EL LINCE. La tierra es plana

Lince Rojo

 

Seguro que os sorprende, pero he llegado a esta conclusión después de todo lo que se lee por ahí, supuestos «progres» incluídos, sobre la muerte del neoliberalismo -que no del capitalismo-, la forma de afrontar el futuro geopolítico -con el evidente giro hacia el Este-, europeo -con una UE aún más zombi que antes- y local.

Cualquiera que se atreva a aseverar que hay otras salidas o -parafraseando a Sartre ya que el pasado 15 de abril hizo 40 años de su muerte- afirme que «hay otro mundo, pero no está en este» está abocado a la quema por la Inquisición. Es como criticar al «gobierno de progreso» español, porque de inmediato te colocan en el mismo bando que los fascistas. Sin pretender comparación alguna, es como cuando Galileo intentó defenderse en el juicio a que fue sometido diciendo a sus acusadores que mirasen por el telescopio para observar el cielo y fue respondido diciendo que no, que ya tenían la teoría en «las sagradas escrituras».

Y las sagradas escrituras son ahora el capitalismo y el mantra (alguien me ha dicho que utilizo mucho esta palabra, por lo que la explicaré: el mantra es una oración -hindú o budista- que se repite inmunerables veces) «democrático». China ha puesto de relieve que no, que ni lo uno, en su sentido clásico, ni lo otro. Pero da igual. En cuanto se propone alguna otra cosa, rápidamente la acusación es de «totalitario». Y a la hoguera. Bueno no, ahora hacen como con Galileo: o te encierran o te ningunean.

Con la pandemia, los empresarios han demostrado que son terraplanistas, insistiendo una y otra vez que el cierre de fábricas y actividades comerciales es más grave que las muertes y los contagios. ¿Mirar por el telescopio? Eso no va con ellos. Pero sí pedir y exigir al Estado que acuda en su ayuda con dinero público. Eso sí, pero que ese dinero vaya para sanidad no. Y muchos gobiernos están totalmente pendientes de lo que dicen.

Con la pandemia, los gobiernos europeos siguen insistiendo en la viabilidad y fortaleza de la UE demostrando que son terraplanistas después de constatar cómo se ha negado a los países más afectados ayudas sin condiciones de préstamo, actuando igual que siempre y con Grecia como referente de lo que ocurrió y ocurrirá. Pero también son terraplanistas los países más afectados (Italia y España, sobre todo, pero también Francia y Bélgica) cuando andan hablando de un «plan de reconstrucción» que abordaría algunas medidas de reforma que suavicen el desastre pero que ni lo niegan ni lo evitarán otra vez en el futuro. Debe ser por eso que según las encuestas (no conozco ninguna en el Estado español) en Francia el 74% (¡ojo!) dice que tiene miedo (39%) de la UE o está desilusionado (35%). O que en Italia el 53’4% (¡también ojo!) dice que o quiere salir de la UE (40%) o solo de la UE pero no del euro (6’1%) o solo del euro pero no de la UE (7’3%).

Como son terraplanistas quienes siguen insistiendo en la campaña contra la OMS. ¿Mirar el telescopio de la batalla que está habiendo entre Occidente y los demás en la nueva geopolítica, que se escenificará este año y el que viene en el control de las agencias de la ONU? Eso no va con ellos. A fin de cuentas el papa Trump y los cardenales británicos y franceses saben, a través de las sagradas escrituras occidentales y sus «valores», que China ha ocultado fechorías con el coronavirus y que las recomendaciones de la OMS, que son eso, recomendaciones, favorecen el modelo chino de cierre empresarial y comercial lo que debilita a Occidente. Como Galileo, mirar por el telescopio para ver lo que pasa con la OMS y lo que hace Occidente con la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW) en Siria no tiene sentido porque ahí están las sagradas escrituras occidentales con su verdad.

Como son terraplanistas quienes siguen culpando a China en lugar de ver las ineficiencias, retrasos y demás estropicios que ha provocado la inacción y la prepotencia occidental al haber desperdiciado todo el tiempo que se tuvo desde que se conoció hasta que llegó el coronavirus (los países occidentales han tardado casi 70 días en reaccionar).

Las sagradas escrituras dicen que no puede haber equivocación tras 30 años de neoliberalismo, por lo que los herejes son quienes hablan de la maldad de un sistema ineficaz haciendo apología de la mala fe insinuando otro mundo, que no está en este. Al igual que con Galileo, el dominio de la religión afecta a la experimentación o, traducido, el dominio del «mundo libre» y, en el caso de los «progres», de «lo único posible» hace hoy la misma función.

Así que antes de que me trinquen porque las medidas que ahora han puesto en marcha con la pandemia (¿»libertad-autoritarismo»?) ya no van a desaparecer de nuestras vidas (un ejemplo: ¿alguien se acuerda hoy de que en Euskadi la policía empezó a utilizar pasamontañas por «miedo a ser reconocidos y que ETA atentase contra ellos» y que ahora es la norma en todas las policías cuando, por no haber, ya casi ni hay manifestaciones?), hago autocrítica y me ratifico en la doctrina oficial: la tierra es plana.

(El Lince)

 

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