HUGO GÓMEZ. Acerca del eje imperialista. España mueve pieza

“Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar las Américas de miseria a nombre de la libertad” (Simón Bolívar).

 

Altanero y desafiante, rugió el ogro imperialista: “Tenemos el ejército más poderoso y bien equipado en cualquier parte del mundo, con diferencia”. Así respondía amenazante Mr. Trump tras el lanzamiento por la Guardia Revolucionaria de 17 misiles contra la base aérea Sir Al Assad, y 5 contra el cuartel general de la coalición internacional en Esbil, en represalia por el vil asesinato del Comandante de la Fuerza Quds del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica Qasem Soleimani. Es esta una manera de expresarse, atrabiliaria e intimidatoria, otrora propia de piratas y bucaneros carniceros servidores de imperios, y hoy lenguaje y tono propios de célebres capos internacionales de la droga, discípulos aventajados del bandido burgués en el manejo artero del crimen sin fronteras.

Sin pudicia política alguna, así va y viene pregonando y alardeando de la supremacía militar del imperio norteamericano sobre el mundo: “Primero América, segundo América, tercero América”, lo que no es sino la prolongación perenne y nauseabunda de la historia universal de la Conquista y del colonialismo del occidente cristiano en el mundo, azote inmisericorde de la tierra humana.

De esa historia inacabada que recuerda la idiosincrasia criminal de los imperios capitalistas coloniales, que sobrevolando como aves de rapiña los cinco continentes, se lanzaron sobre extensos territorios ajenos, y abriéndose paso con terror y engaño, despojaron a sus pobladores de la propiedad sobre sus tierras, impusieron a sangre y fuego su lengua y su cultura y los esclavizaron oprobiosamente en sus propios dominios territoriales. Sobre la base económica de esa esclavitud reimplantada, acumularon descomunales capitales y riquezas que contribuyeron y han contribuido al vertiginoso crecimiento y al desarrollo y esplendor de las metrópolis burguesas y de sus clases adineradas. Solo dejaron a esos pueblos esclavizados el ominoso legado de la perpetuación de la dependencia, la ignorancia, la enfermedad, el hambre, la miseria.

Van a donde van sin pedir permiso, avasallando, ufanos de su fuerza militar, prescindiendo, unilateralmente o por grupos de naciones dominantes ,de las normas, compromisos, pactos, resoluciones, convenciones y tratados, internacionales, que ellos mismos han suscrito en su día y que luego rompen y pisotean al día siguiente de suscribirlos, valiéndose de todos los medios a su alcance, incluidos las masacres, e imponiendo a su antojo, y según su conveniencia, su propia ley, erigida cínicamente en la expresión última

universal de la libertad, la democracia, los derechos humanos , y todos los etcéteras, característicos de la falacia capitalista.

La demostración reciente más genuina y esclarecedora de este orden jurídico-político injusto y chantajista, impuesto por el imperialismo a escala mundial, es el ascenso a la Presidencia de los Estados Unidos, de Mr Trump, personaje siniestro, proveniente del núcleo duro de los turbios y antisociales movimientos y transacciones del mercado capitalista americano.

A los pocos días de posesionarse en la Presidencia de los Estados Unidos, su primera decisión como presidente fue retirar a Estados Unidos del Tratado del Comercio del Pacífico (TPP), que había firmado Obama con otros 11 países. Luego siguió su rompimiento con el Acuerdo del Clima de París y con el Pacto Nuclear con Irán. Desataría la guerra comercial con China. En el desenfreno competitivo inter imperialista, tacharía como enemigos a Canadá y a la Unión Europea, socios aliados tradicionales suyos en su empresa común de la dominación mundial.

En desarrollo de su política criminal racista y xenófoba, esta vez contra la ola de inmigrantes provenientes primordialmente de los países suramericanos, que tratan desesperadamente de alcanzar el territorio norteamericano huyendo de la miseria y atraídos por el “sueño americano”, impulsa la erección de un muro descomunal a lo largo de la frontera con México para impedirles su ingreso. Con chantaje y amenazas, ha querido imponer a ese país vecino el pago de los costos de su construcción, intimidándolo con la amenaza de imponerle aranceles aduaneros leoninos a sus productos de exportación.

