JESÚS GARCÍA BLANCA. ¿Y si los acientíficos fueran los otros?

«La ciencia y la técnica, al servicio de los intereses de poder, conducirán al mundo a formas sociales de dominación absoluta, a instituciones opresoras a las que nada quedará al margen, de las que nadie escapará».

                                                                                                                   Aldous Huxley.

 

No cabe duda que la ciencia ocupa un lugar relevante en el mundo moderno: gran parte de lo que los habitantes de las zonas privilegiadas de ese mundo considera valioso se apoya en la ciencia. La ciencia ha permitido un enorme progreso material especialmente en lo referido a todo aquello que tenga utilidad práctica.

Al mismo tiempo, una inmensa mayoría de la población, que no conoce en profundidad las diversas ramas de la ciencia, no solo acepta sin rechistar ese lugar de privilegio para una disciplina que ignora, sino que precisamente esa ignorancia hace que depositen en ella una fe ciega facilitando así que el lenguaje científico se haya convertido en una especie de metalenguaje que funciona como un legitimador de la verdad, y ello a pesar de que ni desde fuera ni desde dentro de la propia ciencia se considera que esta pueda servir para establecer verdades.

Pero lo más grave es que esa función de legitimación es utilizada por grupos privilegiados a diferentes niveles dentro de las complejas relaciones de poder que caracterizan nuestras sociedades con la finalidad de imponer su discurso, sus intereses y su visión del mundo, y en definitiva para ejercer el poder y mantenerse en sus posiciones de privilegio.

El método científico es una herramienta perfectamente válida dentro de su campo de acción. Lamentablemente, se trata de un campo de acción muy limitado, reducido exclusivamente a aspectos físicos, ponderables, cuantitativos.

Si se analiza un fenómeno ignorando o despreciando algunos de los aspectos implicados (no digamos ya si se ignora la mayoría y probablemente los más importantes) es obvio que el análisis será defectuoso, incompleto y en definitiva más errado cuantos más aspectos se dejen de lado y más relevancia tengan en el fenómeno que se está analizando.

Observar, medir… son operaciones racionales relacionadas con el método científico: son muy útiles para ciertas cosas, pero no sirven para establecer verdades. El método científico puede dar respuesta a muchos interrogantes, pero no a todos, ni probablemente a los más decisivos, pero esa no es la cuestión: la cuestión es quién lo utiliza, quién lo gestiona y con qué intereses y objetivos.

Creo que cualquier movimiento socio-político que aspire a la justicia social, a promover los cambios necesarios para conseguirla, a despertar de alguna forma a esa enorme cantidad de gente que en estos momentos padece una indolencia brutal que paraliza las transformaciones y los anhelos de justicia, para una fuerza así, el análisis crítico de las relaciones de poder, de su utilización del lenguaje y las herramientas de la ciencia y de su capacidad de manipulación y control de instituciones y grupos sociales en terrenos tan sensibles como el de la salud, la protección del medio o la educación, es una obligación ética irrenunciable.

Desde ese punto de vista creo que debería ser bienvenido cualquier debate destinado a favorecer ese análisis crítico libre de prejuicios, ideas preconcebidas, actitudes de rechazo o ceguera intelectual y especialmente de planteamientos y enfoques que favorece directa o indirectamente, consciente o inconscientemente el dominio de esos grupos privilegiados.

Mi respeto por la ciencia incluye como complemento obligado el combate a los científicistas que en mis artículos y libros he denominado «fundamentalistas científicos» y otros denominan «pseudoescépticos», y que con tanto fervor asaltan las redes sociales no siempre con sanas intenciones aunque casi siempre con tal grado de torpeza y zafiedad que casi no hay que esforzarse para ponerlos en su sitio ya que ellos mismos se encargan de ponerse constantemente en ridículo dejando al descubierto la mala fe de la mayoría de sus intervenciones, la enorme frustración que acumulan y lo más importante la falta total de argumentos y evidencias que respalden sus furibundos intentos de censura inquisitorial.

Entre las señas de identidad de tales grupúsculos destacan la defensa explícita o soterrada o inconsciente de los intereses del Poder… exigir constantemente pruebas pero no presentarlas para sus afirmaciones, atacar a quien aporta evidencias en lugar de argumentar, o incluso declarar sin la menor vergüenza que quienes les pedimos pruebas no somos capaces de entenderlas y eso los dispensa. Y, como aderezo habitual y en generosas cantidades: intentos de descalificación, ataques personales, difamación, injurias de todo tipo -especialmente las que aluden a un supuesto interés económico-, complejo de superioridad, agresividad, criminalización del diferente, desprecio por el crítico y defensa de lo establecido, mesianismo, discurso paranoide, fanatismo, etnocentrismo científico y fascismo subyacente.

