HONDURAS. La Embajada de EE.UU. en Tegucigalpa llama a la calma tras una jornada de disturbios

Como cambia el cuento, según quiénes provoquen los disturbios y contra quién. En este caso concreto, a los yanquis se les ve el plumero, ya que el Gobierno de Honduras es un lamebotas del imperio. No decían lo mismo en Nicaragua o en Venezuela, países en donde alentaban y financiaban la violencia contra los gobiernos legalmente constituidos.

La Embajada de Estados Unidos en Honduras llamó a la calma tras una intensa jornada de protestas de maestros y médicos en esa nación centroamericana, que terminó con heridos y represión policial.

«Como amigo y aliado del Gobierno y pueblo de Honduras, la Embajada de los Estados Unidos hace un llamado a todos los hondureños a que se abstengan de actos de violencia. Enfatizamos la necesidad de resolver sus diferencias de forma pacífica con respeto al orden público», reza una nota publicada en la web de la sede diplomática.

El texto exhorta a fomentar la democracia a través de las conversaciones basadas en respeto mutuo y la búsqueda de consensos mediante el diálogo, aunque las diferencias de opinión sean grandes.

«Todos queremos ver un futuro prometedor para este país; ahora es el momento de pensar en el bienestar de los niños y los jóvenes, y trabajar juntos para realizar ese futuro democrático, seguro, próspero y unido que todos los hondureños merecen», concluye el mensaje de la legación estadounidense.

Según reportes de prensa, unas 25 personas resultaron heridas el 30 de mayo en Honduras cuando la fuerza policía intentó desalojar a los miles de manifestantes que bloquearon las principales calles de Tegucigalpa, así como las inmediaciones del sureño aeropuerto de Toncontín.

La terminal aérea tuvo que desviar hacia San Pedro Sula los vuelos de las aerolíneas United, Delta y Copa, debido a la inseguridad imperante en sus instalaciones, rociadas con gases lacrimógenos.

Las manifestaciones de este 30 de mayo fueron convocadas por la Plataforma en Defensa de la Salud y Educación para exigir al presidente Juan Orlando Hernández la derogación de dos decretos que presuntamente generarían el despido masivo y sin indemnización de empleados públicos, así como la privatización de los hospitales estatales.

El decreto en cuestión, el PCM-023-2019, fue aprobado en la noche del miércoles 28 de mayo por Hernández en su Consejo de Ministros, y aunque el mandatario negó que sea contemplada la privatización de los servicios o despidos masivos, miles de hondureños volvieron a las calles para rechazarlo.

Ya a finales de abril pasado, el Congreso Nacional de Honduras había dejado sin efectos los decretos de una ley para reestructurar el sistema educativo y de salud, causantes de intensas protestas de médicos y maestros que temían eventuales despidos masivos.

Aquella decisión fue adoptada tras manifestaciones que comenzaron con bloqueos pacíficos en el centro de la capital, pero subieron de tono y acabaron con incendios en edificios públicos y fuerte represión policial.

 

(Con información de Sputniknews)

 

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