JESÚS GARCÍA BLANCA.»Inmunidad legal para los vacunadores»

Dice la prensa de derechas que “los fabricantes de la vacuna piden al gobierno inmunidad legal ante posibles efectos adversos”. Obviamente se refieren a la vacuna para esa falsa pandemia declarada por la OMS a la que se denominado “COVID-19” y que supuestamente estaría causada por un nuevo coronavirus denominado “SARS-CoV-2”.

¿Por qué los fabricantes querrían inmunidad legal? Pues obviamente porque saben perfectamente que la vacuna va a provocar una gran cantidad de daños. Y es que todas, repito: todas, las vacunas causan daños en mayor o menor medida, admitidos o no por las correspondientes instancias de poder, pero documentados ampliamente, pero esta vacuna no es una mas. Estamos ante un nuevo y espectacular experimento en el que se pretende inocular a la gente ARN que supuestamente servirá para que ordene al sistema inmunitario que fabrique defensas contra el nuevo coronavirus, ese que nadie ha aislado.

Como esto no se ha hecho nunca —que sepamos— las consecuencias son desconocidas y lo único que se puede prever con pocas posibilidades de error es que la manipulación genética a la que se va a someter a miles o millones de personas tendrá —como hasta ahora lo ha tenido en otros campos de la mal llamada “ingeniería genética”— consecuencias para la salud que irán de graves a más graves o a mortales, empezando por un previsible aumento de la esterilidad en hombres y mujeres.

Se entiende mejor por qué continúan manteniendo de una u otra forma la campaña de pánico iniciada con la declaración de la OMS de que estamos amenazados por un nuevo enemigo invisible? Se entiende porque continúan utilizando un test chapuza sin el menor rigor científico para fabricar “casos”, “asintomáticos” o “rebrotes” mientras todo el mundo se lo pasa en grande en las terrazas a las que el coronavirus tiene poca simpatía?

Los mismos de siempre han fabricado las mentiras de siempre con los objetivos de siempre multiplicados por mil, objetivos que van mucho más allá del mero negocio farmacéutico con una vacuna que podría tener consecuencias devastadoras pero que la mayoría va a recibir como agua de mayo. De ahí la necesidad de protegerse legalmente. Y no es la primera vez.

Ya durante la falsa pandemia de Gripe A, en 2009, los que mandan de verdad obligaron a multitud de gobiernos a aprobar legislaciones similares a lo que ahora se pretende. Tomemos el ejemplo del Reino de España:

Artículo 24.5: “La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios podrá autorizar temporalmente la distribución de medicamentos no autorizados, en respuesta a la propagación supuesta o confirmada de un agente patógeno o químico, toxina o radiación nuclear capaz de causar daños. En estas circunstancias, si se recomienda o impone por la autoridad competente el uso de medicamentos en indicaciones no autorizadas o de medicamentos no autorizados, los titulares de la autorización y demás profesionales que intervengan en el proceso estarían exentos de responsabilidad civil o administrativa por todas las consecuencias derivadas de la utilización del medicamento, salvo por los daños causados por productos defectuosos”.

Ley 29/2006 de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios.

http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/l29-2006.t2.html#a24

Esto es lo que hay. Y contra esto nos queda el consejo del amigo García Calvo: “cualquier sueño de revolución tiene que partir igualmente de que el primer hacer es el decir: el decir NO. El decir NO a lo que está dicho y se nos manda”.

 

 

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