Más información sobre fundamentalismo científico:

Contra los extremistas científicos (Salud y Poder).

http://saludypoder.blogspot.com/2016/06/contra-los-extremistas-cientificos.html

Fundamentalistas científicos contra el pensamiento crítico (Discovery DSalud).

Fundamentalistas científicos contra el pensamiento crítico

Contra el fundamentalismo científioco (Salud y Poder)

http://saludypoder.blogspot.com/2014/07/contra-el-fundamentalismo-cientifico.html

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4 comentarios

  1. La ciencia es una forma de conocer el mundo y de predecir sucesos.
    Se define por su método, que consta de cinco etapas: definición de problemas, observación, planteamiento de hipótesis, verificación y búsqueda de regularidades.
    Mediante procedimientos de análisis, síntesis, inducción, deducción, comparación y dialécticos; el científico define conceptos, los categoriza, observa fenómenos y asociaciones entre ellos, plantea hipótesis, las verifica, busca causas y efectos, establece la existencia de regularidades y … genera cambios en un proceso constante en que los resultados obtenidos en cada paso afectan a los siguientes o pueden dar lugar a replanteamientos de los anteriores.

    Science is a way to know the world and predict events.
    It is defined by its method, which consists of five steps: defining problems, watching, posing hypotheses, checking them and formulating laws.
    Through procedures of analysis, synthesis, induction, deduction, comparison, and dialectics; the scientist defines concepts, categorizes them, watches phenomena and associations among them, poses and verifies hypotheses, searches for causes and effects, finds regularities and provokes changes. In this process, the results we get at every stage affect the following steps or may give rise to redefinitions and changes of the previous ones.

  2. La CIENCIA es un modo de CONOCER el mundo y de PREDECIR sucesos, que SE DEFINE POR SU MÉTODO y que está compuesto de varias etapas: definición, observación, hipótesis, verificación y teoría.
    El otro modo de conocer el mundo se basa en la fe.

    SCIENCE is a way to KNOW the world and PREDICT events, which IS DEFINED BY ITS METHOD and is made up of several steps: by its method, which consists of five steps: defining, watching, hypothesis, checking and theory.
    The other way to know the world is based on faith.

  3. Os incluyo un trabajo mío de hace unos meses sobre este tema.
    LA IZQUIERDA, LOS CONCEPTOS Y LA CIENCIA.
    Me gustaría decir algo sobre la confusión que genera esa ‘izquierda’ que se autodenomina heredera del marxismo o incluso marxista y que intenta convencernos de que es posible avanzar hacia el socialismo transformando gradualmente el capitalismo aceptando sus reglas del juego y utilizando sus propias instituciones.
    Por mucho que disfracen sus propuestas con vocablos imaginativos, esa ‘izquierda’ siempre termina plegándose a los intereses de las clases dominantes y, en no pocas ocasiones, apoyando abiertamente guerras imperialistas. Si me lo permitís, intentaré explicarme haciendo uso de algunos conceptos de la filosofía, en especial, poniendo en paralelo los pensamientos de Karl Marx y Thomas Kuhn.
    Bajo mi punto de vista, el problema principal sobre la citada confusión reside en el hecho de que la idea de alcanzar una meta (el socialismo) mediante conquistas graduales conseguidas desde dentro del propio sistema capitalista es funcionalista en la práctica,
    … y aunque un relativista diría que todo depende de cómo definamos los conceptos, parece muy difícil defender esas convicciones y al mismo tiempo autodefinirse como marxista pues la dialéctica marxista se opone frontalmente al funcionalismo.
    La lógica capitalista genera cambios más o menos profundos en un sentido.
    Pero esos cambios, a su vez, crean contradicciones que se manifiestan en otros cambios en sentido opuesto.
    Antes o después la tensión es insostenible, el choque se produce y la situación se reequilibra, reiniciándose el proceso acto seguido.
    Y éste, y no otro, es el quid de la cuestión de la dialéctica tanto Hegeliana como Marxista: tesis, antítesis y síntesis…
    Todo esto me recuerda el debate que existe en filosofía de la ciencia entre Kuhn-Popper.
    Como sabréis, existen dos modos de entender la ciencia; ambas comparten método pero difieren en el sentido último del cosmos.
    Kuhn afirma que los paradigmas dominantes en ciencia generan contradicciones que provocan la aparición de nuevos paradigmas: no existe una evolución hacia etapas ‘superiores’ o hacia un fin preexistente. Esos nuevos paradigmas se ajustan más a la nueva situación y son más útiles para conocer y predecir.
    Popper, por su parte, afirma que la ciencia, en un proceso continuo, intenta desvelar verdades reales en sí mismas que los fenómenos esconden. Se trataría de una evolución hacia estadios ‘más elevados’ que se encontrarían más cerca de una verdad predeterminada.
    Salvando las diferencias y llevando las definiciones al extremo para aclarar conceptos, podríamos calificar a Kuhn como ‘dialéctico’ y a Popper como ‘funcionalista.
    En cualquier caso, al menos Kuhn y Popper están de acuerdo en que la ciencia es un modo de conocer y predecir y ambos coinciden en aplicar el método científico en la investigación.
    Sin embargo, las ‘izquierdas’ reformistas (llamemos a las cosas por su nombre) parecen empeñadas en crear sus propias definiciones prestadas del marxismo y distorsionarlas para seguir un camino hacia un ‘socialismo democrático’ que acaba favoreciendo sistemática y sospechosamente a aquellos que dicen querer combatir.
    Y a las pruebas me remito: sólo tenemos que echar un vistazo a las posiciones de los eurocomunistas en Grecia, de los trotskistas sobre la guerra en Siria… los ejemplos ya son demasiados y demasiado evidentes.

