Gordillo aborda en una entrevista la realidad de Podemos y Pablo Iglesias

Hace unos días, la web El Español, que dirige Pedro J. Ramírez, estuvo en Marinaleda conversando con su alcalde Juan Manuel Sánchez Gordillo. Reproducimos la entrevista.

 

—Es la segunda vez que le escucho lo del abrazo del oso. La primera fue tras el pacto de Diego Valderas, de Izquierda Unida, y José Antonio Griñán, del PSOE, para formar gobierno en la Junta. Y acertó.

—Se cumplió y se volverá a cumplir. El PSOE seguirá y Unidas Podemos morirá. El PSOE es un partido del sistema, pro capitalismo, pro orden establecido, pro Bruselas, pro lo que digan los bancos. Es un partido del capitalismo, del fascismo reinante, que no es Podemos ni Vox ni Le Pen; el fascismo dominante es Macron y Sánchez, y eso es lo peligroso.

—Eso dijo Sánchez.

—Sánchez ha dicho tantas cosas que uno ya no sabe qué creerse.

—¿Y cree que un Iglesias vicepresidente podrá cambiar las cosas?

—No creo que cambie nada. No veo a Pablo Iglesias saliéndose de la Moncloa, quiere demasiado el poder.

—¿Hasta el punto de traicionarse a sí mismo?

—Ya se ha traicionado. La casa de Galapagar es un síntoma, ya no puede hablar de lucha social. ¿Cuándo un obrero va a tener ese nivel de vida? Él no debería tener algo que no tengan sus iguales. ¡Piscina y dos mil metros cuadrados! Eso le ha hecho mucho daño porque se le ha caído el discurso. Hay que vivir como se piensa y pensar lo mismo que se dice. Él vive como los ricos, pero habla de los pobres. Lo siento mucho, pero es lo que pienso de Pablo Iglesias.

—Precisamente, Unidas Podemos quiere hacerse con las competencias de vivienda

—La vivienda tiene que ser pública, inembargable e inheredable, solo a los hijos. No se puede vender ni negociar con ella. Hay que prohibir la especulación. La vivienda es un Derecho, artículo 47 de la Constitución, no es una mercancía que se compre, se venda o se alquile. No podemos especular con mi derecho a vivir en paz, a sufrir o expresar mi dolor en un hogar.

—¿Qué parte de este discurso se materializará en la gestión de Pablo Iglesias?

—Tendría que enfrentarse a dos poderes básicos del capitalismo: los bancos y las grandes constructoras. Y no, no espero que Pablo vaya a afrontar esa guerra. Pedro Sánchez no se lo va a consentir.

—Si Sánchez Gordillo fuese ministro de Vivienda, ¿qué haría en materia de vivienda?

—El suelo para la primera vivienda es público e inespeculable. Fomentar las viviendas de autopromoción. Hay que hacer muchas viviendas de alquiler social, solo el 3% de las viviendas son públicas, el resto son privadas. Eso bajaría el precio del alquiler.

—¿Debería mirar más Iglesias a Marinaleda para copiar su fórmula, ahora que llega Podemos al poder?

—Rápido, si no se lo cargan antes. [Ríe].

—¿Ha cambiado mucho su pueblo desde que es alcalde?

—Sí, mucho. Hoy tenemos el pueblo con menos desempleo de toda España, entre un cuatro y un cinco por ciento, y porque hay gente que no quiere trabajar y otra que, por desgracia, se dedica a la droga. Me encontré un pueblo que estaba parado más allá de la recogida de la aceituna. Hoy todos los vecinos tienen su vivienda. Campos de fútbol, gimnasio, pistas de pádel, piscina, guardería…

—¿Aquí, en Marinaleda, cómo se fomenta el empleo?

—Con cooperativas, tenemos 2.250 hectáreas de regadío y ahí el objetivo no es ganar dinero, es crear el máximo de empleo posible. Dentro del capitalismo, claro. ¿Por qué no puede haber fábricas obreras? Que no prime la rentabilidad y sí el trabajo, o la necesidad.

—¿Qué haría con el empleo?

—Los ricos no pueden ser tan ricos y los pobres tan pobres. Amancio (Ortega), es rico a costa de los pobres que les hacen la ropa en países asiáticos. Yo establecería un sueldo mínimo, pero también máximo. En el centro de la economía debe estar el ser humano y su felicidad.

—¿La tierra para el que la trabaja?

