La Iglesia española persevera en su obsesiva campaña en contra de la masturbación (+ vídeo)

¿Recuerda el lector cuando de adolescentes se nos advertía de los males terribles que podía acarrear la masturbación? se nos aterrorizaba con la severa advertencia de que «tocarse la badana» nos podría traer males sin cuento, como quedarnos ciegos, tontos, con el cerebro lleno de agua o que como consecuencia de los eróticos manoseos, nuestros rostros aparecieran sembrados de granos purulentos. Pues bien, en el fondo, las enseñanzas de la Iglesia en ese sentido no han variado un ápice, según puede constatarse en sus «cursos máster», prematrimoniales.

LA IGLESIA ESPAÑOLA PERSEVERA EN SU OBSESIVA CAMPAÑA EN CONTRA DE LA MASTURBACIÓN 

La Conferencia Episcopal de la Iglesia católica española ha elaborado un «curso» para aquellas parejas que deseen contraer matrimonio a través de  la Iglesia. Tiene nada más y nada menos que dos años de duración. No obstante, el curso es opcional. Es decir,  aquellos futuros contrayentes que no deseen pasar por ese larguísimo «entrenamiento» doctrinal pueden optar por una suerte de «curso prematrimonial express», que dura tan sólo 20 horas.  En el contenido de ambos  se abordan cuestiones tales como la sexualidad, la fidelidad entre los cónyuges o los mecanismos para la resolución de conflictos.

Según opina la jerarquía eclesiástica española, no obstante, «una preparación matrimonial no se puede resumir en 20 horas. «Para ser sacerdote -arguyen- hacen falta siete años de seminario y para ser esposa, esposo, madre y padres ¿20 horas? Es claramente insuficiente»,  precisó Mario Iceta, portavoz del   Episcopado en este tema. O dicho de otra manera,  en estos tiempos de descreimiento, la Iglesia española  se ha empeñado en que sus feligreses realicen una suerte de máster universitario con una duración de dos años.

Con estos «cursos intensivos», los obispos españoles parecen estar pretendiendo paliar las causas que provocan el hecho de que en España, a los cinco años de celebrarse una boda, el 40% de los matrimonios se rompe definitivamente.  Pero transcurridos 15,  las separaciones  se elevan al 60% de los contrayentes.

EL 60% DE LAS PAREJAS SE SEPARAN ANTES DE LOS 15 AÑOS DE MATRIMONIO

El ultraconservador Episcopado español  parece estar convencido de que intensificando el adoctrinamiento religioso lograrán cortar la hemorragia del  astronómico número de separaciones, haciendo así posible  el mandato bíblico «de permanecer fieles hasta que la muerte os separe».

Aunque los jerarcas de la Iglesia ha querido otorgarle un «toque de modernidad» a los antiguos y aburridos  «cursillos prematrimoniales», que tenían y tienen carácter obligatorio para las parejas que  deseaban casarse por la Iglesia, la «innovación» presentada ahora, no se distingue en mucho del repertorio teológico  que ya existía.

Como se muestra en el contenido anunciado, la sexualidad continúa siendo la obsesión tabú, el caballo de batalla para los obispos. Paradójicamente, para la Iglesia, una institución en la que la práctica sexual de muchos de sus representantes era ejercida a través de la pedofilia,  el sexo  continúa  ubicado en la  diana de sus condenas.

En el contenido de los nuevos cursos se exhorta a sus participantes» a guardar lo más íntimo de tu cuerpo para donarlo a quien entregarás todo tu ser y con quien compartirás tus ilusiones, sentimientos, deseos, pensamientos y construirás un proyecto de vida en común».

En los  modernos  cursos de «preparación matrimonial», ya no aparecen aquellas ilustrativas «estampitas»  tan características en los años 50 y 60 del pasado siglo, en las que se presentaba la «tentación de pecado» con un gráfico en el que aparecía una novia o novio bailando con Lucifer, que con rostro libidinoso pretendía acabar con «pureza» de los «tentados». Ese tipo de truculencia ya han desaparecido, efectivamente, de la didáctica católica, pero preventivamente  en los nuevos cursillos se continúa avisando sobre los peligros que pueden contener  los abrazos de ellas a los amigos:

«los abrazos [a los amigos] deben ser  sinceros pero breves, no son tan tiernos como el abrazo de los novios. Una caricia, retirar el pelo de la cara o cualquier gesto, cuando es entre novios estará cargado de ternura». Pero cuando – agregamos nosotros- la carantoña tiene su origen en un amigo… es signo de que el perverso Lucifer continúa acechando y aprovechando nuestras debilidades.

EL PELIGROSÍSIMO ACTO DE MASTURBARSE

Ni que decir tiene, que los nuevos «cursos prematrimoniales» persevera la condena tajante y sin paliativos contra la masturbación. Hace algunas décadas, -no muchas, por cierto – nuestros mentores eclesianticos nos aterrorizaban con la advertencia de lo que podía acarrearnos  la práctica del «pecado de Onan», en alusión a una figura bíblica que aparece aflojándose la badana.

Darle con frecuencia a la badana nos podía traer consecuencias sin límite. Entre otros males, podíamos quedarnos ciegos, tontos o que a consecuencia de los eróticos manoseos, nuestros rostros podían aparecer sembrados de granos asquerosamente purulentos.

A  millones de adolescentes españoles nos hicieron creer que cada nuevo grano correspondía a una nueva paja ejecutada.  Sin embargo, tales  aficiones nos podían acarrear secuelas aún más terribles como, por ejemplo, que nos quedáramos paralíticos, o que nuestro «cerebro se nos llenara de agua».

Entre esos negros augurios navegaron generaciones enteras de adolescentes españoles, que  tuvieron que vivir y sufrir una sexualidad aterrorizada, gracias a las preclaras enseñanzas de la Iglesia Católica, apostólica y romana.

Prudentemente, sin embargo, nunca nuestros ensotanados tutores se atrevieron a advertirnos sobre los traumas psicológicos reales que podían acarrearnos  en el futuro las incursiones nocturnas del cura de guardia, que  con manos  pegajosas y lascivas, se deslizaban a través de las  braguetas de sus pupilos.

Afortunadamente hoy efectividad de las viejas admoniciones    antimasturbatorias de los curas, -salvo la carcajada-, ya no tienen,  ningún efecto entre los jóvenes. No obstante, lejos de abandonar la idea de«suciedad» asociada a la masturbación, el Episcopado español continúa persistiendo, erre que erre,  en alertarnos de la  perversidad  que entraña lo que ellos  llaman «pecado solitario».

«La masturbación -nos advierten ahora en este curso-máster de la Iglesia-  no nos permite descubrir la belleza de compartir la sexualidad con otra persona, o que no sea capaz de acompasarse a la otra persona»

Curiosísimo giro copernicano este último el de la Iglesia Católica, que  después de mantener durante siglos que el placer sexual  debía estar excluido  incluso en las relaciones sexuales maritales   –«el acto sexual entre el esposo y la esposa tiene como única y exclusiva finalidad  la procreación y no el placer»–   nos hable ahora de  las «bellezas de compartir la sexualidad»  en la pareja.

Y es que, amigos lectores, sucede lo que sucede: que aunque a la mona la vistan de seda, mona se queda.

UN CARDENAL LATINOAMERICANO DEFINE LA MASTURBACIÓN DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA IGLESIA

 

 

 

(Aday Quesada / Canarias Semanal)

 

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