No es una contradicción ni tampoco una paradoja. Es el resultado previsible de una acción terrorista
imperialista o ¿había creído alguien que les importaban las mujeres, mucho menos las niñas?
Llevan casi tres años sin dejar de matar niñas en Palestina. Llevan muchos años matando mujeres
en sus genocidios cuidadosamente planeados. A un Estado genocida no le importan las mujeres, le
importa convencernos de la justificación de sus crímenes y si lo intenta es porque las personas
podemos ser más susceptibles de manipulación de lo que lo es la realidad. Es fácil jugar con
nuestros odios, con nuestros rechazos, es fácil confundirnos, pero es imposible cambiar la realidad.
Como mucho puede elegirse qué parte de la misma se muestra, ocultando los niños y niñas
palestinos a cambio de imágenes escogidas de las niñas de Irán. De ese modo se dirige hacia el
efecto previamente buscado la mirada del espectador.
Es posible también manipular la responsabilidad histórica mostrándonos un pueblo, el judío, como
el único que ha sufrido a manos de imperios, culturas, gobernantes, vecinos, odio y maltrato,
creando un sentimiento de culpa similar al pecado en todos nosotros, en los que hubo antes, en los
que vendrán después, pues como pecado se transmite de generación en generación convirtiéndonos
a todos en culpables y merecedores de su castigo. Al parecer, con los judíos están en deuda los
egipcios, los romanos, los españoles, los polacos, los alemanes, a lo largo de la Historia ningún
pueblo, nos intentan hacer creer, ha sufrido más de lo que han sufrido los judíos, lo cual les legitima
para hacer con cualquiera de nosotros cuanto consideren, pues del mismo modo su dios nos hizo
nacer a todos con la culpa por haber nacido y, en consecuencia, merecedores siempre de castigo, la
mancha solo se borra o más bien, se atenúa, aceptando sus condiciones.
Se puede dar, como han dado en el Ateneo de Madrid, una serie de conferencias exponiendo las
razones que nos hacen responsables a los españoles de las barbaridades cometidas en la conquista
de América, para enlazar, como colofón, con nuestra responsabilidad con el pueblo judío porque los
Reyes Católicos les expulsaron de la Península. Igual les pasó a los moriscos con Felipe III, me
atrevería a decir.
Me niego a entender la responsabilidad histórica como una suerte de venganza transmitida a través
de los siglos por parte de los supuestos descendientes de las víctimas hacia los supuestos
descendientes de sus explotadores y verdugos quienes deben dejarse hacer sin rechistar porque se lo
merecen. Para seguir la responsabilidad histórica hay que seguir el hilo del dinero, de la
acumulación del capital regidor de las desigualdades de nuestra era. Empeñarse en buscar
responsabilidades después de milenios de movimientos de población, de imperios, de propiedades,
de conceptos sobre el territorio, de culturas, de formas de producción, es absurdo.
No me siento responsable de lo que hicieran los Reyes Católicos ni en América ni en España. Habrá
que buscar las fortunas generadas con sus actos perdidas en inversiones más o menos exitosas a lo
largo del tiempo, habrá que repartir la riqueza actual entre poblaciones vivas para saldar la deuda de
la humanidad. Habrá, en fin, que volver a dar valor al comunismo, al socialismo, a las ideologías
capaces de romper con la propiedad privada y el capitalismo. Para eso estaban y para eso siguen
estando. Habrá que seguir siendo revolucionarios y no caer en la inmovilidad en la que nos sumerge
la culpa de especulaciones sin sentido.
Quizá debamos asimilar como a los únicos bienhechores de los judíos a los supuestos descendientes
de los sajones que tanto les han apoyado desde el siglo pasado hasta ahora. El Imperio Inglés y su
sucesor estadounidense deben de estar eximidos de toda culpa y contar con la gracia de dios, no en
vano se erigen en salvadores de pueblos oprimidos por tiranos, para salvarlos invadiendo,
colonizando, torturando, asesinando en nombre de argumentos poco imaginativos, repitiendo, en
nombre de dios o de su indiscutible sentido de la justicia, los más crueles momentos de la Historia,
la real, no la inventada. Las mujeres de Irán son más libres si están muertas antes de crecer. No deja
de ser sospechosa esta manía de bombardear colegios. Tanta inteligencia militar y bombardean justo
un colegio de niñas.
Hacer desaparecer todo Oriente Medio hasta llegar a China. Hacer desaparecer la complejidad del
mundo Mediterráneo reduciéndolo a una existencia modelada por el mundo sajón. Nos lo podemos
tomar así; una rivalidad cultural inherente al ser humano. O nos lo podemos tomar como lo que es,
la invasión de territorio por parte de ricos poderosos negando a sus antiguas colonias el derecho a
ser dueñas de su propia riqueza.
Las fortunas occidentales destruyendo Historia de la mano de EEUU e Israel, grandes artífices de la
crueldad rodeados de útiles sirvientes tan crueles como ellos. Los demás sobramos.
Intentar restaurar la monarquía títere de Reza Phalavi es intentar obviar el motivo de su derrota:
una revolución del pueblo con participación de algo más que facciones religiosas. Debajo de la
inmensa capa de mentiras están los oprimidos organizados para hacer caer a sus opresores. Más allá
de las políticas decadentes europeas el comunismo no es un fantasma del pasado borrado de los
libros de la historia de los pueblos, sino herramienta de su necesidad. Lo bueno de luchar contra un
opresor aparentemente invencible es comprobar cómo puede vencerse y aprovechar, con las armas
en la mano, para deshacerse de todos los opresores. Lo bueno de deshacerse de todos los opresores
es mantenerse armado para defender la Revolución.
Viva Palestina. Viva la Resistencia.
