FRANCIA. La policía mató a Cédic por mirar el móvil, ser irrespetuoso y llevar la matrícula sucia

Un repartidor de comida francés murió a manos de un grupo de policías que lo habían arrestado y le provocaron la muerte por asfixia, recordando al caso de George Floyd en Estados Unidos.

En las últimas horas se viralizaron imágenes de Cédric Chouviat, de 42 años, siendo agredido brutalmente por oficiales de policía que lo inmovilizaron y gritó «¡me estoy asfixiando!» e intentó respirar siete veces durante un lapso de 22 segundos antes de fallecer.

Según el reporte de los policías, Chouviat fue detenido en su motocicleta scooter porque estaba mirando su teléfono celular mientras conducía y además tenía la placa sucia. Al ser parado, afirmaron, el hombre fue irrespetuoso y se resistió al arresto.

Sin embargo, un informe del Instituto Nacional de Gendarmería para la Investigación Criminal sugirió que los intercambios entre la policía y el conductor de la entrega fueron «correctos», aunque los oficiales pueden haber sentido que estaba siendo «provocativo» o «desafiante».

Estrangulamiento

Los archivos de video examinados por los investigadores sugieren que la situación cambió después de nueve minutos y 44 segundos de intercambios en los que se puede escuchar a Chouviat llamando a un oficial «tonto» varias veces.

Según testigos entrevistados por le diario Le Monde, los efectivos mantuvieron a Chouviat, padre de cinco hijos, en una posición contra el piso que le provocaba estrangulamiento, una controvertida técnica que de hecho está prohibida por el ministro del Interior francés, Christophe Castaner, tiempo atrás, pero reincorporada este mes luego de reclamos de la policía.

En un informe sobre el incidente realizado por los investigadores, visto por Le Monde, el sitio web de investigación Mediapart y la agencia de noticias Agence France-Presse, un experto que analizó varias grabaciones de video del arresto, declaró: «Además del arresto, no notamos ninguna palabras o ruidos flagrantemente violentos (de parte de la víctima). El intercambio es relativamente civil, incluso si pudiésemos sentir una forma de ‘provocación’ o ‘desafío’ en las palabras (de Chouviat)».

Y agrega: «A los 11 minutos y 16 segundos (Chouviat) le dice al oficial de policía que es un ‘tonto’. El oficial decide arrestarlo. En los próximos 22 segundos podemos escuchar diferentes sonidos que no podemos identificar. La persona arrestada dice varias veces ‘me estoy sofocando’. Podemos escuchar a uno de los oficiales de policía decir: ‘Todo bien, todo bien, esposas’.

El repartidor falleció de un ataque al corazón como consecuencia de la asfixia provocada. Fue llevado a un hospital en donde falleció dos días después.

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