FRANCIA. La clase obrera no se arruga y sigue en lucha contra el gobierno; 31 jornadas

El paro en Francia contra la reforma de la jubilación promovida por el gobierno entró hoy en su día 31 con algunas mejoras en la circulación de trenes pero sin que se vislumbre una solución a la crisis.
La jornada sabatina amaneció con siete de cada 10 TGV (trenes de gran velocidad) funcionando para enlazar a ciudades francesas y de países vecinos, una cantidad sin precedentes desde el comienzo de la huelga el 5 de diciembre, mientras el metro en esta capital también experimentó mejoras, aunque muy lejos de la normalidad.

Sin embargo, los anuncios de los últimos días de nuevas protestas e incorporaciones al paro sugieren que el conflicto gobierno-ejecutivo no tiene una salida a la vista, pese al retorno a la mesa de diálogo el 7 de enero.

Tampoco despertó esperanzas el discurso de fin de año del presidente Emmanuel Macron, quien afirmó que la reforma, una de sus promesas de campaña, seguirá su curso, en contacto con los actores sociales que estén dispuestos a acompañarla.

La víspera, organizaciones lideradas por la Confederación General del Trabajo (CGT) que integran la Intersindical, el movimiento más radical en el rechazo a la iniciativa, llamaron a una jornada de manifestaciones para el 11 de enero, que se suma a la ya convocada para el 9.

Bajo una invitación similar, cientos de miles de franceses ? los promotores aseguran que fueron más de un millón- salieron a las calles el 5, 10 y 17 de diciembre para exigir la eliminación del proyecto consistente en un sistema universal por puntos, que sustituya los 42 regímenes especiales de pensiones vigentes, y una edad de equilibrio de 64 años, a la cual habría que llegar para evitar descuentos, aunque sin cambiar la oficial de jubilación (62).

La postura de los opositores al plan no es uniforme, porque si bien la Intersindical liderada por la influyente CGT reclama su anulación total y el comienzo de negociaciones para perfeccionar el actual sistema, fuerzas de corte reformista, encabezadas por la poderosa Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT), solo piden el retiro de la edad de equilibrio.

Durante la semana que culmina, el colectivo SOS Jubilación, conformado por 16 profesiones beneficiadas por regímenes autónomos (enfermeros, abogados, terapistas y contadores entre otras) decidió sumarse a la huelga, al igual que algunos sectores de Air France como azafatas y sobrecargos, convocados por sus gremios.

LAS FECHAS A SEGUIR

Las fechas a seguir son varias a partir de la próxima semana, la primera de ellas el 7 de enero, cuando el gobierno y los sindicatos regresen a las pláticas, después de que las celebradas el 18 y 19 de diciembre recibieran en la prensa el calificativo de ‘diálogo de sordos’.

La víspera, el primer ministro Edouard Philippe y otros funcionarios perfilaron la reunión con los actores sociales, bajo el argumento de que no todo está dicho sobre la reforma, aunque sin incluir la posibilidad de retirarla.

El propio 7 de enero, sectores de la CGT deben iniciar, según adelantaron hace unos días, un bloqueo de la salida de combustibles de las refinerías francesas, medida considerada ilegal por el ejecutivo.

Para el 9 y el 11 fueron convocadas nuevas marchas por la Intersindical, y el 22 de enero el proyecto de ley sobre la reforma de la jubilación será presentado en el Consejo de Ministros.

OPINIÓN PÚBLICA

De acuerdo con una encuesta de Odoxa-Dentsu Consulting divulgada ayer, el 75 por ciento de los franceses opinó que el gobierno debe abandonar o modificar su polémico proyecto.

El sondeo realizado para el portal Franceinfo y el diario Le Figaro reveló además que seis de cada 10 entrevistados consideró ‘justificado’ el paro en curso.

Sin bien el criterio favorable sobre la huelga bajó respecto a similar estudio hace dos semanas, al pasar del 66 al 61 por ciento, sigue elevado, teniendo en cuenta el paso de las semanas y el impacto de la medida en un sector fundamental como el transporte, el más golpeado desde el 5 de diciembre.

En ese sentido, tres de cada cuatro encuestados reconoció experimentar afectaciones por el paro.

La pesquisa de Odoxa-Dentsu Consulting reflejó también que un 46 por ciento de los franceses se opone a la edad de equilibrio.

El sondeo, sin embargo, no mostró que las personas apoyen en particular a uno u otro de los actores centrales del conflicto; el gobierno, en particular el primer ministro Philippe, quien tiene la responsabilidad de impulsar el proyecto, y los sindicatos, liderados por la CGT.

Philippe recibió el criterio negativo del 67 por ciento de los participantes, mientras la CGT del 63.

Respecto a la alocución de Macron el 31 de diciembre, en la que ratificó su empeño en adelantar la reforma, el 75 por ciento dijo no estar satisfecho con su postura.

PL
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