La llamada de Askatasuna (un histórico centro social) ha encontrado respuesta. Miles de personas han llenado las calles de Turín para la manifestación contra el gobierno, el rearme y el desalojo de corso Regina Margherita, ocurrido el pasado 18 de diciembre. Desde el escenario móvil, los organizadores reivindican las cifras: “Somos 50 mil”. Un dato no oficial, pero que refleja la dimensión de una movilización capaz de bloquear la ciudad durante todo un día. Acudieron los cuerpos represivos y los manifestantes supieron responder.

El área alrededor del edificio desalojado por la policía, que fue un Centro cultural durante casi treinta años, se ha transformado en una zona blindada: rejas, barreras, furgones y cientos de agentes en equipo antidisturbios.
Centros sociales, sindicatos de base, asociaciones, movimientos estudiantiles y universitarios, colectivos feministas, grupos solidarios con Palestina y Kurdistán, y varias organización de la izquierda revolucionaria y anarquistas protagonizaron las protestas.