Entre los objetivos alcanzados se encontraba la histórica sinagoga de Rafi-Nia, considerada uno de los centros más importantes para los judíos de Khorasan. Medios locales informan que la sinagoga quedó completamente destruida, y trabajadores de defensa civil fueron vistos entre los escombros, con libros en hebreo dispersos por el suelo.
El doctor Homayoun Sameyah, representante de los judíos en el Parlamento de Irán y director de la Asociación Judía de Teherán, reaccionó ante los ataques señalando:
«Soy el doctor Homayoun Sameyah, representante de los judíos iraníes en el Parlamento de Irán, y el director de la Asociación Judía de Teherán. El Estado sionista no mostró piedad con su propia comunidad en Irán y atacó una de nuestras sinagogas antiguas y sagradas en Teherán. Lamentablemente, este ataque dejó el edificio de la sinagoga completamente destruido, y nuestros escritos de la Torá quedaron atrapados bajo los escombros, lo que entristecerá profundamente a la comunidad judía en todo el mundo. Desafortunadamente, con sus ambiciones brutales, el régimen sionista no solo ha atacado a la comunidad musulmana, sino también a otras comunidades religiosas sin piedad, incluida la comunidad judía.»
El rabino Yunes Hamami Lalezar, líder de la comunidad judía de Irán, visita la sinagoga destruida en un ataque israelí-estadounidense en Teherán.

