MADRID 30 03 2016 Pedro Sanchez PSOE y Pablo Iglesias Podemos durante la reunion que han mantenido hoy en el Congreso de los Diputados FOTO JOSE LUIS ROCA

GUIDO OHLENSCHLAEGER. «Las negociaciones del PSOE: una historia de amenazas, chantajes, difamaciones y mentiras»

El PSOE habría amenazado hoy a Unidas Podemos con elecciones en noviembre según fuentes del partido morado. No habría segunda oportunidad; o investidura en julio o elecciones. Ese es el todo o nada del partido de Pedro Sánchez. Sin embargo, Unidas Podemos lleva meses mostrando disposición a negociar y cediendo en temas de estado y en la cuestión catalana entre otras. No así el PSOE.

Hoy, al acabar la reunión, Adriana Lastra ha salido a la sala de prensa del Congreso admitiendo que la relación está prácticamente rota. Ha acusado a Unidas Podemos de no querer negociar, de no ceder, de no aceptar lo que el PSOE “le ofrecía”. Nada más lejos de la realidad. Mentira tras mentira la portavoz del PSOE ha intentado construir un relato sobre el transcurso de las negociaciones que es absolutamente falso. Lo que parece es lo que es: PSOE ya prepara el terreno para unas nuevas elecciones. Ya no se trata de subir y bajar apuestas, sino más bien de construir una narrativa que consiga cargar en los hombros del partido morado toda la culpa de que no haya salido adelante la investidura. El partido de Pedro Sánchez ha renunciado. Llevan meses buscando la excusa y no la han encontrado.

Y es que desde hace dos meses y medio hemos asistido sin duda a unas negociaciones que han sido en realidad una treta del PSOE para ganar tiempo. Primero para pensar una estrategia, después para intentar que Ciudadanos cediese a la presión -o en su defecto el PP- y se abstuviese en la investidura, finalmente para construir un relato que permitiese acusar a Unidas Podemos de haber trabado e impedido la formación de un nuevo ejecutivo. El único hilo conductor de la negociación durante estos dos meses fue que Unidas Podemos no podía entrar en el Gobierno. Se trataba -y se trata- ni más ni menos que de eso.

Según algunas filtraciones aparecidas ayer, en la primera reunión que mantuvieron Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, éste les ofreció a los morados algunos ministerios. En la entrevista con Piqueras de ayer el líder de Unidas Podemos no desmintió, pero tampoco confirmó, aunque insinuó que así era. Después de las elecciones europeas, municipales y autonómicas, el silencio era atronador. Los medios se preguntaban: “¿Dónde está Pedro Sánchez?”, y tras el aviso del rey Felipe VI, Sánchez convocó una ronda y exigió al PP que pidiese a Ciudadanos la abstención. Eso con la derecha, con Unidas Podemos se trataba sin embargo de ganar tiempo. Luego vino otra temporada de silencio y luego el debate entre los términos gobierno de coalición y cooperación.

Sánchez no ofrecía nada. Ni un grupo de negociación, ni algún documento programático. No se movía. Quería ganar tiempo y lanzó a sus perros mediáticos para presionar a Ciudadanos con todas sus armas. Hubo dimisiones, editoriales y críticas fuertes, también de la CEOE y algunos empresarios que acusaban al partido naranja de bloquear un gobierno de centro. En esos días algunos tuiteros recordaban por redes el deseo que confesó el gurú de Pedro Sánchez, Iván Redondo, en una entrevista con Pablo Iglesias en Otra vuelta de tuerka en la que mostraba su deseo de que en un futuro pudiera producirse el entendimiento entre la derecha y la izquierda en España.

El silencio continuo y también las filtraciones a la prensa de varias reuniones privadas entre Sánchez e Iglesias en Moncloa y otras tantas filtraciones sobre cuestiones que tenían que ver con la negociación, demostró que el objetivo seguía siendo ganar tiempo hasta forzar la abstención del partido naranja, pero, para sorpresa de muchos, Ciudadanos no cedió y se instaló con firmeza en la oposición. El posible aliado de Sánchez, el deseo confesado de Iván Redondo para que se pudiese producir un entendimiento entre la derecha y la izquierda parecía cerrarse definitivamente.

Entonces tocaba virar el barco. Si Ciudadanos había renunciado, aun había un último cartucho con el PP que también le dio carpetazo. Y entonces, ¿ahora qué?, se preguntaban desde Ferraz. ¿Tocaba pactar definitivamente con el partido de Iglesias? El sentido común así lo entendía. Sin embargo el PSOE no estaba dispuesto. Es por esto que a partir de este momento tocaba alejar al partido morado de los socialistas, para distanciarse y poder articular un relato coherente de cara a una investidura fallida -que ellos mismos querrían forzar- y a unas posibles elecciones en noviembre en las que, según sus encuestas, se hundiría el partido de Pablo Iglesias y el PSOE crecería. Puro tacticismo electoralista.