Y es que su fuerza militar bruta copa hoy todo el orbe terráqueo conocido. No es exageración. El cuadro es dantesco: Según datos suministrados por el mismo Pentágono en 2005, los Estados Unido de Norte América poseían u ocupaban 737 bases militares en el extranjero, en más de 160 países, con un contingente militar desplegado de 255.065 efectivos, cubriendo, -sumadas las instaladas en su propio territorio- una superficie de 2.202.735 hectáreas. En apreciación de Germann Jr, un experto en asuntos militares, “harían del Pentágono uno de los más grandes propietarios de terrenos del planeta”.

Y del espacio. Anunciando oficialmente el nacimiento de una nueva era militar estadounidense, Trump acaba de crear oficialmente, en días pasados, la Fuerza Espacial de los Estados Unidos, hecho que resalta como el nacimiento de una nueva era militar y como un legado histórico. Ante el cuerpo de oficiales militares reunidos para presenciar la firma, Trump expresó con exaltación que: “Va a haber muchas cosas ocurriendo en el espacio. El espacio es el dominio de guerra más nuevo del mundo. En medio de amenazas graves a nuestra seguridad nacional, la superioridad estadounidense en el espacio es absolutamente vital. La Fuerza espacial nos ayudará a disuadir la agresión y controlar el último terreno elevado”.

Y escribió en su cuenta de twitter: “Con el establecimiento de la Fuerza Espacial elevamos la función de organizar, entrenar y equipar de manera consistente con la importancia crítica del dominio espacial. La Fuerza Espacial brindará las capacidades que el Comando Espacial de los Estados Unidos necesita para controlar y explotar el espacio para ventaja nacional”.

“USA über alles” (Estados Unidos por encima de todos…), parafraseando la expresión supremacista en el himno de la Alemania Nazi.

“Dios salve a América”…”tierra de paz” es himno que entonan en el día de “acción de gracias”, vestidos con sus mejores galas militares los ejércitos del imperialismo norteamericano, adalides de su “destino manifiesto” de dominación mundial. Los Pueblos avasallados comprenderán que el dios de esos ejércitos no ha sabido nunca guiarse por la brújula de la justicia universal, sino por las leyes macabras de su guerra injusta. Díganselo si no a esos Pueblos que en su centenaria historia no han conocido sino muerte, tortura, miseria, opresión, esclavitud, hambre y miseria, a manos de los invasores poderosos de turno. Si no son esos mismos Pueblos, desde su propia condición humana de vencidos y esclavizados, los que habrán de alcanzar ellos mismos con dignidad y valor su libertad e independencia.

El imperialismo es una hidra infernal de múltiples cabezas. Las grandes potencias que hoy monopolizan territorios, mercados, finanzas y hasta poblaciones, tejen entre ellos y para ellos una red casi infinita de mutuos y recíprocos compromisos de asistencia política, económica y militar, construyendo un eje imperial mundial poderoso, que les permite con una fuerza militar y de inteligencia descomunales, sin parangón en la historia, aplastar la libertad y la soberanía de los Pueblos y apoderarse sin límites de sus ricos recursos naturales.

El eje imperialista del capitalismo mundial abarca ya enormes naciones con un gran desarrollo económico: Canadá, Estados Unidos de Norte América y los 26 países de Europa, constitutivos de la Unión Europea, y que actúan al unísono en la empresa de dominación mundial.

Países europeos que en siglos pasados implantaron colonias en vastos territorios de África, Asia y América latina, tienen establecidas u ocupan bases militares en sus antiguos dominios, agigantando el cerco infernal imperialista a continentes enteros.

Francia posee bases militares en territorios de ultramar, con un despliegue de más de 30.000 efectivos: La Guayana francesa, la Polinesia francesa, Guadalupe, Martinica (las dos colonias), Mayotta, Nueva Caledonia, Reunión y San Pedro y Miquelón y mantiene desplegadas sus fuerzas militares en el Medio Oriente y en sus antiguas colonias africanas.

Inglaterra busca establecer nuevas bases militares en el Caribe y el Sudeste Asiático, una vez concluida su salida de la Unión Europea, a través del Brexit, “Este es nuestro gran momento como nación desde el fin de la Segunda guerra mundial, cuando nos resituamos de otra manera, y podemos desempeñar el papel en el mundo que el mundo espera que desempeñemos”, ha manifestado recientemente el Ministro de Defensa del Reino Unido, Williamson, al periódico británico The Sunday Telegraph. Sin comentario. Bases militares en Chipre, Gibraltar, Islas Malvinas y Océano Indico, posibles en Singapur o Brunei, en el mar del Sur de China y en Montserrat Guyana en el Caribe.

