El ministro Garzón concede una entrevista a El Mundo y hasta al periodista le sorprende su poco izquierdismo

¿O será que la izquierda institucional es esto?

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Alberto Garzón (Logroño, 1985) se ha traído a su despacho ministerial imágenes de la ejecución de líderes comuneros y de Rafael del Riego, pero mantiene en una de las paredes una imagen de Felipe VI que se encontró al llegar.

La OCDE sitúa a España a la cabeza del desplome económico mundial ¿Cómo salir de esta crisis?
Lo prioritario lo hemos cumplido que es el despliegue de un gran escudo social que protege a las familias trabajadoras, pero ahora hay que reactivar la economía. Eso es lo urgente, pero al mismo tiempo, tenemos que preparar el cambio del modelo de nuestra economía y ser capaces de reindustrializar nuestro país.
¿Le parecen suficientes las medidas de estímulo tomadas hasta ahora?
Los Gobiernos hemos tenido margen gracias a las medidas heterodoxas de un Banco Central Europeo que ha evitado una crisis de deuda, pero tenemos que ser más ambiciosos. Los pasos que se están dando en la Unión Europea son positivos, pero tenemos que ser conscientes de que el impacto económico ha sido muy importante e igual de importante debe ser el estímulo.
¿Cómo conseguir esa reindustrialización que menciona?
Es que si queremos aproximarnos a los niveles de salarios de Alemania tenemos que tener una estructura productiva con más intensidad tecnológica y más alto contenido de conocimiento. Es un largo proceso, pero si no nos reinventamos en un momento como éste ¿cuándo lo vamos a hacer? Por eso hay que invertir más en innovación, en educación y utilizar los instrumentos del Estado para una política industrial que casi no se ha utilizado en 40 años. . Hace falta un Pacto de Estado por la industria o por la reindustrialización. Es un momento extraordinario en el que al final, el Gobierno no hace el cambio de modelo productivo, lo hacen las empresas. El Gobierno debe fijar objetivos prácticos para conseguir que tenga más peso el sector de bienes avanzados y eso sólo es posible mirando más allá de las siguientes elecciones. Si seguimos empeñados en el viejo modelo será difícil combatir la precariedad.
Eso que dice usted de que son las empresas y no el Gobierno los que cambian el modelo productivo no suena muy comunista ¿ha cambiado usted de opinión desde que es ministro?
No. En absoluto. Como economista formado en la tradición comunista entiendo la necesidad de una estructura productiva sólida y diversificada. No podemos depender de un solo sector, necesitamos sectores de alto valor añadido. En las viejas experiencias del llamado socialismo real fueron capaces de entender que no se trata de distribuir la pobreza, sino de crear riqueza. Para eso la clave es la política industrial. Cuando hablo con las empresas tecnológicas y grandes empresas veo niveles de acuerdo muy superiores a los que veo en el Parlamento.
¿Pero se sigue sintiendo comunista?
Si, me sigo sintiendo así. El comunismo es un movimiento político y social de transformación de la realidad que sigue teniendo vigencia. Sin él no habría democracia en España, está en el ADN de la tradición democrática de este país y me siento muy honrado de pertenecer a ello. Pero para mí no es una cuestión del pasado, sino de cómo somos capaces de cristalizar todas estas identidades en un proyecto de futuro. Lo que me interesa es qué economía vamos a dejar a las generaciones posteriores
¿No es contradictorio con su pensamiento comunista decir que sean las empresas privadas las que reindustrialicen el país?
La experiencia reciente de industrialización de los países asiáticos, por ejemplo, demuestra que la mejor vía para mejorar las condiciones de vida de un país es no sólo la participación de las empresas tecnológicas, sino el empuje e incluso la participación del Estado. Lo estamos viendo estos días para el rescate de algunas empresas. Me gustaría que la participación del Estado no sólo fuera para socializar pérdidas, sino para diseñar un futuro mejor. Y esa palanca también la puede utilizar el Estado.
Pero usted no plantea un amplio plan de nacionalizaciones para lograr ese cambio de modelo ¿no?