—Sí, porque el latifundio es un problema en Andalucía: el 2% de los propietarios tienen el 50% de la tierra cultivable. Un latifundio es antisocial y un minifundio es antieconómico, cuesta mucho vivir de él.

—¿Y cree que Iglesias expropiará?

—No, el PSOE no lo consentiría.

—¿Vamos a ver a un Pablo Iglesias totalmente descafeinado y sujeto de manos?

—Sí, y si es así se debería ir. Si no hace una revolución contra el sistema se deberá ir. Una de dos, o se va o se somete. No hay términos medios.

—¿Se irá o se someterá?

—No soy adivino, pero es más fácil que se someta a que se rebele. Y que venda el chalet y que vuelva a vivir como cualquier obrero.

—¿Indultaría a los políticos presos del separatismo?

—Sí, porque no creo que deban estar en la cárcel.

—¿Presionará Iglesias a Sánchez para que lo haga?

—Si no lo hace, se equivoca.

—¿El independentismo pierde fuelle con un gobierno progresista?

—Sí, porque se le caerán muchos mitos. El independentismo ha perdido con Sánchez e Iglesias, pero les obligarán a posicionarse: o a favor o en contra de la autodeterminación. Pablo deberá seguir su conciencia.

Recuerda Sánchez Gordillo el día que conoció a Pablo Iglesias. Fue en un acto del Sindicato Andaluz de Trabajadores. “Era un tipo afable, amable… pero eso era antes de que se comprase el chalet”, comenta entre risas. “Creo que se ha equivocado —insiste—, y lo terrible es que sometiera su chalet a consulta y las bases se lo aprobaran”.

—En los populismos nadie cuestiona la autoridad del líder carismático.

—Vivimos en una sociedad estúpida, cada vez más superficial. Dame dinero y dime tonto. Conviene que nadie piense, que consuman: productos e ideas. En Podemos hay muchos niños de papá, hay gente que no se ha rozado con los obreros.

—Sigamos con el programa de Gobierno, ¿qué haría un Sánchez Gordillo de vicepresidente?

—La energía es un sector básico, estratégico; nacionalizaría o socializaría la energía. Es un sector demasiado importante como para que alguien pueda hacer negocio con ella, debe ser pública, del Estado. En un país con sol, ¿cómo se le pone un impuesto? La energía también es soberanía.

—En un país de puertas giratorias en el que muchos políticos acaban recalando en eléctricas, ¿le da miedo que Iglesias acabe al otro lado?

—¡Sería ya demasiado! Espero que no. [Ríe poco crédulo con su respuesta]. Sánchez tiene atadas las manos por el IBEX35, es un político del sistema. El PSOE es el sistema sonriente; el PP, el sistema a las bravas; y VOX, a las bravas bravísimas. PSOE y PP quieren el capitalismo y ponen medidas para defenderlo.

—Alcalde, ¿todos los días son así de movidos?

—[Sonríe]. No te creas.

Son las nueve de la noche y Sánchez Gordillo sigue de un lado para otro por Marinaleda. No hay un alma en la calle.

—¿Se ha planteado dejar la alcaldía?

—Si veo que no puedo, lo dejaré; si puedo, seguiré. Yo no voy a dejar de luchar hasta que me muera. Aquí hubo un luchador contra el sistema. Si pude cambiarlo o no es discutible, pero yo hice todo lo posible por cambiarlo.

—“Aquí hubo un luchador”, ¿así le gustaría que le recordasen?

—Yo sé que la muerte lleva al olvido. Cuando muera se acordarán pocos. Después, el silencio. La nada.

—Pero usted se ha granjeado muchos amigos, y también enemigos, que se acordarán de usted.

—Claro, si uno no se crea enemigos es que no ha hecho nada en la vida.

Reconoce Sánchez Gordillo que ahora le preocupa que su legado siga vigente cuando él deje la alcaldía. Como dice, “la utopía nunca se conquista”. Ha escrito dos libros y pretende publicar un tercero sobre su vida, desde sus orígenes hasta la actualidad.

—¿El ictus lo ha hecho pensar más en la muerte, en lo que ha hecho y lo que deja por hacer?

— [Silencio]. Siempre he tenido en cuenta la muerte, la veo como algo propio de la vida. Que hay un tiempo finito. Nadie quiere que el tiempo pase rápido, pero cuando te das cuenta se te ha pasado. Me quedan muchas cosas por hacer. No estaré conforme hasta que acabe con el capitalismo.

 

 

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