El planeta aparece entonces en estado de sitio, ante un cerco infernal tendido por la fuerza más opresora de la humanidad: el imperialismo, fase culminante del capitalismo mundial.

En el corazón de Europa se halla instalada desde el fin de la segunda guerra mundial la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), creado por el Tratado de Washington en 1949, desde cuya Alianza sus aliados trazan y ejecutan los planes abominables de sus guerras devastadoras, y en las que España tiene su plaza de aliado distinguido.

España se convirtió en el nº 16 de esa Organización en el gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo, el 30 de mayo de 1982. Su integración en la Alianza fue objeto de gran confrontación por la opinión pública nacional, contradicción que habría de dirimirse mediante el Referéndum propuesto por el Gobierno del social demócrata Felipe González, celebrado el 12 de marzo de 1986. Con engaño alevoso el Gobierno propuso a la ciudadanía una fórmula que excluiría la incorporación de España en la estructura militar integrada de la Alianza.: “La participación de España en la Alianza no conllevaría su incorporación a la estructura militar integrada. / Se mantendría la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en el territorio español”. Así propuesta, sería aprobada por el 52, 54% de los votos a su favor.

La felonía militar del Estado español, escondida en aquella fórmula engañosamente democrática, se abrió enseguida paso, en sentido anverso a lo aprobado, iniciando una paulatina integración de las fuerzas militares españolas en la Alianza. El 8 de septiembre de 1995, España adhería al Protocolo de París que establece el Estatuto de los Cuarteles Generales Militares Internacionales (SOFA). Poco después, en diciembre de 1995 el régimen burgués español recibía con alborozo el nombramiento de su Ministro de Exteriores Javier Solana Madariaga como Secretario General de la Alianza, noveno en la historia de la OTAN y primer español que ostentaba este cargo. “El 1º de enero de 1996, el Congreso de Diputados aprobaba, con el 91% de los votos a favor, la autorización al Gobierno para que negociase el ingreso de España en la nueva Estructura de Mandos de la OTAN.

“Finalmente, España culminaba su incorporación plena a la estructura militar integrada de la OTAN el 1º de enero de 1999. A partir de entonces, se produjo la incorporación progresiva de generales, oficiales y suboficiales españoles al resto de cuarteles generales de la estructura de mandos de la OTAN”.

Sin rubor alguno, descubrían su verdadera faz de hipócritas y traidores. Y un manto de silencio nacional cubrió su infamia.

El Estado español continúa ocultando a la opinión pública nacional el entramado turbio de las vastas y permanentes operaciones militares de la OTAN en las que aparecen involucrados los ejércitos españoles. España está en guerra sin declararla y desarrolla de manera sibilina una economía de guerra, que pone en peligro la paz y la seguridad de la nación y de sus conciudadanos.

Esta ruin estafa institucional a la ciudadanía española, se halla caracterizada por un sepulcral silencio cómplice, con el que se hallan comprometidos

absolutamente todas las instituciones y aparatos del Estado: Gobierno, Congreso y Poder Judicial, a su cabeza. Hay Inercia absoluta, cuando no silencio, tergiversación, desinformación, ocultación de informes y relatos falsos de los que participan, por acción u omisión, todos los partidos políticos constitucionales, incluida la “izquierda” claudicante, favorecidos por el Poder de Estado. Y, por supuesto, en esa tesitura, la totalidad de los medios de comunicación burgueses, públicos y privados, están obsecuentemente al servicio de la política exterior española expansionista y colonialista, que ellos encubren de múltiples formas; unos a sueldo y otros abatidos de manera vergonzante por la autocensura. Silencio abismal de todos ellos como si nada estuviera sucediendo hacia afuera de las fronteras españolas. Pues son notorios los actos de guerra en que se ve involucrada la Fuerza militar española. Es un hecho palmario que España, integrada en la UE, forma parte del Eje internacional imperialista dirigido por los Estados Unidos de Norte América y actúa como aliado activamente en sus guerras de expansión y control del mundo, de las que los grandes consorcios económicos trasnacionales españoles derivan cuantiosos beneficios en diferentes lugares del mundo, que el Estado español avala y protege.

¿Dónde, en qué instancias “democráticas” del soberano pueblo español anidan la denuncia, la reprobación, la oposición y la lucha política frente a la política exterior de guerra aliada al imperialismo, del Reino de España.

 

Hugo Gómez,

Abogado laboralista

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