta (¡cuánto cinismo!) como militante comunista entre otras cosas.

La propia ministra de Trabajo, la señora Yolanda Díaz, lo ha difundido de esta manera a través de su cuenta de Twitter:

“Hoy he podido conversar con el Jefe del Estado, el rey Felipe VI, sobre el impacto de la crisis sanitaria del COVID-19 en el ámbito laboral. Le he trasladado las medidas de @empleogob y las que serán necesarias en las siguientes fases para que nadie se quede atrás”.

Y dice eso de “que nadie se quede atrás” como si, antes de la pandemia, todos los habitantes circuláramos en la misma carrera y en el mismo pelotón; como si no hubiese habido hasta entonces «escapados» y «rezagados» e incluso (utilizando el argot ciclista) gente tan atrasada que superaba el fuera de control, con lo que ello supone.

A partir de ahora muchas más personas todavía, porque la bandera que enarbolan y presentan como algo que llaman Ingreso Mínimo Vital (unos 500 euros) no dan ni para comprar un chusco de pan. Quien presenta el IMV como una medida tan eficaz, para que nadie quede atrás, que se lo aplique a sí misma durante una temporada y luego que nos explique la experiencia; a ver si continúa manteniendo su discurso.

 

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