Lo razonable es ver caso por caso. Cuando se aborda una empresa en quiebra hay que evaluar por qué lo está. En el sector automovilístico por ejemplo en que hay razones de fondo hay que ver las mejores opciones, no valen soluciones simplistas. Hay que analizar qué lugar ocupa en la cadena de valor global, dónde se toman las decisiones…Pero sí creo que España debe asumir todos los instrumentos que están a disposición y tenemos la Sepi [Sociedad Estatal de Participaciones Industriales] con empresas participadas por el Estado que podría cumplir un papel muy importante para dinamizar y promover este plan industrial.
Pero no cree que se pueda nacionalizar Nissan que es una multinacional de Japón ¿no?
La producción está enormemente fragmentada y hay que examinar qué lugar en la cadena corresponde a cada unidad de producción y ver qué conviene más. No estoy capacitado para dar a una respuesta porque no he estudiado este caso específico.
¿Ve posible pactar con Ciudadanos, por ejemplo, esta reindustrialización que menciona?
En esta cuestión yo creo que puede haber espacios comunes.
Pues Pablo Iglesias descarta pactos con Ciudadanos para hablar del nuevo modelo económico y dice que hay que hacerlo con la izquierda…
Dependerá del tema qué estamos tratando. Es más difícil estar de acuerdo en fiscalidad con el PP, por ejemplo, pero ¿por qué no en política industrial? Esto no va de luchas partidistas. Esto va de conseguir más altos salarios en España.
¿Comprende que los salarios sean menores en España que en Alemania o hay explotación, digamos, por parte de los empresarios?
El Gobierno no decreta los salarios, tienen su formación en el ámbito de cada empresa en función de diferentes variables. El elemento central es la estructura productiva. Si Alemania paga más no es porque los españoles seamos más vagos, sino que sus empresas con alta intensidad tecnológica se pueden permitir salarios y beneficios más altos. Eso tiene un efecto arrastre. Tenemos que ser capaces de ir modernizándonos
¿Cómo obtener dinero público para todo esto con una deuda que puede llegar al 130%?
Hay países como Italia y Japón que han llegado a un nivel del 200%. La clave está en la capacidad de hacer frente a esa deuda y crecer. Si uno se obceca en reducir de forma brusca los niveles de déficit y deuda lo más probable es una situación económica mucho más lamentable.
Pero mientras el déficit se dispara ¿Descarta usted recortes en esta legislatura?
Se dispara por los estabilizadores automáticos y una nueva inversión, pero sin ella y sin la respuesta europea el déficit sería mucho mayor. Si hacemos un buen diseño del estímulo europeo, va a permitir generar ingresos suficientes para reducir el déficit como consecuencia del crecimiento. Si reducir el déficit es el objetivo prioritario destruye la economía.
Por tanto, usted ve la futura reducción de déficit vía más ingresos y no a través de recortar gastos…
Por supuesto y hay que hacer un doble esfuerzo en ingresos para recuperar la actividad económica y otro adicional para mejorar la capacidad recaudatoria para el cambio de modelo.
Con los impuestos especificados en el programa del Gobierno de coalición como la Tasa Google no basta ni de lejos para reducir el déficit que se está generando…
Hay muchas tareas pendientes en el ámbito fiscal, pero está por dilucidar cuál será el estímulo europeo.
¿Mantiene su plan de subir impuestos a la comida basura?
Tenemos un plan integral para incentivar el consumo saludable que incorpora un área de fiscalidad con el Ministerio de Hacienda entre otras. También el etiquetado frontal con información clara para que el consumidor conozca bien lo que está consumiendo. En otros países se han anticipado. También en comunidades como Cataluña la experiencia fiscal en bebidas azucaradas ha sido positiva. Pero eso no son impuestos para recaudar.
¿Con qué impuestos debe haber fines recaudatorios?
Los directos que son los más justos y se pagan en función de la renta. Debería ser la columna vertebral del sistema fiscal, pero desgraciadamente en las últimas décadas han tenido cada vez peso los impuestos indirectos. Éstos los paga igual Ana Patricia Botín que una persona en desempleo y eso no es justo.
¿Hay que retomar el impuesto a la banca?
En los próximos Presupuestos habrá que evaluar incorporar el impuesto a la banca como una posibilidad. La banca tiene una deuda patriótica con el resto del país. Recibió un rescate que no vamos a recuperar.