    I’ll include one of my works on this issue written a few months ago.
    THE LEFT, CONCEPTS, AND SCIENCE.
    I would like to tell you something about the confusion generated by that ‘left’ which describes itself as heir to Marxism or even Marxist and that tries to convince us that it is possible to advance towards socialism transforming capitalism step by step accepting their rules of the game and using their own institutions.
    Regardless of how many imaginative terms they can give to their proposals, that ‘left’ always ends up giving in to the interests of the dominant classes and, in many cases, openly supporting even imperialist wars. If you let me do it, I will try to make myself understood by making use of some concepts taken from philosophy, especially, considering Marx’s and Kuhn’s ideas in parallel.
    From my point of view, the main problem about the aforementioned confusion consists of the fact that the idea of getting a goal (socialism) through gradual conquests achieved from within the capitalist system itself is, simply, functionalist in practice,
    … and although a relativist would say that everything depends on how we define concepts, it seems very difficult to defend those beliefs and simultaneously to define yourself as a Marxist because Marxist dialectics is totally opposed to functionalism.
    Capitalistic logic generates more or less radical changes in one sense.
    But those changes, in turn, create some contradictions that provoke other changes in the opposite direction.
    Sooner or later, the stress becomes unsustainable, there is a clash, the situation rebalances and the process resets itself thereupon.
    This one, and not any other, is the heart of the matter about both Hegelian and Marxist dialectics: thesis, antithesis, and synthesis…
    All this reminds me of the debate there is in the world of philosophy of science between Kuhn and Popper.
    As you will probably know, there are two ways of understanding science; both share the same method but they differ about the ultimate meaning of the cosmos.
    Kuhn states that prevailing paradigms in science generate contradictions that provoke the emergence of new paradigms: there is no evolution towards ‘more advanced’ stages or a predetermined end. Those new paradigms best respond to the new situation and are more useful to explain and predict.
    Popper, on the other hand, states that science, in a continuous process, tries to disclose truths, which are real in themselves, hidden behind phenomena. It would be an evolution towards ‘upper’ stages that would be closer to a predetermined truth.
    Setting aside the differences and taking the definitions to the extreme in order to clarify concepts, we might describe Kuhn as ‘dialectical’ and Popper as ‘functionalistic’’.
    At least, Kuhn and Popper agree on the idea that science is a way of explaining and predicting and both also agree on applying the scientific method in the research process. However, those reformist ‘lefts’ (let us call a spade a spade) are bent on creating their own definitions borrowed from Marxism and distort them in order to follow a path towards a ‘democratic socialism’ that systematically (and suspiciously) ends up favoring those whom they are supposed to fight.
    And the evidence is there: we just need to take a look at the positions held by euro communists in Greece, by Trotskyites about the war in Syria … there are too many examples already and they are too obvious.

  4. Elena Escudero

    Estoy de acuerdo en que la ciencia en Occ¡dente siempre ha servido al poder más criminal (EEUU) y todavía miles de expertos, doctores, químicos, físicos, etc. cobran del imperio por fabricar las armas y los productos más nocivos y dañinos para el exterminio lento, pero seguro, de la humanidad y de los líderes molestos para Wall Street. Pero Lo malo es que Huxley disfrutó y cobró en el país más terrorista del globo, al haber abandonado primero Italia y luego el Reino Unido (donde nació), eligiendo EEUU para vivir. Todo un personaje «coherente».

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