La Comisión Europea presenta una nueva herramienta de financiación de 115 millones de euros, AGILE, para llevar, dicen » la tecnología de defensa disruptiva del laboratorio al campo a una velocidad récord». Este instrumento pretende acelerar el desarrollo en materia de defensa y su adopción por el mercado, como la inteligencia artificial, la cuántica o los drones, centrándose en apoyar a las pequeñas y medianas empresas (pymes), incluidas las empresas emergentes y en expansión. Es decir, llevar la guerra a la cotidianidad de ciudadasnos y pequeñas empresas.
Dicen los capos europeos que el éxito en el campo de batalla ahora depende de ciclos de innovación cortos; la capacidad de desarrollar, probar y desplegar nuevas tecnologías y soluciones rentables en semanas o meses en lugar de años. Con la guerra moderna atravesando una rápida transformación digital y tecnológica, AGILE está diseñado para los jugadores de la «Nueva Defensa», las empresas emergentes y los innovadores tecnológicos que se mueven a gran velocidad.
Para apoyarlos, el programa proporcionará una financiación más rápida y flexible para las empresas individuales y permitirá que las innovaciones se desplieguen lo más rápido posible. AGILE tendrá como objetivo operar con un tiempo de concesión sin precedentes de solo cuatro meses y para que las tecnologías lleguen a las fuerzas de defensa entre 1 y 3 años.
Estará totalmente alineado con las necesidades más apremiantes de los Estados miembros de la UE y garantizará que la defensa europea no solo sea innovadora, sino que esté lista para responder a cualquier amenaza en cualquier momento, en alusión a lo de siempre: Rusia y Putin., la excusa repetida para financiar la industria de la guerra.