Desde hace unos días se ha puesto en marcha la última fase del plan para alejar a los de Iglesias del Gobierno. Si hasta entonces había existido cierto feeling, aunque siempre con una distancia bien cuidada por los del PSOE para no cerrar la puerta a otros apoyos por la derecha, desde la entrevista de Sánchez con Piqueras el pasado jueves, se dibujó una nueva hoja de ruta que hacía hincapié en lo que les distanciaba sobre lo que les unía.

Sánchez esgrimió que la diferencia en cuestiones de Estado y, sobre todo, en la cuestión catalana era insalvable. «Unidas Podemos defiende el derecho a la autodeterminación», justificaba. Aunque justo un par de días antes Pablo Iglesias se había mostrado dispuesto a ser leal al Gobierno y ceder en sus posiciones con respecto al conflicto catalán, al PSOE le daba igual, porque no se trataba de la verdad, sino de tener excusas para apartar a los de Iglesias.

En este movimiento de ajedrez Pedro Sánchez intentó alejar al partido morado al tiempo que crispaba los ánimos en el independentismo que había dicho ya que apoyaría un Gobierno de coalición, tras la oferta que unos días antes había lanzado Iglesias al PSOE a través de un artículo en La Vanguardia en el que pedía responsabilidad y pedía probar en julio si los números sumaban. En el caso de que no fuese así, el líder de Unidas Podemos se comprometía a cambiar su posición. Claro que en el PSOE sabían que los números salían y por eso intentaron tensar a los independentistas sacándolos fuera del tablero constitucional y también de paso a Unidas Podemos, pidiendo en consecuencia la “abstención responsable” a PP y Ciudadanos. Es decir, pidiendo por última vez una abstención que permitiese al PSOE gobernar en solitario. No surtió efecto.

En esas llegamos al día de ayer en el que PSOE, presionado y sin opciones, amagó con presentar un documento programático para empezar a negociar con Unidas Podemos. El documento se lo entregó a la prensa (una forma extraña de empezar a negociar) y resulta que era un calco de su programa electoral, sin ninguna medida de las que llevaba Unidas Podemos en su programa y eliminando puntos que eran esenciales para el partido morado como la derogación de la reforma laboral, el control al precio del alquiler en zonas tensionadas, la tributación de las socimis (inversiones en vivienda), la reforma de las sicav y también el 15% mínimo de Sociedades. Por supuesto, desapareció la propuesta de aumentar el IRPF a rentas de más de 130.000€ . En fin, ni rastro del PSOE de antes de las elecciones. Ya sabemos que con el PSOE siempre es igual. Antes de las elecciones a la izquierda, después a la derecha.

Así llegamos al día de la reunión de hoy. El PSOE esperaba que alguien creyese de verdad que aquel papel tenía alguna intención más allá de la de provocar el enfado de Unidas Podemos ante un documento de negociación tan pobre y tan poco trabajado. El único objetivo del PSOE era, ante las críticas que estaba recibiendo de los medios que lo estaba tildando de no querer negociar y de inmovilista, presentarse ante la opinión pública como un partido que se intentaba moverse y negociar. Nada más lejos de la realidad. En la reunión nada nuevo: pedir el apoyo casi gratuito de Iglesias y luego salir a sala de prensa culpando a Unidas Podemos de todos los males, amenazando con un adelanto electoral y chantajeando al partido morado. Por suerte nadie se cree que el PSOE de verdad haya intentado sacar adelante esta negociación. Unidas Podemos no obstante no ha hecho más que ceder. Pero, claro está, no se puede ceder hasta el ridículo.

El PSOE ha intentado forzar a Unidas Podemos con tretas, ultimátums, filtraciones, difamaciones, mentiras y chantajes. No lo han conseguido y han salido a sala de prensa poco menos que lamentándose, forzando hasta el pastiche la gestualidad e impostando hasta lo impensable una posición de responsabilidad que no han tenido en ningún momento. Quizás se trate solo de amedrentar a Unidas Podemos para que acepten cualquier cosa a cualquier precio. Las formas que está demostrando el PSOE en estas negociaciones no son dignas de un partido serio y con sentido de estado. En cualquier caso, se vuelve a tratar una vez más de ganar tiempo, mintiendo y actuando, hasta, por lo menos, la reunión con Pablo Casado, luego ya se verá.

 

https://spanishrevolution.org/las-negociaciones-del-psoe-una-historia-de-amenazas-chantajes-difamaciones-y-mentiras/

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3 comentarios

  1. Y mientras tanto el paga las consecuencias negativasde semejante patrania orquestada por el PSOE es el pueblo . SANCHEZ Y PSOE NO TIENEN NI MORAL NI VERGUENZA!

  2. Ay, Anamari, es lo que hay el pueblo soberano le ha votado…se siente.

  3. Ojalá que seamos capaces de hacer buena pedagogía política para que las tretas del psoeCIAlismo otanista se estrellen contra la realidad. Y eso solo se consigue con una sabia movilización popular que no acepte más engaños ni más mentiras.

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