Intereses de laboratorios, negocio, revistas científicas, OMS, Raoult, dimes y diretes en torno a la hidroxicloroquina

Hay situaciones que si no fuera por el número de muertos que hay detrás del Coronavid, serían para guión de Berlanga. Uno de ellos es precisamente ese, el número de muertos. No hay manera de computarlos, cada hora hay cambio en las cifras, dos mil arriba, dos mil abajo, qué mas da. Si los cuenta la Comunidad autonómica es distinto que si los suma el ministerio de sanidad y más distinto si lo suman las funerarias. Un papelón.

Pasa algo parecido con la hidroxicloroquina, un medicamento utilizado desde hace años contra la malaria y que el afamado profesor Didier Raoult empezó a utilizar en Francia contra el Covid-19. El presidente, Emmanuel Macron tomó la decisión -totalmente inhabitual- de ir a verlo en pleno ascenso de la pandemia al hospital de la Timone, en Marsella, donde el virólogo promueve su tratamiento contra el virus.

» Respeto mucho al profesor Raoult . Estoy convencido de que es un gran científico . Me apasiona lo que dice y lo que explica»,declaró el jefe de Estado francés durante una entrevista, precisando en todo caso que «el papel del presidente de la república no es decir si un tratamiento es bueno o malo». Unas semanas después, Francia suspendió su uso.

Puede que fuera eficaz o no, pero para quien era letal era para los laboratorios que esperan beneficios mega millonarios en la puja por obtener la vacuna. La propia OMS descalificó el uso de la hidroxicloroquina, tras la publicación de un supuesto y sesudo estudio de científicos publicado en la prestigiosa The Lancet (tras salir ahí un medicamento adquiere el placet para comercializarse), luego dudó y al final dijo el 3 de junio que reanudaría sus ensayos luego de suspenderlos el mes pasado. Más luego Raoult rebeló que en China no ha dejado de investigar con la hidroxicloroquina.

Euronews informa que el estudio científico en el que se basó la Organización Mundial de la Salud para suspender los ensayos clínicos con este medicamento antipalúdico como tratamiento contra el COVID-19 ha sido retirado por la revista científica The Lancet, después de que sus autores se hayan retractado.

Esta semana la revista tuvo que emitir una «expresión de dudas sustantivas», reconociendo dudas sobre la base de datos utilizada, que al parecer presenta serios defectos de forma y contenido.

Finalmente los autores han escrito a The Lancet diciendo que no podían garantizar la fiabilidad de los datos en los que se basa el estudio porque la empresa que creó la base de datos rechaza darles acceso.

La «expresión de dudas» un término utilizado por las revistas científicas, fue motivo suficiente para que la OMS decidiera retomar los ensayos clínicos que había suspendido temporalmente tras publicarse el estudio.

El estudio en cuestión llegaba a la conclusión de que la hidroxicloroquina no es beneficiosa para los pacientes

El artículo científico ha tenido un impacto y repercusiones mundiales dramáticas, entre ellas el hecho de haber presionado a la OMS (Organización Mundial de la Salud) para que suspendiera los ensayos clínicos de la hidroxicloroquina contra el Covid-19. Francia también decidió prohibir este tratamiento que ha estado en el centro de la polémica desde que se propuso como tratamiento.

Publicado el 22 de mayo en The Lancet, el estudio se basaba en los datos de 96.000 pacientes hospitalizados entre diciembre y abril en 671 hospitales, y comparaba la condición de los que recibieron el tratamiento con la de los pacientes que no lo recibieron.

Por su parte el New England Journal of Medicine también ha tenido que retirar un artículo sobre medicamentos para la presión sanguínea que utilizaba la misma base de datos.

Ahora todas las miradas están puestas en la empresa de Chicago Surgisphere Corp. que creó esta gigantesca base de datos y no permite acceder a ella y a la metodología utilizada.

Los dos estudios fueron dirigidos por el doctor Mandeep Mehra del Hospital Brigham y Women’s de Boston, y entre los autores se encuentra Desai Sapan, fundador de Surgisphere, que es el único de los cuatro actores que no firmó la retractación.

Los especialistas explican que el estudio sobre la hidroxicloroquina se volvió tan influyente entre la comunidad científica y las autoridades por el tamaño de la muestra.

Sin embargo los expertos han mirado la base de datos con lupa y han encontrado importantes problemas.

Surgisphere rechaza compartirla alegando problemas con la cláusula de confidencialidad que acordó con los pacientes.

En una carta abierta publicada el 28 de mayo, docenas de científicos de todo el mundo subrayaron que el estudio de Lancet planteaba «preocupaciones tanto metodológicas como de integridad de los datos».

Enumeraban una larga lista de cuestiones problemáticas, desde incoherencias en las dosis administradas en algunos países hasta cuestiones éticas relativas a la recopilación de información y la negativa de los autores a dar acceso a los datos en bruto.

En su publicación del martes reconociendo «dudas sustantivas» sobre el estudio, The Lancet recordaba que habían «solicitado una auditoría independiente sobre la procedencia y la validez de los datos realizada por autores que no sean de Surgisphere y está en marcha, con resultados que se esperan en breve». Sin embargo poco importa ahora la auditoria, después de que los autores se hayan retractado, si no es para defender la solvencia de Surgisphere.

Antes de la controversia sobre este estudio, otros estudios de menor escala habían llegado a la misma conclusión que éste, sin que su metodología fuera criticada.

El estudio de Lancet también ha sido atacado virulentamente por los defensores de la hidroxicloroquina, a menudo con la etiqueta #LancetGate en las redes sociales.

El más importante de ellos es el investigador francés Didier Raoult, que fue uno de los primeros en defender el tratamiento con hidroxicloroquina y antibiótico para el COVID-19.

_»El castillo de naipes se está derrumbando», tuiteó el miércoles sobre la nota de The Lancet, después de llamar al estudio «defectuoso» y afirmar que fue realizado por «truhanes».

En fin.

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