ITALIA. La Justicia dictamina que el saludo fascista no es delito

El saludo fascista no constituye delito si tiene intención conmemorativa y no violenta. Incluso puede ser considerado una «libre interpretación del pensamiento» y no un atentado contra el orden democrático.
De esa manera, el tribunal de Casación (la máxima instancia judicial italiana) absolvió definitivamente a dos manifestantes que durante una conmemoración organizada en Milán en 2014 por exponentes de la agrupación «Fratelli d’Italia» («Hermanos de Italia»), respondiendo a la «llamada del presente», alzaron el brazo derecho haciendo el saludo romano.
El gesto les había valido una imputación por «concurso en manifestación fascista», delito previsto en el artículo 5 de la llamada ley Scelba. El tribunal de Casación rechazó el recurso de la fiscalía de Milán, confirmando las decisiones del juez de audiencia preliminar y de la corte de apelación de esa ciudad del norte de Italia.
De esa manera, el fallo establece que la ley no sanciona a «todas las manifestaciones usuales del disuelto partido fascista, sino solo aquellas que pueden determinar el peligro de reconstituir organizaciones fascistas» y los gestos y expresiones «idóneas para provocar adhesiones y consensos».
El saludo romano hecho por los imputados no fue considerado entre estos supuestos. Para los jueces fue dirimida la naturaleza puramente conmemorativa de la manifestación organizada en honor de tres militantes muertos, sin «ningún intento de restaurar el régimen fascista».
La manifestación había sido autorizada por la policía, pero en los días precedentes los organizadores fueron advertidos de no utilizar banderas y símbolos como las cruces celtas.
A pesar de no respetar esa prohibición, se determinó dejar proseguir el cortejo solo por razones de orden público. Los jueces excluyeron que la manifestación haya asumido connotaciones tales de sugestionar e inducir «sentimientos nostálgicos con los cuales representar un serio peligro de reorganización del partido fascista».
Al argumentar su decisión, la corte de Casación dio ejemplos claros de delitos de manifestación fascista. Es el caso de quien entona «a las armas somos fascistas», considerado una muestra de fe y una incitación a la violencia, o quien realiza el saludo romano armado de una cachiporra durante un acto.
La Suprema Corte recordó un precedente idéntico, en relación a otros imputados en la misma manifestación. En esa ocasión, el tribunal subrayó que el delito previsto por la ley Scelba «es delito en peligro concreto, que no sanciona la manifestación del pensamiento y de la ideología fascista en sí, frente a las libertades garantizadas por el artículo 21 de la Constitución, sino solo donde las mismas puedan determinar el peligro de reconstitución de organizaciones fascistas en relación al momento y al ambiente en la cual son cumplidas, atentando concretamente contra el orden democrático y sus valores».

 

ansa

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2 comentarios

  1. Sólo falta la sentencia en España, que terminaría así *Con dos cojo.es* típica coletilla fascista.

  2. El fascismo nunca fue enterrado y anida en el alma del imperialismo europeo: es su producto social más elaborado y preciso.

    Desde el derrumbe de la URSS hemos ido viendo cómo se machacaba al antifascismo como si fuera lo peor y más nocivo. Los ejemplos de esa concepción los tenemos a la orden del día en Polonia, Chequia, Hungría, Ucrania, etc y, por supuesto, en Austria, Francia, Italia, España (los primos de Rivera son sus más esbirros representantes), etc: se quieren (y de hecho y de «derecho» lo están consiguiendo) prohibir a las organizaciones de lucha antifascista.

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