insurgente
  • Inicio
  • Estado Español
  • Insurgencias
  • Internacional
  • Artículos
  • Convocatorias
  • Editoriales
  • Publicaciones
  • Referencias y Referentes
  • Inicio
  • Estado Español
  • Insurgencias
  • Internacional
  • Artículos
  • Convocatorias
  • Editoriales
  • Publicaciones
  • Referencias y Referentes
No Result
View All Result
No Result
View All Result
Home Artículos

JOAQUÍN LUCENA: Como un cohete.

in Artículos
JOAQUÍN LUCENA: Como un cohete.

Dicen, respecto del precio del combustible, que, ante cualquier crisis de suministro, éste sube como un cohete y baja como una pluma. Los hechos demuestran que así mismo es.

Desde el siguiente día del inicio de la guerra entre la coalición Epstein (EEUU e Israel) contra Irán el precio del carburante, el gas y todos sus derivados han experimentado un ascenso en vertical a pesar de que lo que hoy se suministra en las gasolineras se había comprado a precios anteriores a esta subida, es decir, entre 60 y 65$ el barril. Entre como se compró y a como se vende hoy hay una diferencia extra extraordinaria (valga la repugnancia).

La única explicación posible es que alguien se lo está llevando crudo con el crudo (y vuelta a la repugnancia) y ese alguien no son otros que los especuladores. Y quiénes, en esta Sociedad, tienen capacidad para especular con algo tal como los combustibles fósiles?. La respuesta nos conduce inevitablemente a las grandes empresas del sector: los Oligopolios energéticos, ya sean estos del sector extractivo, de distribución e, incluso de consumo (Centrales Termoeléctricas, grandes industrias transformadoras etc.) que, ¡oh casualidad¡ son todos los mismos o están entrelazados a través del accionariado en sus Consejos de Administración.

En el artículo publicado http://insurgente.org/joaquin-lucena-hacer-de-la-necesidad-virtud/ se decía que de todas nuestras desgracias y necesidades han hecho un negocio, su negocio. Y con este caso de la especulación con los combustibles se corrobora una vez más lo que allí se afirmaba.

Muchas son las voces que se alzan pidiendo a los Gobiernos que intervengan los precios, que impidan la especulación, que impongan un tope etc. sin darse cuenta que en la sociedad capitalista los Gobiernos tienen cada vez una más limitada capacidad de maniobra frente a las leyes del mercado monopolista. Si ya, de por sí, los Gobiernos ni saben, ni quieren, ni pueden regular los mercados, mayor razón todavía si ese mercado, como es el caso del energético, tiene un carácter monopólico que, en sí mismo, representa la negación y superación del libre mercado competencial.

Esta situación se da aquí al igual que en cualquier otro lugar del orbe capitalista ya tengan un Gobierno progresista o conservador, ya sea moderado o radical etc. poniendo bien a las claras que una cosa son los Gobiernos y otra, bien distinta, los Estados. Si bien, el Estado es como un Consejo de Administración que rige los intereses colectivos de la clase capitalista, son esos mismos intereses los que predominan sobre los Gobiernos y no al revés. Ergo, de poco sirve reclamar a los Gobiernos que se alcen contra los grandes Monopolios cuando estos mismos son los dueños de los Estados y de su Gobernanza -hoy día existen varias empresas que, en sí mismas, tienen un valor muy por encima del PIB de la mayoría de los países-.

Si la tendencia a la concentración y a la centralización en el capitalismo es irreversible e irrefrenable, entre otras cosas porque esta razón anida en el desarrollo mismo de la acumulación del Capital, la consecuencia lógica es que todo esto desemboca en el Monopolio. Y es, en este contexto, donde se producen los ataques a las libertades formales, a la participación ciudadana, el desmontaje del estado de bienestar etc. mientras, por otro lado; se fomenta el fascismo y la dictadura como única forma de mantener un Estado rígido, autoritario y esclerotizado.

Las grandes empresas de sectores como la distribución, el tecnológico, el armamentista y el energético –entre las que destacan las del sector petrolero- apuestan cada día más por la guerra como única salida a una crisis a la que ellos mismos nos han conducido. Hoy día no tienen nada más que ofrecernos: guerra y fascismo. Son como esos Tiranosaurios fósiles anclados en el pasado, pero imponiéndonos sus tiranías en el presente sin perspectiva de un futuro halagüeño.

Solo en la claridad de ideas (estudio de la teoría revolucionaria y de la memoria obrera) y en la organización de clase para una práctica rupturista se atisba una salida a todo este lodazal en que están convirtiendo el Planeta.

ShareTweetShare

Nuestro Boletín

  • Inicio
  • Estado Español
  • Insurgencias
  • Internacional
  • Artículos
  • Convocatorias
  • Editoriales
  • Publicaciones
  • Referencias y Referentes

No Result
View All Result
  • Inicio
  • Estado Español
  • Insurgencias
  • Internacional
  • Artículos
  • Convocatorias
  • Editoriales
  • Publicaciones
  • Referencias y Referentes