Varios organismos piden ya un plan de ajuste a medio plazo para dar una señal de confianza al mercado…
El mercado no es el problema. El Banco Central Europeo se está ocupando. El problema son los niveles de desempleo y de falta de actividad. Lo que hay que hacer es un plan de estímulo que permita relanzar la economía. Volver a las políticas de austeridad es hundirla
¿Coincide con Calviño en que es «absurdo y contraproducente» hablar ahora de derogar la reforma laboral?
La derogación de la reforma laboral es un acuerdo del Gobierno de coalición y tiene que cumplirse. Además, incorpora elementos del menú de la austeridad del que estamos en contra. Claro que hay que derogarla en diálogo con los agentes sociales.
¿Y si CEOE no acepta acuerdos para derogarla?
El Gobierno tiene naturalmente sus prerrogativa de legislar, pero la prioridad es llegar a acuerdos. No hay que adelantar acontecimientos
¿Qué tal está funcionando el diálogo dentro del gobierno de coalición en el área económica?
Es obvio que es un gobierno de coalición en el que hay diferencias, pero somos capaces de alcanzar consensos en beneficio de todos
Y cuando las diferencias son insalvables ¿acatan los de Unidas Podemos la visión de la vicepresidenta Calviño?
Nunca hemos llegado a una votación lo que da idea de que hay sensibilidad a los planteamientos que hace el resto.
Pero hay contraste por ejemplo en la contundente medida que ha tomado usted de llevar a 17 aerolíneas a los tribunales por los reembolsos de los billetes y la pasividad del Ministerio de Transportes…
No sé si hay un contraste. Lo que sí sé que son competencias distintas. En el Ministerio de Consumo hemos visto que se estaba ejerciendo una mala práctica por parte de algunas aerolíneas: no ofrecieron la información de forma clara sobre los derechos de los consumidores que establece el reglamento europeo y que en caso de cancelación tiene que ofrecer el reembolso del billete en siete días. Hicimos una petición de corrección de esa información a las aerolíneas, pero la mayoría hizo caso omiso. Por eso decidimos llevar el caso a los tribunales para que los ciudadanos de este país tengan su derecho protegido por este Ministerio.
En Iberia se declaran «perplejos» con usted y niegan que no hayan hecho caso a su carta…
No hay que despistarse con las comunicaciones, sino entender que hay que informar bien a los consumidores. Entiendo que las aerolíneas tenga otra estrategia, pero hay que cumplir la ley.
Iberia ha solicitado apoyo del Estado ¿lo condicionaría usted a que cumplan la normativa?
Es que cumplir la ley no está condicionado y para muchas familias es un presupuesto importante.
 Usted no cree que haya que depender tanto del turismo ¿Cuánto peso debe perder el turismo en el nuevo modelo económico?
El sector turístico tiene que crecer en términos absolutos para proteger los empleos y el sector. Es un momento para que los españoles ayudemos al turismo nacional. Pero a la mayoría de las empresas del turismo el hecho de que nuestro país cambie de modelo y haya reindustrialización les beneficia, porque de una nueva estructura se beneficiarán otros sectores de la economía. No hay confrontación sino sinergias
¿Va a actuar también con los servicios de atención al cliente con el teléfono 902?
Queremos hacer una reforma en estos servicios para proteger a los consumidores de determinados abusos que se pueden producir. Estamos diseñando un programa para el próximo semestre.
¿Está de acuerdo con haber derogado ya la limitación de la publicidad del juego en el fútbol?
La limitación fue una medida extraordinaria que, como el resto de medidas, tiene su propia desescalada. Lo importante es que hemos aprendido que la limitación de la publicidad tiene efectos en el consumo del juego que puede derivar en problemático. Ahora desarrollamos el Real Decreto que está siendo valorado en la UE y esperemos que en los próximos meses se pueda poner en marcha para que lo ha sido extraordinario, pueda ser permanente.
¿Son tantas las presiones que recibe en este Ministerio?
Consumo afecta a muchas multinacionales y muchas no están de acuerdo con nuestra línea política, pero este Ministerio nunca va a ceder en nuestros objetivos políticos. Para eso nos han votado.

 

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